Melanie Cross.
Me despierto temprano, rodeada por ese silencio que solo existe a primera hora de la mañana. Me estiro despacio, dejando que mi cuerpo despierte poco a poco. Camino descalza hasta el baño y el frío del piso termina de espabilarme. Me lavo los dientes frente al espejo mientras mi mente empieza a ordenar todo lo que tengo por delante.
Una parte de mí quiere quedarse aquí, donde todo parece tranquilo y seguro. Pero la otra sabe que ya no puedo seguir escondiéndome.
Hoy tengo que hablar con Judith. Tengo que encontrar a mi hermano. Y también debo volver a nuestra casa... o a lo que quedó de ella.
Me visto con unos jeans de cintura alta y un suéter ajustado. En la cocina preparo un desayuno sencillo: café, una tostada con aguacate y un poco de fruta. No tengo mucha hambre, pero sé que necesito comer. Cuando termino, lavo los platos, limpio la encimera y dejo todo en orden. Luego tomo mi bolso, reviso que llevo lo indispensable y salgo del apartamento.
La calle está húmeda, como si hubiera llovido hace apenas unos minutos. El aire huele a tierra mojada y a gasolina, y las nubes cubren casi todo el cielo. Camino hasta la esquina con paso firme. Mi reflejo se dibuja sobre el pavimento mojado mientras levanto la mano para detener un taxi.
Uno se detiene frente a mí. El conductor me observa por el retrovisor mientras subo al asiento trasero. Cierro la puerta con cuidado y respiro hondo antes de decirle a dónde quiero ir.
—¿A dónde señorita? —pregunta con voz ronca.
— Al bar de Judith — le pido.
El taxi avanza por calles que me resultan familiares, aunque el tiempo y todo lo que ha pasado las hagan sentir un poco diferentes.
Minutos después, el taxi se detiene frente al bar.
—Son dos dólares. —dice el conductor, sacándome de mis pensamientos.
Asiento, saco el dinero del bolsillo y se lo entrego con una pequeña sonrisa. Él me da las gracias con un gesto de cabeza y unos segundos después, el taxi se aleja, dejándome sola en la acera.
Permanezco inmóvil unos instantes, mirando la entrada del bar. Como si, solo con observarla, pudiera saber todo lo que me espera al otro lado de esa puerta.
—¡Melanie! ¡Oh por Dios! —grita Lisa, corriendo hacia mí con los brazos abiertos.
Apenas me ve cruzar la puerta del bar, suelta lo que tiene en las manos y me envuelve en un abrazo fuerte.
—¿Cómo estás?
—Mejor de lo que esperaba. —respondo con una media sonrisa, sin ocultar del todo el cansancio en mi voz.
Se separa un poco para mirarme de frente, sus ojos grandes, verdes y llenos de preocupación.
—Me asusté muchísimo después de lo que pasó aquella noche. Empezaron a disparar por todas partes. Fue un caos. Por suerte no dejaron daños mayores en el bar. Pero... ¿qué pasó con ese viejo pervertido que estaba detrás de ti?
Trago saliva. Me toma unos segundos contestar.
—Fue una pesadilla. Una muy real. Afortunadamente... Jack pudo sacarme a tiempo.
—¿Jack? ¿El agente Connor? —sus cejas se levantan y se le escapa una sonrisa — ¿Estabas con él?
—Sí —digo bajando un poco la voz — Él me protegió, pero solo porque su jefa estaba a cargo de mi caso —confieso, sin entrar en detalles. No ahora.
Lisa me mira como si tuviera un millón de preguntas, pero se contiene. Se cruza de brazos y alza una ceja, todavía con esa sonrisa curiosa.
—¿Caso? ¿Tienes un caso? Chica, creo que tendrás muchas cosas que contarme...
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Different People ✔
RomanceLibro #1 de la Saga People 📚✅ Nueva edición (2025). Una joven universitaria huye de casa y encuentra refugio en un bar, intentando escapar de una verdad que la ha dejado marcada para siempre. Lo que parecía un acto de supervivencia desencadena una...
