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Samanta:

—Solo acepte que fuéramos amigos, Asher, no le di una oportunidad.

Asher esta enojado, no deja de caminar en círculos, completamente sorprendido por mi decisión.

—No voy a volver con el.—Le aseguro.

—Claro ¿Y yo debo creer eso?

—Pues si, porque te lo estoy diciendo yo .—Le suelto.—No tengo porque mentirte. 

—Claro.

—Hablas con sarcasmo.

—No me digas, Samanta.

—¿Por qué estas tan enojado?

—Como si no lo supieras.

Guardo silencio, ambos lo hacemos.

Mi móvil suena y su mirada va directo hacia ahí.—¿Es el?

Aprieto los labios.—Si, quedamos en que ..

Su mirada esta más furiosa.

—Lo acompañaría a recoger a su hija.

—¿Ahora vas a entablar una amistad con la hija? ¿Y así dices que solo van a hacer amigos?

—Pues si, eso sera... que conozca a Maia no quiere decir que yo voy a tener algo más con su padre.

—Eres demasiado ingenua, Lady.

—Asher.

Se dirige a la puerta.

—¿A donde vas?

—¿Vas de salida, no? No tengo porque estar aquí.

Golpea la puerta sobresaltándome, me vuelvo hacia Felix.

—¿Tu también piensas que me estoy equivocando.

—Meow...

De acuerdo, eso a sonado a que esta del lado de Asher.





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¿Cometo un error?

¿Estoy cometiendo un error por querer tener una amistad con Patrick?

—¡Ahí esta!

Abro los ojos al ver a Maia salir del jardín de niños, ella corre hacia su padre y Patrick la abraza, luego ella me mira a mi.

—Tu eres la señora que fue el otro dia a casa.

¿Señora?

Señorita.

—Señorita, Maia.—Le aclara Patrick.

—Señorita.—Pronuncia ella.

—Se llama Samanta.—Vuelve a decir Patrick.

—Samanta.—Maia prueba mi nombre en sus labios.—¿Eres amiga de mi papá?

Patrick me observa y yo solo pienso en Asher, el me sonríe despacio y Maia esta esperando una respuesta.

—Si.—Pronuncio llamando la atención de Patrick.—Soy su amiga.









Asher:

—¿Cuál es el motivo para azotar así la puerta?.—Me suelta Toby.

No respondo y voy por una cerveza a la nevera, cierro la puerta de ella y me acerco a él.

—¿Peleaste con Samanta?

—No me hables de ella.

Me observa con sorpresa y yo sonrio, lo señalo.

—¿Sabes qué? Llámalas.

—¿Asher?

—Quiero tener ese jodido polvo con la amiga de tu clienta.

Los ojos de Toby se abren, por alguna razón no está sonriendo.

—¿Qué sucede? ¿No querías eso?

Sus ojos se achican.—Si lo haces por despecho.

—¿Por qué lo haría por despecho?.—Suelto con enfado.

—Porque parece que has venido de pelear con tu chica.

—Ella no es mi chica.

Se mantiene callado y le doy un sorbo largo a la botella con cerveza, me limpio los labios.

—Samanta no es nada mío.

—Claro. Es muy obvio que si porque estas actuando muy raro desde que la conociste.

No respondo.

—¿Dónde queda que en este trabajo no se puede involucrar emociones?

Ese es el problema.

No pude hacer eso, porque desde el inicio Samanta jamás ha sido una clienta.

—No tengo emociones ni sentimientos por ella.

—Asher.

—¿Qué esperas? Solo llámalas.

—Bien.

Observo como marca el número mientras le doy otro sorbo a la cerveza.

Entre Samanta y yo no hay nada.

Ya lo dejó claro.

Ella eligió, yo también acabo de hacerlo.

Rosas para una Mujer DesesperadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora