42| Deben Recuperarse

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Una tenue luz entraba por la ventana, está se posó sobre el rostro del castaño para despertarlo; Alex se movió un poco a los lados con pereza y luego se sentó en la cama para ver bien donde estaba. Lo último que recordaba era la humillación que ESDEK le había hecho a Legión, recordaba que llegó a la guaridas y luego nada, todo estaba en blanco. Miro bien a los alrededores, estaba en su cuarto, sin ningún vendaje para sus heridas... Ni ninguna herida; aún con lentitud el castaño se puso de pie y salió de su cuarto, busco a los alrededores esperando encontrarse a alguno de los chicos y que le dijeran algo, pero eso tampoco paso, estaba totalmente solo en la guarida, y no había rastro alguno de que alguien más viviera ahí, ¿Acaso se habían ido y lo habían dejado?.

Con pasos más apresurados reviso toda la guarida de forma detallada, estaba desolada... ¿Qué estaba pasando?. Alex salió con pasos rápido y se adentro al bosque, debían estar ahí, si, todos estarían ahí... Sus pasos se detuvieron por completo al ver a alguien sentado justo delante de la "tumba" de Layonel, vestía una bata idéntica a la que usaba el difunto doctor; la persona solo volteo un poco hacia atrás y vió al recién llegado, pero Alex al ver de quién se trataba se puso pálido, era imposible.

-¿Layonel?.-pregunto el castaño incrédulo viéndolo.

El nombrado solo suspiro, no movió ni un músculo ante el llamado, pero seguido a eso sus ropas se volvieron cenizas, y seguido a las ropas su cuerpo; este le dio una última mirada de odio a Alex y luego se hizo cenizas, cenizas que se unieron al árbol y desaparecieron.

-¿Qué demonios fue eso?.-pregunto a la nada el castaño.-¿Acaso me estoy volviendo loco?.-añadió y se tomó la cabeza.

-Siempre hemos estado locos, ¿No? Alex.-le respondió una voz detrás de él, una voz familiar.

Alex se sobresalto y volteo listo para atacar a aquella persona, pero al verlo se detuvo en seco, esa personas... Delante de él estaba él mismo, solo que más chico, con unos 15 años y cabello desordenado, vistiendo una simple camisa naranja desgastada y unos pantalones de mezclilla oscuros, descalzo. Los ojos del castaño más pequeño no tenían brillo alguno, se veían muertos, y su expresión era fría, así era después de huir de la casa de María; aunque después de eso empezó a vivir con Sam y Megan aún no se borraban sus recuerdos, aún odiaba su vida, tardo años en volver a obtener una sonrisa, y la volvió a perder cuando Sam murió... Así era su vida, perdía las esperanzas de ser feliz y volvían aleatoriamente, como en un juego de azar.

-¿Sabes dónde estás?.-pregunta el más chico y Alex solo negó con la cabeza.-El limbo, o algo muy parecido al limbo.-le respondió este.

-¿Entonces morimos?.-pregunto a secas el castaño... Su vida había acabado y no había detenido a Bellatrix, solo provocó muertes.

-Aún no.-le respondió sin ánimos el chico.-Debemos decidir que hacer.-añadió dejando confuso a Alex.

-¿Podemos volver?.-pregunto Alex serio.

-Si, o también podemos decidir morir; nuestro poder nos permite burlarnos de la muerte, controlamos la materia, somos casi dioses.-le respondió con seriedad hasta que dijo lo último, haciendo una mueca de odio ante ello.

-Bien, volvemos.-dijo a secas Alex.

Alex camino de forma lenta directo a la guarida, pero el más chico no se movió.

-Ambos debemos decidir para poder salir de aquí... Y yo no deseo volver.-le dijo el más joven.

-¿Y enserio esperas que me quede a morir?. Nos vamos.-le dijo de forma tangente Alex.

-¿Y para que deseas volver?. No lo entiendes Alex, por nuestra culpa murieron, prometimos que sería la última pelea, que ganaríamos, y todos murieron; Layonel y Edward murieron porque nos ayudaron... Bueno, Edward sigue vivo; pero tantas personas han muerto por nuestra culpa, ¿No estás cansado?, ¿No te cansas de ser el ángel de la muerte?.-pregunto viéndolo.

Los KustermenDonde viven las historias. Descúbrelo ahora