03| Paz Amarga

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Alex despertó acostado en una camilla fría, no había más que oscuridad a su alrededor. Seguía acostado en la camilla con los ojos abiertos, hasta que en aquella oscuridad se escuchó un llanto, el llanto de un recién nacido; el castaño volteo en dirección al llanto y solo había una pequeña luz en ese lugar,apenas visible.

-Felicidades señorita, es un niño sano.-se escuchó de parte de una voz femenina.

-¡Un niño, mi niño!.-exclamó la mujer con entusiasmo.

La luz brillo con un poco más de intensidad y el llanto del recién nacido cesó.

-Señora.-llamó la atención ahora una voz masculina.-Hay un pequeño problema con el niño.

-¿Qué, qué ocurre con mi pequeño?.-pregunto la mujer alterada.

-Querida.-dijo otra voz masculina.-Es un kustermen.

Para ese momento la luz perdió casi toda su intensidad, a duras penas se lograban ver un pequeño destello de aquella luz, a penas visible; el silencio se hizo presente.

-Y no un kustermen cualquiera.-dijo de nuevo la primera voz masculina.-Las lecturas iniciales nos demostraron que va a ser uno de los más poderosos. Todos conocen la situación, ya saben que ocurrirá.-termino de decir la voz y se escucharon sus paso mientras se alejaba.

De nuevo se escuchó un llanto, era el bebé, pero también se oía el llanto de otra persona y acompañado de ello unas palabras "¿Qué haremos?". El silencio de nuevo se hizo presente por unos cuantos segundos, hasta que se oyó como se recargaba un arma, el llanto aumento y ahora también se oían gritos, pero todo eso fue callado por sonidos de disparos; la luz desapareció por completo y en la oscuridad se formó un charco rojo, sangre, la sangre se extendió hasta la camilla de Alex y le tapó todo el rostro, por la falta de aire el castaño cerró sus ojos y se movió con brusquedad para escapar, no podía morir ahí.

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Alex abrió sus ojos repentinamente y con un movimiento rápido se sentó, tardo unos pocos segundos en reconocer el sitio donde estaba, la parte de atrás de una camioneta estilo militar.

-¿Despertaste bella durmiente?.-pregunto Jake con tono de burla.

Alex simplemente no contesto y se pasó al asiento de copiloto junto a Jake, el amanecer se veía realmente hermoso, una obra de arte natural. A la distancia se podía apreciar los hermosos edificios altos, había un gran rascacielos que destacaba entre todos los edificios de la ciudad, una ciudad digna de ser pintada aparecía al horizonte.

-No entiendo porque vinimos hasta aquí, había ciudades más cercas ¿Sabías?.-dijo el adolescente serio.

-No era seguro.-contesto a secas.

-¿Seguro?.-pregunto ahora confundido.

-Ningún kustermen fue a detenerte, supongo que por mi huida, así que en este momento debe haber patrullas en todas las ciudades cercanas buscándote...y otras buscándome a mi.-le contesto serio.

-¿Por qué, por qué te buscan con tanta desesperación querido monstruo?.-pregunto con una sonrisa.

-¿Cuanto dormí?.-pregunto para evitar contestar esa pregunta.

-Unas horas, pero puedo hacerte dormir por siempre si gustas.-contesto sin perder su sonrisa.

No hubo respuesta alguna por parte del castaño, lo que provocó que el adolescente soltara una carcajada; Alex pudo evitar contestar esa pregunta por el momento, era lo mejor, el "demonio" no entendería su respuesta...nadie creería el porque de sus acciones. El auto se detuvo a unos poco metros de la ciudad y el castaño volteo a ver al adolescente con duda.

Los KustermenDonde viven las historias. Descúbrelo ahora