Era una mañana radiante, tal como solían ser los veranos en Ámsterdam, y aunque era normal que a media tarde lloviera de vez en cuando, ese día no había pronosticado nada de lluvia.
Carla se había levantado con una extraña sensación en el estómago, algo así como un nerviosismo inusual que revoloteaba como si fuera una preadolescente. Tomó un baño más largo de lo habitual esperando que tal vez eso le ayudaría, pero no fue así. Buscó un atuendo casual, apropiado por si debía caminar, ligero para soportar el calor, pero siempre muy acorde a su personalidad, algo elegante y sugerente.
Por un instante mientras se maquillaba, lo más natural posible, pensó qué tal vez ir a ese encuentro no era la mejor de las ideas.
Había luchado por años en dejar el pasado atrás, y todo lo que eso significaba, por lo que juntarse con Samuel, aunque fuera como una simple compañía para mostrarle la ciudad, no era una forma de hacerlo. Al contrario, había soñado todo la noche con pasajes de su vida en Madrid, de su tiempo en Las Encinas. Aunque si era sincera no habían sido esas horrendas pesadillas que durante los primeros años la atacaban dejándola sin poder volver a dormir.
Cuando ya estaba por terminar y solo le faltaba aplicarse el brillo en los labios, observó la hora en su móvil: eran las 9:30 am.
Solo faltaban treinta minutos para encontrarse con él en el puente. Suspiró un poco contrariada ante lo inminente del encuentro, se miró al espejo y comenzó a pensar mientras pasaba el labial por sus labios: ¿qué estaría haciendo Samuel en ese momento?, ¿estaría igual que ella, dudando de ir? o ¿ya estaba de camino al encuentro?, ¿Cómo reaccionaría si ella no aparecía?, pero la pregunta que más la inquietaba era ¿qué sucedería si ella iba y él no llegaba?.
¿Lo soportaría o volvería a caer en un pozo oscuro?
~~~~~~
Samuel estaba despierto desde las 7 de la mañana. Había intentado dormir algo más, pero le había resultado imposible, así que bajó al gimnasio del hotel para ocupar su cuerpo y mente en algo distinto a pensar en que lo que sucedería o no sucedería en ese posible encuentro.
Gracias a eso había logrado llegar al desayuno más relajado y comió algo ligero un poco antes de prepararse para emprender el camino hacia el lugar acordado.
La distancia entre su hotel y el puente era de aproximadamente 15 minutos caminando, así que salió con un poco más de tiempo para ir con calma y no llegar atrasado o todo sudado. Cada paso que daba le provocaba que el nerviosismo se hiciera un poco más intenso. Ni siquiera podía mirar ni turistear por el camino sino que iba concentrado intentando pensar que le diría al verla.
¿Se atrevería esta vez a preguntarle más de ella? ¿De saber cómo estaba? ¿Dónde vivía? ¿Quién era ese tal Charlie?
No se dio ni cuenta cuando ya estaba pasando por el bar en donde había estado ayer. Aún era temprano para que estuviera abierto y cuando vió su móvil se dio cuenta que aún le faltaban 10 minutos para la hora indicada.
Miró desde esa distancia hacia el puente que aún no estaba tan concurrido como el día anterior, y el temor de que ella no apareciera comenzó a molestarlo. Pero no se iría, esperaría a ver qué ocurría y decidió quedarse ahí, observando el lugar acordado desde la lejanía mientras contemplaba el movimiento de las personas que paseaban ajenas a su lío mental.
Aprovechó ese tiempo libre para revisar sus mensajes. Tenía uno de Guzmán preguntándole cómo estaba yendo todo, sin embargo decidió no responderle. ¿Qué le diría? ¿Qué estaba esperando a Carla? No, no se veía haciendo eso.
Luego vio que su mamá también le preguntaba cómo iba el viaje y a ella, para no preocuparla, le escribió que todo iba de maravilla y le mandó una fotografía del lugar.
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El hilo rojo
FanfictionCarla & Samuel se despidieron con un simple beso en la mejilla y dos corazones rotos. Pero cuenta una leyenda que un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar el tiempo, lugar o circunstancia. El hilo s...
