—Uno, dos, tres...— al terminar el conteo una bolita de fuego salió de sus dedos para parar contra la pared.
No le gustaba estar perdiendo el control que tanto le costó conseguir, pero sabía que todo era culpa de aquel estúpido periódico que documentó las muertes de esas personas, mismas a las que no pudo salvar. ¿Tendrían familia? ¿Alguno le estaría maldiciendo desde donde quiera que estuviera por no ser capaz de hacer algo bien?
No lo sabía, y la incertidumbre era lo que más pesaba en su interior. Tan mal se sentía que pidió no ir a clases a cambio de volver al siguiente día para hacer un examen de unidad sabiendo que lo pasaría; bendita fuera su super memoria.
Ahora que lo pensaba... le dijo a Jagger que siempre había contado con la memoria de ensueño, pero, ¿cómo es que la consiguió siquiera? ¿Habría sido a pequeño? ¿O sólo es una memoria común y corriente que ejercitó con el pasar de los años leyendo libro tras libro?
Sacudió la cabeza. No tenía sentido ponerse a pensar en el cómo si le estaba dando un buen uso a esa memoria; sólo cosas buenas.
Chasqueo los dedos y la llama en la punta de estos se elevó. Hizo una floritura para separar la llama de su piel y verla flotar. Sonrió como un crío, porque aún cuando era un ejercicio de lo más sencillo, le había costado lo suyo dominarlo cuando vivía en Nueva Orleáns. Hacerlo ahora con tanta soltura dejaba un cálido sentimiento en su interior, como, orgullo por si mismo.
No era alguien que no conociera el mundo, pero cosas como aquella lo hacían sentir bien consigo mismo porque nunca tuvo una infancia normal. Tener una madre que se prostituia dejaba demasiado tiempo para él a solas en una cabaña en el bayou, el pantano de la ciudad. Aprendió a cocinar, tanto para él solito como para su madre y los pocos novios que tuvo. Jamás le reprochó a ella las amistades que consiguió ni mucho menos los hombres con los que salió en plan más serio.
Uno de ellos se había ganado su corazón, tanto que llevaba su nombre ahora aún cuando no estaba registrado. Presentarse como "Roderick Alaric Parker" hacía temblar sus piernas, porque era su forma de honrar al tipo cuando estuvo dispuesto a salvarle de quienes hayan ido a por él.
—Tal vez debería hacer una tumba para ellos aquí, como, simbólica— dijo para si, dejando de lado sus entrenamientos con el fuego por algo de más importancia: sus padres.
Alaric consideraba a Roderick como el padre que nunca tuvo, porque el tipo jamás le vio por encima del hombro o como el hijo bastardo de una prostituta. Nop.
Roderick fue un tipo que conoció a su madre en una fiesta a la que ella asistió por motivos de trabajo. Ella le atendió, aunque no como ella estaba acostumbrada a hacerlo. Rick le dijo que platicasen, que era una belleza y estaba desperdiciando su vida en la forma en que se ganaba la vida, que quería verla feliz fuera de la vida oscura que muchas mujeres debían llevar porque, lastimosamente, a veces no eran capaces de encontrar o hacer otra cosa para hacerse valer.
Su madre estuvo flechada cuando él no se alejó al momento de conocerle. En todo caso, Roderick sonrió y dijo que estaba encantado de tener un hijo, de jugar con él a lo que quisiera y que podían hablar de cosas que ni de coña a su madre contaría; él quedó flechado por ese hombre en ese instante.
Así que, madre e hijo, comenzaron una aventura junto al joven Roderick, quien poco después hizo saber que tenía el dinero suficiente para sacarles del bayou y darles algo mejor si querían. Un economista, eso era Roderick.
Pero... todo en su vida hasta ahora ha tenido un amargo comienzo, un dulce contenido y un trágico final.
Madre murió a manos de unos tipos que le querían. Fue horrible verla morir. Se estremeció.
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Alaric
AdventureManejar el fuego a escondidas de los demás debería ser relativamente fácil, ¿cierto? Para Alaric Parker, un joven estudiante de medicina en su primer semestre, las cosas se suponía serían sólo "estudiar" y "pasar exámenes" sin mostrar a nadie lo que...
