Mientras me miraba en el espejo del baño, trataba de organizar mis ideas. Calmé mis ansias de correr en circulos por todas las mesas del lugar y gritar a los cuatro vientos que estaba confundida. De lo único de lo que estaba segura en estos momentos era que huir no era la opción más viable por lo que necesitaba afrontar mis problemás aquí. Huir no iba a hacer que mis problemas y confusiones se solucionarán y quedarme tampoco pero al menos podría hacerlos menos dolorosos a la larga. Le envié a Ingrid un mensaje para que se fuera a mi casa y me esperará ahí. Me maquillé los ojos nuevamente y salí del baño con la sonrisa más reluciente que pude fingir, quería irme a casa y dormir por siempre pero no podía, estaba ahí con una mesa llena de personas que me querían. Mientras cenabamos Arturo me tomaba la mano y sonreía, estaba siendo demasiado lindo y me gustaba pero noté a Lux muy distraída, miraba constantemente sus manos y temblaba demasiado.
-¿Tienes frío Lux?- Preguntó su madre tomandole la mano
-Sí- Dijo Lux sin muchas ganas. -Esta bien, no te preocupes-.
Seguimos la cena, pero no quité mi vista de Lux; ella sólo lucía así cuando iba a darle una crisis, en la clínica le daban constantemente por no tener una navaja cerca de ella con la que pudiera lastimarse los brazos. Me transmitia su ansiedad, su inquietud, se paseaba durante horas por la habitación que compartiamos hasta que empezaba a gritar y la sedaban, regresaba calmada cuando los agujeros donde habian inyectado los sedantes aun sangraban, eso la relajaba. No sabía cuando había sido la ultima vez que se había lastimado pero por la ansiedad que podía ver calculaba unos 20 días máximo.
-Quiero irme- Dijo Lux apenas retiraron los platos del postre. -Perdón Sadie, perdón me siento bien-
-Lo sé- Respondí.
Sus padres rechazaron mi oferta de pagar la mitad de la cena y me llevaron a mi casa. Lux iba cada vez más nerviosa y tomé su mano para tranquilizarla. No sabía sí eso haría alguna diferencia pero si yo estuviera en esa situación, me gustaría que alguien me tomará de la mano y me dijera que todo va a estar bien.
Cuando llegamos a mi casa, las luces estaban encendidas.
-¿Hay alguien en tu casa?- Preguntó Arturo
-Sí, es Ingrid- Respondí.
Me despedí de los padres de Arturo y de Lux quien ahora lloraba en silencio.
-Cuidate- Le dije tomando su mano.
-Sí- Respondió. -Adios-.
Arturo salió del auto y me ayudó a bajar. Caminamos hasta la puerta y envié un mensaje a Ingrid.
-¿No tienes llaves?- Me preguntó.
-Sí, pero es más divertido hacer que Ingrid abra la puerta en pijama- Respondí.
Arturo se acercó a besarme cuando una voz nos interrumpió.
-Buenas noches- Gritó la voz ironica de Ingrid que hacía su entrada triunfal
-Hola-Saludó Arturo
-No los he presentado- Dije evitando mirar a Ingrid y hacer que mis mejillas pasaran de estar rosadas a rojas. -Ingrid, él es Arturo. Arturo, ella es mi mejor amiga, Ingrid-.
Se saludaron y se despieron en 15 segundos y luego él se despidió de mi y se fue.
Al entrar a la casa, Ingrid me sirvió un vaso de vodka con jugo de arandano y me senté en la sala con ella. Le dije que estaba meditando la idea de probar suerte con Arturo aquí, donde los fantasmas del pasado puedan ahogarme y salir victoriosa de esa pelea. Ella no estaba de acuerdo pero como sabía que haría lo que quisiera, me apoyo. Luego de varios vasos de vodka y que las lágrimas de confusión se volvieron risas de memorias, las dos nos fuimos a la cama. Y mientras trataba de dormir, me puse a pensar en todas esas veces que Christopher me tomo de las manos y besaba mis nudillos, todas esas veces que con sus labios recorrió mis mejillas y beso a beso me hacía estremecer, todas esas veces que besó mi cuello, que sus manos frías me tocaban con deseo. Dios sabe que no miento y que daría mi vida por volver a sentirlo, pero después de lo que paso dudo que quiera volver a verme, dudo que sus ojos vuelvan a encontrarse con los mios.
Lo extraño, lo extraño, lo extraño. Me levanté de la cama y me encerré en el estudio, no paraba de llorar y lo que menos quería hacer era tener la piel hirviendo del dolor por no tenerlo a mi lado y es que nadie me había dicho que despedirte del amor era doloroso. Nadie me había dicho que tener sentimientos encontrados era sinonimo a clavame un cuchillo en los pulmones, nadie me dijo que por las noches sentiría el peso del Infierno sobre mi. Regresé a mi cama luego de pasar una hora sentada en el sofa del estudio mirando los títulos que adornaban mi librero esperando que la embriaguez que me hacía tropezar disminuyera un poco. Cuando toqué mi almohada, quedé en automatico desconectada del mundo.
Pasadas las 5 a.m. mi celular comenzó a sonar sin parar. Tardé unos 5 minutos en encontrarlo y contestar la llamada.
Arturo
Me alarmé cuando vi el nombre en la pantalla, algo no andaba bien y no sabía sí quería averiguar qué era...
-Sadie- Dijo apenas conteste. -Perdón por llamarte a esta hora, pero es urgente-.
-¿Qué paso?- Pregunté sentandome en la orilla de la cama.
-Es Lux.
-¿Qué le paso a Lux? ¿Esta bien?
-Se corto las venas. Intento suicidarse.
Mientras intentaba asimilar las palabras de Arturo logré escuchar las plabras hospital, grave y peligro así que, me puse la primera muda de ropa que encontré, dejé una nota pra Ingrid y salí en dirección al hostpital. Manejaba con precaución pero no dejaba de pensar en Lux, en qué la había llevado a tomar esa decisión, no habría una rehabilitación más, la internarian por siempre en un hospital psiquiatrico
¿Qué pasaba? ¿Por qué la vida es tan miserable para quien realmente merece vivir?
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730 días [Terminada].
Romance¿Cuanto tiempo son 730 días para ti? Para Sadie y Christopher, 730 días fueron más de 24 meses, 104 semanas, 17, 520 horas, 1 millón de minutos y 63 millones de segundos. Para un corazón roto, 730 días es una eternidad. Eternas gracias a la @Editor...
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