Capítulo 11.

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Este capítulo fue escrito con ayuda de Ingrid Di Angelo ;)

Arturo no había cambiado nada, su cabello seguía siendo corto pero alborotado, con remolinos en el centro de su cabeza, su piel pálida, sus profundos ojos claros y un cigarro en la mano, fumaba desde que lo conocía, así que no se me hacía para nada extraño. En la ciudad comenzaba a hacer frío y él odiaba las bufandas, pero llevaba una chamarra que lo hacía lucir más joven de lo que era.

-Ven- Dijo una vez que las llaves de mi auto estuvieron nuevamente en mi mano. -Hace frío, pasa-.

Me cedió el paso para entrar a la casa y el entró tras de mi, cerró la puerta y puso sus manos en mis hombros para guiarme a través de la casa para entrar a la sala de estar.

-¿Desde cuando vives aquí?- Pregunté cuando nos sentamos en el gran sofá redondo que ocupaba gran parte de la sala.

-Supe gracias a Lux que salías de la Clínica en la semana que nos vimos y entonces la sometí a un interrogatorio para saber donde vivías, luego supe que vivías aquí y vine a buscar una casa. Ni mi familia ni Lux hicieron muchas preguntas, sabían a que venía, sabían cual es mi próposito. He vivido aquí desde que saliste de la clínica, juro que no sabía que vivías cerca hasta que te vi llegar con tu amiga, entonces fuí a buscarte y solo están 3 chicas en la casa, ninguna eras tú y la chica que me abrió la puerta me dijo que acababas de irte.

-Desde que supe que habías ido a buscarme quise venir a verte, pero tuve unas cosas que hacer; te he extrañado y no tenía a quien compartirle ese dolor. Para ser sincera, nunca creí que te volvería a ver pero ahora que estas aquí, no puedo evitar sentirme muy feliz.

-No me iré y si me voy, será contigo y sí no quieres irte, nos quedaremos donde tu quieras, pero estando contigo, el lugar realmente no me importa si estas tú a mi lado.

Él entrelazó sus manos con las mías y yo se lo permití, lo había extrañado y me acerqué poco a poco, nos miramos a los ojos, sonreímos como cuando nos conocimos, como cuando nos besamos la primera vez; se me olvidaron mis problemas, se me olvido que Christopher no había dicho absolutamente nada acerca de mi pasado, no esperaba un regaño, pero esperaba que me dijera que no importaba y él simplemente se quedó callado.

Y yo le gustaba a Arturo, y él me gustaba a mí y eramos conscientes de ello, como hasta ahora, como lo será siempre, me acerqué a él y está vez, yo lo besé; Arturo correspondió mi beso, soltó mis manos y las pusó en mi cuello, fue bajándolas hasta mis hombros, mis brazos, hasta posarlas en mi cintura, me acercó a él, en pocos minutos, yo estaba acostada en el sillón con Arturo sobre mi, me besaba con deseo que no sabía que existía dentro de él, ni dentro de mi, no me importaba nada, ni Adrián, ni Fatima, ni Christopher, ni nadie, dejé que la pasión nos inundará hasta el último poro de la piel que nos cubría, colocó mis piernas alrededor de su cadera y me levantó sin esfuerzo.

-¿Quieres esto?- Me preguntó mientras subíamos las escaleras que nos llevaban al segundo piso.

-Más que nunca- Respondí con mis labios pegados a su cuello.

Al llegar a la puerta de la habitación puedo sentirlo, como quiere estar conmigo y una parte desconocida de mi también lo quiere. Le correspondo a sus besos que ahora tienen pausas para por fin tirarme a la cama mientras saca por encima su camisa polo y se tira encima de mi, preparado para empezar a desvestirme. Arturo se sienta en mi cadera y vuelve a preguntar que si estoy segura , mi parte racional me dice que deje de ser estúpida y que diga que no, pero en ese momento lo que sale de mi es un sí y una sonrisa macabra, que espera que Arturo me empiece a zafar la blusa, mejor dicho arrancar que fue lo que hizo. Me besa más fuerte y acaricio su espalda, no esperaba que fuera tan....suave. Su piel pálida me gusta como se ve con la mía. Finalmente me baja mi pantalón y me besa el bajo vientre para después morderlo, cuando entonces yo bajo su pantalón y solo quedamos en ropa interior. Nos miramos y lo beso, me levanta de la cama y desabrocha mi brasier, dejando en libertad mis pechos, los cuales mira, satisfecho. Pienso que si vino a mirarlos, que mejor aquí terminemos, pero en vez de eso baja mi pantaleta, dejándome desnuda y finalmente yo bajo su bóxer, antes de sentir el cambio de posición que me deja encima suyo, vulnerable a cualquier cosa que me quiera hacer.

730 días [Terminada].Donde viven las historias. Descúbrelo ahora