22 - Confesión

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Sentía sus grandes manos envolviendo su cintura y sus labios moviéndolos contra los de ella con suavidad y delicadeza. Una de las manos del youkai se movió hasta su cabeza incitándola con una pequeña presión a abrir su boca. El Profundizo el beso e hizo que su corazón diera un salto aún más grande.

¿Cuánto tiempo había pasado de ello? No tenía idea, no podía razonar nada. Solo era capaz de sentir el cuerpo del youkai contra el de ella, besándola con una intensidad que solo creyó posible en sueños.

Lentamente el beso se acabó y se separaron aún con los ojos cerrados. Sesshomaru se enderezó y observó el rostro sonrojado de la humana que lentamente abría los ojos. Se quedaron en silencio, solo mirándose. Luego de algún tiempo, Sesshomaru se percató de la fría brisa nocturna que corría por sus territorios.

- Será mejor que entres- dijo Sesshomaru.

- ¿Eh?

Rin pestañó con rapidez intentando entender lo que su antiguo amo le decía. Sesshomaru al no ver respuesta, apoyó su mano en su espalda y la instó a entrar. La chica se dejó guiar hasta su cama, donde Sesshomaru la hizo recostarse para finalmente arroparla. Rin se dejó hacer sin quitar la mirada del hombre. Finalmente Sesshomaru se alejó de ella y le dedicó una mirada.

- Descansa- le dijo - Mañana tienes entrenamiento y quiero que me acompañes en ciertos asuntos.

La chica asintió en silencio totalmente sonrojada. Sesshomaru asintió a modo de despido y se giró marchándose por el ventanal, cerrándolo al salir. Rin se quedó por unos segundos con la mirada fija en la puerta por donde él había salido. Y luego sin poder evitarlo, tomó una almohada y la apretó contra su boca en un intento se sofocar el sonido del grito que escapaba del fondo de su corazón.

¡Sesshomaru la había besado! ¡La había besado! ¡Y luego arropado! En su euforia comenzó a moverse sobre la cama. ¡Tenía ganas de bailar! Sin embargo, de un momento a otro se quedó quieta mirando el techo, con nuevos pensamientos cruzando por su cabeza.

Sesshomaru la había besado pero ¿por qué? ¿Significaba que sentía algo por ella? ¿Y si solo la ve como un pasatiempo? Se mordió el labio con su ánimo algo más caído. ¿Por qué le había dicho que era libre, que no le debía nada? Estaba angustiada por no saber cuáles eran las intenciones del youkai. Finalmente se limitó a soltar un suspiro. No sacaba nada con estar preocupándose por todo aquello, mañana lo vería y podría resolver sus dudas.

El sonrojo volvió a ella con fuerza al pensar en que se enfrentaría a él.

- Basta Rin- susurró la chica cubriéndose con la ropa de cama- A dormir.

Sin embargo, aun así pasaron horas antes de que pudiera conciliar el sueño. A la mañana siguiente, Kukiko fue a despertarla, cosa que consiguió luego de algunos minutos de lucha.

- Lo siento, Kukiko. - susurró la chica restregándose los ojos mientras se sentaba en la cama.

- No tiene de qué, señorita Rin.- respondió la youkai al tiempo que le preparaba su traje de entrenamiento.

La chica la observó por unos segundos. ¿Era su idea o Kukiko había sonado más amable? Sin embargo, al ver que ya estaba atrasada se apresuró en arreglarse, tomar un desayuno ligero y correr al campo de entrenamiento, donde Kinshu la esperaba. Antes de llegar junto a él, soltó un suspiro dispuesta a dejar su nerviosismo por lo que había pasado la noche anterior. Debía concentrarse y dar lo mejor de ella en el entrenamiento. Se acercó con paso apresurado al general, quien la mirada e intentó disimular una risita.

 CONTINUANDO (INUYASHA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora