Cinco días después:
Samanta:
—Entonces hoy finalmente te dan de alta. —Pronuncio.
Eliza sonríe. —Me quedare con Britget y Ivy por el momento, antes de...
Le cuesta decirlo.
—Empezar a tramitar mi divorcio.
Eliza suspira.
—Cuando me case no creí que no creí que me divorciaría sin siquiera cumplir un año de casada, es más, obviamente esperaba que fuera para siempre.
Niego. —No lo entiendo, Eliza.
Eliza me observa con una ceja alzada.
—¿Nunca te diste cuenta que él era violento? —Coloco un mechón detrás de oreja. —¿Jamás viste algo que te hiciera sospechar?
Ella lo piensa y me dice. —No deseo hablar de eso, Samanta.
No quiero juzgarla, pero sé que ella puso sus ojos en él desde que se presentó como un hotelero reconocido, luego vinieron las salidas a cenar más caras que mi sueldo de un mes y finalmente los regalos.
Con todo eso y el tener un excelente habla, Richard termino atrapando a Eliza.
—De acuerdo, no hablemos de eso.
Me toma la mano. —Gracias.
Ella me suelta despacio.
—¿Y cómo vas tú?
—¿Cómo voy yo de qué?
—Con Asher...
Asher...
—¿Siguen dadose un tiempo?
—No estoy segura de que sea un tiempo, hablamos todas las noches, solo no nos.. vemos.
—Tal vez porque no pueden estar lejos el uno de otro por bastante tiempo.
Me sonrojo.
—Debo decir que me equivoque con lo que te dije de él, te quiere, Samanta. Él no es solo un gigoló.
—Nunca fue mi gigoló en verdad. —Suspiro.
De haberlo sido no seguiría virgen.
—Además, es muy temprano para decir esas dos palabras. —Digo pensando en él te quiero.
—¿Acaso hay un rango de tiempo para enamorarse de alguien?
No respondo y ella sonríe.
—Creo que alguien esta enamorada.
—¿Quién esta enamorada?. —Pregunta Britget ingresando a la habitación con Ivy.
Ivy sonríe. —¿Nuestra Samanta?
—Si y creo no nos equivocamos en nada a la hora de contratarlo. —Suelta Eliza.
—¿Qué se dice?
—Chicas..
—¿Qué se dice?. —Preguntan las dos al mismo tiempo.
Ruedo los ojos.
—Gracias. —Respondo y estallan en una risa.
Asher:
Ya es casi una semana desde que no veo a Samanta y estoy en el punto de estar casi por volverme loco.
—¿Sabes que si miras el teléfono fijamente y piensas en ella..
Escucho atento a Toby,
—Eso no hara que te llame.
Le lanzo el cojin. —No es gracioso.
—Deja de ser ridículo, hablas con ella todo los días.. no te vas a morir por no verla.
¿Y por qué siento que si?
Joder, que melodramático soy.
Pero si deseo verla, tocarla, besarla...
Y haces otras cosas más que estuvimos a punto de hacer.
—Quiero verla, es todo.
—Que jodido es estar enamorado.
No contradigo esa declaración, por muy bromista que sea de su parte.
—Vaya, asi que si.
—¿Esperabas que dije la respuesta que esperabas?
—No realmente. —Toby sonríe. —Aunque no lo parezca, me alegro por ti.
—De acuerdo, hermano.
Mi móvil me cae en el rostro en cuanto zona y Toby rompe en una carcajada.
—Mierda.
Me siento correctamente sobre el mueble y...
Mierda, si, es ella.
Le enseño la pantalla a Toby.
—¿No que no, hijo de puta?
—De acuerdo. —Me señala. —Eso es cierto.
Contesto la llamada.
—Samanta...
—Hola...
De inmediato hay una sonrisa en mi rostro.
—Hoy llamaste más temprano que otras noches.
Toby me da una mirada avergonzada, apesto, lo sé.
—Si... quería invitarte a una reunión.
Abro los ojos.
—Hoy le dieron de alta a Eliza y las chicas le organizaron una bienvenida en casa de Britget, si deseas venir.
—Iré.
Ella guarda silencio un momento. —Entonces te envió la dirección y te veo aquí.
Finalmente la voy a ver.
—Y luego podemos...—Guarda silencio un segundo. —Hablar, Asher.
—Eso me encantaría, Lady.
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Rosas para una Mujer Desesperada
RomanceSamanta Smith tiene una vida peculiar, vive sola acompañada de su único gato Felix, quien también parece odiarla. Tiene amigas y un buen trabajo, pero... Samanta Smith jamás a recibido rosas. Tampoco chocolates. Y así mismo jamás a tenido citas. Sa...
