El lunes había llegado, y con el nuevo día estaba el recuerdo de que su padre había contactado con él. Se le hacía extraño saber que tenía un padre, y consideraba que le habían mentido y aquella extraña carta que llegó con la información de su persona era totalmente falsa. Pero, en el fondo sentía que la carta era real, y tendría sentido que su progenitor aún viviera, porque eso significaba por qué servicios sociales jamás vinieron a buscarle si consideraba que en ese entonces solo tenía quince años.
Si lo pensaba detenidamente, tenía todo el sentido del mundo, porque eso significaba que su padre de alguna forma se había enterado y le había mantenido sin él saberlo. Ahora solo quería saber quién era ese hombre y por qué hasta ahora había decidido contactarlo.
Jagger se había autoinstalado en su casa por motivo de que no quería dejarlo solo tras descubrir semejante revelación. Justo ahora eran las cuatro de la mañana y él veía al ojiazul durmiendo en su sofá. Había algo en Jagger que le hacía confiar ciegamente en él, porque no encontraba otra respuesta al por qué es que se llevaba tan bien en tan poco tiempo, considerando que él en un principio jamás quiso tener alguien en su círculo personal.
Si lo pensaba, estaba más cómodo con Jagger que con Tamara, y eso que la chica fue la primera en acercarse a él y hacerse su amiga, y la primera a la que le permitió entrar. Pero conoció a Jagger y todo eso había cambiado.
—Toma una foto, pollito. Dura más a que si solo estás viéndome de esa forma— dijo con voz somnolienta el pelinegro.
—Duraría más mi súper memoria que una fotografía. En todo caso, solo para complacer tu ego, lo haré.
Sacó su teléfono de su bolsillo trasero, ya que se había duchado y cambiado desde hace rato, abrió la cámara en el dispositivo y enfocó. Su corazón se detuvo cuando de pronto Jagger le sonreía en una forma demasiado dulce. ¿Cuántas veces le sonreía así? La verdad es que nunca. Jagger era más coqueto que otra cosa, y aquella sonrisa tierna hizo cosas en su estómago.
—Si hasta echado como vaca te ves bien, maldito— susurró, sacando la foto porque de repente le apetecía tener al chico en su fondo de pantalla. Parpadeo al verse a sí mismo cambiando el fondo en su teléfono celular, y fue increíble lo mucho que le encantó la visión de esa foto en su celular.
—¿Es normal que me emocione lo bien que te ves en mi teléfono?
—No, de hecho, es más que normal. Causo sensaciones en la gente difíciles de entender, pollito. Estaba en el destino que ibas a caer por mí.
En ese instante, la cabeza le dolía, y habría jurado que esa frase la había escuchado antes, y no hablaba de la vez que se quedaron hasta la madrugada despiertos y sacando el repertorio de canciones.
—Va a sonar loco pero, juro que acabo de tener como una sensación extraña, como si esa frase me la dijeras todo el tiempo.
Jagger abrió los ojos, porque durante todo este tiempo, a excepción de la foto, mantuvo los ojos cerrados. Algo en ellos le hizo morder su labio. Otra mentira, sabía en su interior que otra mentira se venía.
—No es algo loco, pero es imposible ya que nos conocimos el primer día en la facultad.
Soltó un suspiro. Si lo veía desde esa perspectiva, Jagger tenía razón.
—De acuerdo. Iba a salir a correr pero me dio flojera y mejor me vestí. Y por cierto, ¿es verdad que en la clase que faltamos entre los compañeros armaron una salida a Miami?
—Por lo que sé, sí. Me invitaron, y me dijeron que te invitarían hoy. Así que hazte el sorprendido, ¿quieres?
Rio entre dientes. A veces, la personalidad tan desenfada y suelta de Jagger podría llegar a chocar con la suya, misma que era más reservada respecto a muchas cosas, pero ahora que sabía que sería invitado, algo en su interior le hizo pensar en que podría hablar con Tamara sin la necesidad de tener a todos encima suyo o que le vigilasen, porque si salía, las probabilidades de que quienes le seguían fueran tras su pista eran pocas. Nadie tenía la paciencia para ir de un estado a otro en cosa de nada ¿cierto? Bueno, iba a averiguarlo.
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Alaric
AdventureManejar el fuego a escondidas de los demás debería ser relativamente fácil, ¿cierto? Para Alaric Parker, un joven estudiante de medicina en su primer semestre, las cosas se suponía serían sólo "estudiar" y "pasar exámenes" sin mostrar a nadie lo que...
