Aura balanceaba con cierto aburrimiento las piernas mientras estaba sentada en aquel columpio de la mansión de la su familia.
Su mirada verde se detuvo en los dos adultos que estaban sentados sobre un mantel color rosa pastel con el bordado en dorado.
Ladeó curiosa su cabeza mientras los observaba cuchichear, su madre sonrojada y sonriente. Su padre tenía una sonrisa un tanto...rara, no no era rara, si no que no identificaba como podía decir como era.
Un bello recuerdo.
Los ojos azules de ahora la joven de diecisiete años, miraban la espalda de su padre. Él estaba encorvado, curiosa se acercó.
Solo lo encontró acariciando la mejilla de su madre...o lo que quedaba de ella. No entendía como podía haberse conservado tan bien después de estos años, a ésta altura tendría que ser casi polvo.
Pero seguramente fue un hechizo de su padre, alguna precaución...como siempre y eso le daba cierto temor.
".... En estos años así...¿tu pasión hacía ella, se apagó?" Cuestionó.
Arwin parecía tan concentrado en las facciones del cadáver de su madre que seguramente no le respondería.
"Jamás...la sigo amando como siempre."
Vaya...eso era amor, o definitivamente su padre se estaba volviendo loco.
Esperaba que fuese lo primero, nadie quería ver como la sombra de los Primrose perdía la cabeza.
