Llegamos a la exhibición. Las luces del edificio se reflejan en el parabrisas mientras el Audi avanza hacia el estacionamiento privado. A lo lejos se escuchan risas, conversaciones y la música que acompaña el evento. Los autos de lujo están alineados a la entrada y los invitados caminan con elegancia. Todo parece perfecto. Excepto yo.
Connor estaciona el coche y apaga el motor. Baja primero y rodea el vehículo. Cuando abre mi puerta, me ofrece la mano como si fuéramos una pareja llegando a una gala. Acepto. Desde fuera cualquiera pensaría que somos una pareja más, pero sus ojos cuentan otra historia. Están atentos a cada movimiento.
Antes de cerrar la puerta, abre la chaqueta del traje y saca su arma. La revisa con rapidez, comprobando que todo esté en orden, y vuelve a guardarla en la espalda, oculta bajo la tela. Después observa el estacionamiento una última vez y guarda las llaves del Audi en el bolsillo derecho del pantalón.
Para él es un gesto automático, pero para mí... no. Desde que salimos de la caravana no he dejado de pensar en una posible salida si todo sale mal. Connor tiene un plan, la policía tiene otro... pero yo ya aprendí que las cosas nunca ocurren como las planean.
Mientras él sigue revisando el lugar con la mirada, doy un paso hacia él.
—Espera... —murmuro. Levanto la mano despacio y la llevo hasta el cuello de su chaqueta. Aliso la tela con cuidado, como si realmente solo estuviera acomodándola. Mis dedos rozan la piel de su cuello por un instante antes de volver al borde.
Connor se queda completamente quieto.
Por primera vez desde que bajamos del auto, sus ojos abandonan el estacionamiento y se posan en mí. Hay un destello de sorpresa que desaparece casi al instante, reemplazado por esa expresión seria que lleva siempre.
No dice nada. Tampoco se aparta. Puedo sentir su respiración cerca de mi rostro. El perfume que lleva hace que por un momento olvide por qué me acerqué tanto. Él me observa sin moverse, con la mandíbula tensa, como si intentara entender qué estoy haciendo. No hay rechazo en su mirada, pero tampoco me lo pone fácil. Simplemente espera.
—Tenías el cuello doblado —susurro, fingiendo tranquilidad.
—¿Sí?
Asiento con la cabeza, sosteniéndole la mirada un segundo más de la cuenta. Mientras termino de acomodarle la chaqueta, dejo que mi mano descienda con toda la naturalidad que soy capaz de fingir. Mis dedos rozan su costado, siguiendo la línea de la tela, hasta llegar al bolsillo.
Los dedos encuentran las llaves. Las sujeto con cuidado y las deslizo hacia afuera milímetro a milímetro, procurando no mover la tela ni llamar su atención. Connor vuelve a levantar la vista hacia el estacionamiento, alerta otra vez. Ni siquiera nota que, en ese breve instante en que me permitió estar tan cerca de él, las llaves ya han cambiado de dueño.
Las guardo en el bolsillo interior de mi chaqueta y bajo la mano como si nunca hubiera pasado nada. No pienso huir. Al menos... ese no es mi plan. Solo necesito sentir que, si todo se descontrola, todavía tengo la posibilidad de elegir.
Justo cuando termino de guardar las llaves, el sonido de unos tacones rompe el silencio. Alguien se acerca.
—Justo a tiempo. —dice una voz femenina.
La inspectora Adams. Luce impecable. Lleva un vestido marrón oscuro con detalles en tonos dorados que brillan bajo la luz del lugar. Su cabello está recogido en un moño y sus labios pintados con un tono burdeos que combina perfectamente con el bolso que cuelga de su brazo.
—Agente Connor —lo saluda, con una sonrisa que esconde más de lo que revela.
—Inspectora Adams —responde él. Frío.
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Different People ✔
RomanceLibro #1 de la Saga People 📚✅ Nueva edición (2025). Una joven universitaria huye de casa y encuentra refugio en un bar, intentando escapar de una verdad que la ha dejado marcada para siempre. Lo que parecía un acto de supervivencia desencadena una...
