30. Día familiar

828 100 26
                                        

—Eres increíble, Albert Monroe—río nerviosamente, tratando de arreglar su cabello bajo la atenta mirada del rubio.

—N-No me dejaste otra opción—fue su respuesta.

Quizo reír a la mirada firme y autoritaria que el chico quería aparentar, pero tras todo eso habia nervios e inseguridades que hicieron a la chica simplemente no seguir el camino del enojo.

—Bueno...—tomo la temblorosa acta y examinó lo que impreso se leía, tan inocente al tratar de hacerle creer esto. Tiro el papel y sonrio coqueta acercandose aún más al chico—Entonces, ¿Casados?

—S-Si—levantó su propia mano para que ella viera su alianza plateada.

Y por un segundo rápido se pregunto, ¿De dónde había sacado los anillos?

—Eso quiere decir, ¿Qué ahora eres mio?—cada vez mas cerca y haciendo a Monroe acostarse poco a poco en el suelo.

—Y tu mia—se dejo hacer, volviéndose un gatito bajo el cuerpo sobre él. Carrie mantenía su peso sobre sus manos y rodillas, descendiendo el rostro para besar la mejilla expuesta del rubio—Ca-Carrie...

—También quiere decir, que puedo reclamar mi luna de miel justo ahora.

—mmjm—ronroneo él, exponiendo el cuello cuando los labios de su "esposa" bajaron por la mandíbula.

No estaba pensando realmente asaltar al joven chico ahí mismo, en el piso y menos después de una fiesta de alcohol donde sus primos seguían noqueados. Pero jugar un poco no estaba de más.

—Dime, mi dulce amorcito—jugueteo con el apodo, su mano derecha bajando a la camiseta arrojada del chico y alzando está un poco para exponer piel palida—¿Dónde conseguiste el acta?

—S-Sam...

—Eres un niño muy listo, dulzura—halago entre susurros, todavía acariciando la piel caliente en su cuello—¿Y los anillos?

Su mano cada vez tocando más piel en el estómago tembloroso y calido.

—S-Son los... los

—Dime que no son los que usarían tu y Jessica.

Lo interrumpió rápidamente, su propia mano paralizada a medio camino y su boca contra la piel. Al no tener una repuesta verbal y sólo un estremecimiento, se separó bruscamente. Vio los ojos azules del chico, leyó la vergüenza y un poco de miedo. Sus propios ojos viajaron con asco hacia anillo en su dedo.

—Maldita sea.

—Carrie... ¡Espera!

Ignorando los llamados suplicantes y los queridos de sus primos, salió de la habitación con el acta en mano y el ego destruido nuevamente. Cuando creía que las cosas comenzaban a ser buenas otra vez.

Todavía era muy temprano cuando el sol de la mañana la golpeó en el exterior y camino con náuseas y dolor de cabeza a casa.

Sólo pensaba en darse un maldito baño y dormir toda la maldita tarde.

Podría haber preferido bañarse y visitar a Jean, pero hoy tenía día libre y seguramente estaba con alguno de sus hijos.

Así que la primera opción era mejor, por ahora.


                              {💛}



—¿Como que tiempo familiar?

—Si, así que, o sales de la cama o llamo a Niall.

Amenazó Zayn usando la fuerza que tenía para jalar las cobijas que cubrían a su hija rebelde. Esta gruñia entre lloriqueos infantiles y hacia esfuerzo para no ser sacada de su cómodo nido.

El Hermoso Rollito |#4|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora