—Bill — volteo serio Robert a verlo junto a Larry y Richard.
—¡Por Dios no! —Piper vio nerviosa a Alex– creo que estos hombres solo traerán problemas.
—Tranquila amor, no vamos a permitir que hagan nada —Le dijo segura.
—Por Dios que tonterías dices – dijo molesto Robert.
—Eres un desgraciado ¿crees que no sé lo que pretendes? – Lo vio molesto Bill – crees que no sé qué me quieres poner en contra de mi Lornita.
—Por Dios, deja de decir tonterías – se enfrentó Piper – y si te llamamos no es para que hagas problemas, sino porque creíamos que tenías derecho de saber lo que pasaba, pero si eso no te importa vete y con la comitiva del demonio también – miro molesta a Larry y a Richard.
—Oye niña insolente ¿Qué te pasa? – dijo Richard enojado.
—Ya vamos a calmarnos, tranquilos – habló Larry – venimos en son de paz para acompañar a nuestro amigo Bill, Piper de verdad no queremos problemas.
Bill se acercó a Lorna y la abrazo — mi niña, tu mamá – lloró con Lorna.
—Papá por favor, no discutas – lo abrazo Lorna – no hoy.
—No te preocupes mi niña, solo vine a ver a tu madre – sollozo Bill.
Alex estaba abrazada de Piper se separaron un poco, ella no quería que Piper saliera lastimada por la indiferencia de Bill.
—Vamos a sentarnos – la llevo a un sofá que había en el lugar y las dos se quedaron abrazadas.
—Ya estábamos convenciendo a Lorna para que comiera algo — Piper habló con pesar descansando entre los brazos de Alex.
—Tranquila mi amor, ya comerá algo no te preocupes, de eso me encargo yo – le dio un beso en la frente.
—Piper — se acercó Larry y Alex lo miro molesta — ¿podemos hablar a solas?
—No creo que tengan nada que hablar —Frunció el ceño Alex.
—No te pregunte a ti – la miro enojado Larry.
—Alex tiene razón no tenemos nada de qué hablar – le dijo seria Piper sin separarse de Alex.
—Vamos nena, solo un minuto – le sonrió Larry.
—Ella no es nena, se llama Piper, espero que la respetes—Alex estaba cada vez más molesta.
—Calma a tu orangután – sonrió Larry
—Orangután el más viejo de tu casa – se paró para quedar a centímetros de la cara de Larry
—Tranquila amor – se puso en medio Piper – largarte Larry.
—Solo quiero hablar como gente civilizada con mi ex – novia ¿es mucho pedir? – la miro sonriendo.
—Sí es mucho pedir, en primer lugar tu no deberías estar aquí, así que lárgate – Alex lo tomo de la camisa y lo empezó a llevar hacia la salida.
—Suéltame imbécil ¿qué te pasa? – le gritaba Larry sin lograr quitarse a Alex de encima.
—Imbécil suelta a mi hijo – Richard trato de golpearla pero una mano detuvo el puño que iba directamente a Alex.
—No se atreva – dijo Stella —Seré una dama pero se pelear señor, de verdad no quiero dañarlo.
—¿Tu que te metes imbécil? – se quitó la mano de Stella de encima.
