-¿Quién demonios me quito la ropa? – Estoy sentada en el taburete de la isla de la moderna cocina de Bieber.
Y él está cocinando el almuerzo.
CO – CI – NAN – DO.
Sí, yo tampoco me lo creo.
Casi estoy esperando a que la cocina se encienda en llamas y tenga que llamar a los bomberos.
Él se tensa momentáneamente.
-Pues… Uh, yo – Murmura, controlando el pollo al horno a la perfección.
Esperen…
Oh, mierda.
-¿Tu…tú me…? – Mis ojos gigantes no caben en mi rostro, no puedo evitar el sonido chilloso de mi voz.
-No vi nada – Él se encoge de hombros, restándole importancia, va hacia el refri, sacando una bolsa de verduras para vaciarla en el recipiente donde se cocina el pollo.
Levanto una ceja hacia él.
Justin se voltea un momento para ver mi expresión y se ríe.
Su risa…
-Estaba bastante ocupado viendo cuantas costillas rotas tenías y tratando de vendarte sin matarte en el intento – Se mueve en la cocina como un experto, picando verduras a la perfección, ni siquiera yo logro cocinar algo sin hacer un chiquero en la cocina.
Hijo de…
-Sin embargo, me viste – Murmuro, entrecerrando mis ojos hacia el.
Se encoge de hombros ligeramente.
-Por una buena causa – Repite.
Bien, lo dejo pasar. Verlo allí, parado, con su ropa de chico homicida y violento, cocinando el almuerzo para su hermanita y para mi bueno… Es malditamente extraño.
Llegar a la cocina fue una maldita tortura, apenas si podía dar cinco pasos seguidos sin tambalearme, así que el tan caballeroso chico frente a mí me cargo todo el camino hasta colocarme en la banqueta.
Este cambio radical entre Bieber y yo es tan extraño y emocionante a la vez que me deja desconcertada, su mandíbula apretada no ha vuelto a aparecer, ni su ceño fruncido o su voz fría.
Aunque no quiero ni pensarlo, casi espero a que Katherine venga en cualquier momento por una paliza y que Bieber se eche a reír en mi cara diciendo que todo es una broma, pero confirmo que todo lo que ha dicho es verdad en el momento en que su pequeña hermanita se sienta junto a mí en la islera y no pregunta a qué hora llegaran mama y papa.
-¿Ya te sientes mejor, Beth? – Dice la pequeña niña rubia con su voz chillona, casi quiero reírme al ver como mueve sus piecitos en el banco.
-Si princesa, tu besito me curo – Le murmuro, guiñándole un ojo.
Ella suelta una risita encantadora.
-Si quieres puedo darte otro besito – Su boca se abre y sus ojos se iluminan - ¡O Justin puede darte uno! ¡Así como los que me da a mí! Sus besitos siempre me curan – Sonríe extensamente hacia mí.
Me sonrojo fuertemente y Justin suelta una pequeña risa seca desde su lugar frente a la cocina.
-Seh, creo que ya Elizabeth tuvo suficientes besitos por hoy, princesa – Murmura Justin con voz baja hacia su hermanita. Observo su musculosa espalda mientras continua su trabajo con el pollo.
-¡Nunca hay suficientes besitos, hermanito! – Exclama ella con felicidad, inclinándose hacia mí para plantar otro beso sonoro en mi mejilla, no puedo evitar reírme.
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-Disaster- (Justin Bieber)
Teen FictionElizabeth Brown tenía un pasado oscuro que nadie conocía, era la chica más callada de la clase, probablemente de todo el Instituto, nunca había conocido lo que era tener un amigo, o simplemente un poco de cariño que no hubiera llegado de su madre, t...