Sentado en el sofá del departamento de su pollito, Jagger veía al chico ir y venir de la habitación a la sala, metiendo y sacando cosas, porque hoy justo saldrían de viaje. Había pasado ya una semana desde que ellos se habían envuelto en una relación secreta.
-¿Podrías, por favor, levantar tu trasero del sofá y ayudarme?- preguntó Al, deteniéndose frente a él. Se veía enojado, y eso le llevó a sonreír mientras negaba; había algo excitante y lindo a la vez en negarse y verlo entrecerrar sus ojos. Era plenamente consciente de que, y sólo si el chico se ponía las pilas, Alaric podía superarlo con una facilidad aterradora en cuestión de habilidades -No sé por qué decidí que quería ser novio de un flojo. Vale, que ya lo hago solo, pero viajas en otro puto asiento, señor "no voy a levantarme del puto sofá".
Se echó a reír abiertamente, notando que Kolter entraba para también dejar su maleta para los días que estarían en las playas de Miami.
-¿Por qué el mocoso está enojado?- inquirió el rubio, tomando asiento a un lado suyo.
-Porque no le estoy ayudando a empacar- respondió, la risa aún escapándose de su interior.
-¿Y eso es causa de enojarse a ese grado? Interesante. Aunque, con lo bien entrenado que estás, me sorprende que el perro no ladre a las órdenes de su amo- bromeó el rubio, a lo que él sólo pudo contestar con un golpe en su hombro.
No podía asegurar que Kolter estaba cambiando, pero había pequeñas cosas que le hacían entrever que podía ser posible. Si un nivel cinco como él había caído en las emociones, era más que factible que un nivel tres fuera de la sede cayese con mayor rapidez.
Baxter pasó frente a ellos, con un peluche que él le había regalado en el hocico. El día en que había visto aquella criatura en plena noche, con el frío calando en sus huesos, se dijo que no podía dejarlo estar en aquella soledad tan desgarradora y, de paso, ablandar el corazón de su chico.
-¿A qué hora llegará la niñera de su hijo de cuatro patas?- inquirió Kolter, sacando de una mochila una botella de agua.
-Ni puta idea. El pollito dijo que ya tenía a alguien- se encogió de hombros -Pero, como "madre" de nuestro hijo, dijo que se encargaría de esa parte por sí mismo. No sé quién sea.
En ese instante, Al pasó frente a ellos para ir hacia la puerta y abrirla. No pudo ver de quién se trataba, pero sí escuchó una voz que se le hizo conocida. Frunció el ceño, pero lo dejó estar. Era el novio de Alaric, más no su dueño, así que él podía mantener amistades con quien le viniera en gana, pero, como todo novio sobreprotector, nacido en la sede, andaría con cuidado.
Alaric le trajo a Baxter para que se despidiera de él puesto que estarían tres días fuera. Achuchó al can. Lo llenó de besos. Él fue llenado de baba perruna. En cosa de minutos, solo quedaban ellos tres en la sala de aquel pequeño departamento, esperando la llamada de cierta chica organizadora puesto que iba a pasar por ellos en el camión donde irían todos.
-Estaba pensando...- inició Kolter. Era malo que el rubio pensara, porque cuando se ponía a ello, malas cosas podían suceder.
-¿Qué pensabas, cosita rica?- cuestionó él, recibiendo un golpe en su costado por parte de su novio -No toques la mercancía todavía, cariño, que mi control es nulo y ya quiero tenerte debajo de mí suplicando te parta en dos.
Escuchó el resoplido, pero sonrió. Alaric no se dejaría amedrentar por nada, mucho menos por su capacidad para hacerle burla.
-Quizá no deberíamos ir- contestó Kolter pasados unos segundos.
Habría desechado la opinión del rubio puesto que estaba él para proteger a su chico y, bueno, el rubio mismo podía cuidarse solo, pero ver que Kolter no despegaba su mirar del teléfono le hizo fruncir el ceño.
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Alaric
AventuraManejar el fuego a escondidas de los demás debería ser relativamente fácil, ¿cierto? Para Alaric Parker, un joven estudiante de medicina en su primer semestre, las cosas se suponía serían sólo "estudiar" y "pasar exámenes" sin mostrar a nadie lo que...
