7: La Isla de Ramandu

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La pequeña Gale se despertó y al hacerlo observó en el cielo algo que la dejó perpleja.

-¡Lucy! ¡Lucy! ¡Despierta!- exclamó sacudiendo a la reina. Ésta se incorporó de golpe y observó la estrella azul que brillaba en el cielo.

-¡La estrella azul!- dijo con ímpetu.- ¡Todos! ¡Despierten! Es la estrella azul.

Todos se dirigieron al barco que zarpó hasta llegar a la isla. Tuvieron algunos inconvenientes con el viento ya que parecía haberlos abandonado, sin embargo Eustace tomó el mando y los jaló. Como un caballo dirigiendo una carreta de recién casados.

-Eustace ¡Eso es fantástico!- gritó Edmund alegre.

Una vez ahí se sorprendieron de ver el mal estado en el que estaba, las plantas parecían apoderarse del lugar, las rocas sobresalían de todas partes y había un ambiente húmedo. Una mesa con un gran banquete estaba colocada ahí, se veía tentador y apetecible, a lado había otra mesa con hombres, pero estos parecían petrificados ya que no se movían, miraban con terror la mesa como si los alimentos estuvieran envenenados.

-Hmm, comida.- comentó Tavros.

-Espera.- advirtió Drinian.

Caspian, Edmund, Susan, Idalia y Lucy se acercaron lentamente hacia la mesa donde estaban los hombres, les descubrieron el rostro que estaba tapado por sus largas cabelleras canosas.

-Lord Revillian.- dijo Caspian.

-Lord Mavramon...- continuó Idalia.

-Lord Argoz.

-Está respirando.- susurró Idalia mirando al último Lord.

-Ellos también.-afirmó Edmund iluminándolos con su linterna. - Están hechizados.

-¡Es la comida!- exclamó Caspian haciendo que Tavros soltara la manzana que estaba a punto de comerse.

-Oigan, ¡Es el cuchillo de piedra!- indagó Edmund.- ¡Esta es la mesa de Aslan!

-Sus espadas.- murmuró Idalia sacando de entre las ramas que había una espada, los demás imitaron su acción y sacaron las espadas restantes.

-En la mesa.- ordenó Caspian, entonces las colocaron formando una especie de estrella.

-Son seis. Todavía nos falta una.- dijo Susan con decepción. Un brillo azul fue el resultado de la unión de las espadas. La estrella bajaba del cielo, como si tuviera vida.

-¡Miren!- dijo Lucy. Sorprendidos todos sacaron las espadas, en caso de que sea una trampa o una amenaza.

La estrella siguió descendiendo hasta tomar la forma de una mujer rubia, muy hermosa. Portaba un largo y elegante vestido blanco y su cabellera ondulada le caía en los hombros.

-Viajeros de Narnia... bienvenidos.- se inclinaron ante ella.- Levántense. ¿No tienen hambre?

-¿Quién eres tú?- preguntó Edmund con cierta fascinación hacia la estrella.

-Yo soy Liliandil, hija de Ramandu. - contestó ella con una sonrisa. - Soy su guía.- Edmund miró de reojo a Caspian y ambos dieron un paso con una sonrisa, ciertamente fascinados por su belleza.

-¿Eres una estrella? - cuestionó Caspian. Liliandil asintió.- Eres muy hermosa.- murmuró. Susan sintió arder su rostro, apretó los nudillos conteniendo las ganas de darle un puñetazo a su esposo.

-Si es una distracción para todos ustedes, puedo cambiar de forma.

-¡NO!- exclamaron Edmund y Caspian al unísono. Idalia se cruzó de brazos haciendo una mueca de enojo mientras Lucy les lanzaba una mirada fulminante.

el principe caspian y la princesa idalia ✓Donde viven las historias. Descúbrelo ahora