Capítulo 25: Y fuiste tú

8 0 0
                                        

¿Era normal sentir que todo el cuerpo pesaba? Ciertamente no.

¿Era acaso relativamente normal que su cuerpo se sintiese en movimiento? Nope.

Pero, la pregunta más grande de todas y por mucho la más importante... ¿era normal estar atado?

¡Malditamente no!

Sus recuerdos estaban haciendo mella en su cabeza ahora que ese segundo sueño estaba golpeando con dureza. El chico de sus sueños era justo eso, el chico de sus sueños. El Michael que le había cuidado era sin ninguna duda el hombre que le había llevado a una cita hará unas horas. Mierda, ¿y si era él quien se suponía debía llevarlo de regreso a ese lugar?

Sacudió sus pensamientos lejos para centrarse en lo importante: descubrir quién se lo había llevado.

No había sentido el momento en que su cuerpo dejó la cama, así que tal vez le dieron algún gas para dormirlo y su cuerpo apenas estaba reaccionando. O, quizá, lo putearon lo suficientemente fuerte como para noquearlo. Y, claro, él dormido no supuso ninguna amenaza.

Se mantuvo sin mover un sólo músculo, en total silencio y haciendo acopio de su entereza para evitar soltar algún gemido puesto que quien manejaba obviaba el hecho de que él también era una persona y que los baches dolían como el demonio, en especial si la persona en cuestión estaba recostada en el asiento trasero.

Los minutos se hicieron quizá una hora, no estaba seguro, y casi suelta un suspiro de alivio al sentir el auto detenerse. Podía sentir el sol en su rostro, así que ahora debía ya ser de día. Escuchó la puerta abrirse y alguien tiró de sus piernas para sacarlo, y ahí sí que no pudo contener el grito de indignación ya que era todo lo que le quedaba, sentirse indignado por ser secuestrado.

-Mira nada más, me preguntaba en qué momento soltarías uno. 

Por supuesto, no supo de quién venía la voz, pero algo en su interior cosquilleó ante el sonido; debía conocerle. Se estremeció al hacer uso de su reciente memoria hiper perra, porque ese tipo era uno de los peces gordos de la organización. De hecho, ese tipo estaba en el sueño de la noche anterior. Y eso solo hacía peor las cosas, porque significaba que sus intentos de pasar desapercibidos habían sido en vano y, que para colmo, el líder fue personalmente por ellos.

Sintió cómo fue entrando al lugar donde le tendrían cautivo para, después, ser puesto en una silla y amarrado a esta. Intentó hacer amago de su elemento, pero misteriosamente no sentía el fuego recorrer sus venas.

-Estás incapacitado, Alaric. No podíamos tenerte cerca y capaz de usar tu elemento. Eres una bomba de relojería cuando lo deseas y, aparte, el estúpido de mi hijo decidió enseñarte.

Hijo...

-¿Habla de Michael?- cuestionó en voz baja, maldiciéndose a sí mismo por el ligero temblor que detectó. No debería importarle Jagger, pero lo hacía, aún si el idiota le había ocultado tanto.

-Por supuesto. Él es mi hijo para todos los efectos que importan. No obstante, no quiero hablar de él, sino de ti. Kyle, quítale la venda.

El hombre que debía ser Kyle se plantó frente a él y le quitó la venda. Parpadeó para acostumbrarse a su entorno y jadeó incrédulo al ver a su director frente a él. ¿Cuántos más estuvieron a su lado cuando querían llevárselo lejos? Mierda. ¿Y si Kolter también fue con ese propósito? Eso le pasaba por tener un corazón de pollo que albergaba a cualquiera con quien sintiera confianza.

-Soy plenamente consciente de lo traicionado que te sientes, Alaric- dijo el hombre que se encontraba sentado a unos cuántos metros de él. 

Ahora que se daba cuenta, no era sólo él quien se hallaba atado a una silla para ser, uh, interrogado. Jagger también estaba ahí, pero él mantenía la vista fija en el hombre que le había llamado hijo. Mierda, se veía sexy todo enojado.

AlaricHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora