Capítulo 7.

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Toda persona que este enamorada debe visitar "El Mirador de la Ciudad" y prometer lo que quiera a la persona amada bajo la luz de la luna. La única condición que existe para que se vuelva realidad es que, la promesa debe nacer de lo más profundo del corazón.

El Mirador de la Ciudad es un lugar magnífico lleno de personas que pueden estar haciendo promesas o incluso pidiendo matrimonio entre rosas, mariachis y besos largos y apasionados. Christopher y yo estábamos en un lugar donde las personas enamoradas se prometen amor eterno, donde se prometen fidelidad y evitar las mentiras por sobre todas las cosas que puedan suceder en una relación, pero también es un lugar donde una persona herida puede venir a llorar sus penas sin que nadie se atreva a mirarla con lastima; un lugar perfecto para el amor.

Esta noche era una noche tranquila, Christopher estaba recostado con mi cabeza sobre su pecho. El silencio que nos rodeaba ya no era tan intimidante, era reconfortante, nuestras manos llevaban tanto tiempo entrelazadas que temía que descubriera que estaba temblando.

-¿Tienes frío?- Me preguntó cuando acomodaba la manta sobre mi espada.

-Sólo un poco- Respondí con sinceridad, mis ojos se cerraban y agradecí al cielo que no me estuviera viendo. -Es casi medianoche, y estamos a la intemperie mirando las estrellas. Es romántico de la manera más helada posible-.

-Sí quieres podemos irnos

-No, me gusta estar aquí contigo. ¿Puedo hacerte una pregunta?

-Sí claro

-¿Nos imaginas juntos nuevamente?

-Quiero que te quede bien claro que me encantaría estar contigo y hacer que esto suceda y hacerlo posible. Quiero prometerte aquí en este lugar, bajo esta Luna y estas estrellas que haré todo lo humanamente posible porque esto funcione, no para que regresemos a lo que teníamos porque fue muy confuso, quiero hacer las cosas bien y quiero hacerlo sólo contigo. Quiero que seas feliz y siempre verte sonreír.

Levanté la mirada para encontrarme con sus ojos, esos ojos que me enamoraron hace 730 días y que ahora tenían todo el amor dentro de ellos.

-Me gustas tanto que en este preciso instante quiero besarte.

Está vez él puso sus manos en mis mejillas y me dio un casto beso en los labios. Apenas un roce de nuestras bocas.

-Con este beso, quiero sellar la promesa. No me alejaré de ti ni ante la muerte.

Fue entonces cuando sus besos comenzaron a tornarse más apasionados, fue bajando sus manos por mis hombros para colocarlas de nuevo en mi cintura y casi sin darme cuenta ya estaba a horcajadas sobre él.

No sé en que momento me quedé dormida, sólo recuerdo que seguimos viendo las estrellas mientras Christopher acariciaba mi cabello, y ahora no recuerdo como llegué a la comodidad de una cama. Cuando desperté, estaba completamente vestida pero cubierta con cobijas para disipar el frío, un brazo me rodeaba y yo trataba de aclarar mis pensamientos. En mis sueños Christopher y yo eramos los enamorados que siempre soñamos ser y ahora estábamos dormidos en la misma cama.

-Sadie, abre los ojos- Me decía una voz conocida en mi oído. -Ábrelos-.

Una luz cegadora invadió mis pupilas y volví a cerrar los ojos con la esperanza de que la luz desapareciera; poco a poco trate de abrirlos y nuevamente estaba la luz que pretendía no irse del lugar, por un momento creí que era el sol que tenia como meta dejarme ciega. Sin saber donde estaba me senté.

-¿Dónde estamos?- Pregunté mirando el reloj de la pared.

-En mi casa- Respondió cuando supongo descubrió que había cierto pánico en mi voz.

730 días [Terminada].Donde viven las historias. Descúbrelo ahora