CAPÍTULO 26 - LA ESCALERA

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Amelia

- Amelia, no sé si sea seguro que vuelvas ahora.

- Porque lo dices?

- Sigue muy cerca de los Gómez y las pruebas que quieres no las tenemos.

- Joder, joder, joder!!!

Solo pensaba en Luisita, en el peligro que eso encerraba, el personal que habíamos contratado solo me cuidaba a mí, Marcelino me aseguró que el se encargaría de su familia, pero siguen estando en peligro, que impotencia.

- Rentaste el vehículo?

- Sí, espera en la dirección que te envié.

- Ok, salgo esta madrugada.

- Podrías esperar? Si te ve acercarse será peor.

-NOO, no quiero esperar más, se convirtió esto en un círculo vicioso que debemos enfrentar.

- Ok, te envié al correo todas las indicaciones, nos vemos en Madrid.

- Listo.

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Luisita

Día normal en el Asturiano con papá más paranoico que nunca y ya estaba medio harta de todo, estaba limpiando unas mesas cuando llegan unos clientes, Vicente está cerca y espero que los atienda, no lo veo moverse, está absorto en su celular y me acerco para decirle que los vaya a atender.

- Vicente!

No tengo respuesta, me acerco más y alzó la voz: VICENTE!

Pegó un brinco que casi cae su celular, hizo una maniobra y lo agarró en el aire.

- Casi me matas del susto!

- Te estoy llamando y no contestas por estar metido en ese celular. ¿Que tanto miras ahí?

Me mira como indeciso, luego mira en todas partes como buscado a alguien, más específicamente a papá, cuando comprueba que no está me muestra el móvil, quedé en una pieza, no podía creer lo que me estaba mostrando, era una página web con el título MUERTE A LAS BOLLERAS, habían varias mujeres en ese portal, cada una tenía una reseña, identifiqué a varias mujeres que ahí estaban, algunas eran activistas reconocidas y de pronto estaba también una foto de Amelia y mía, le arrebate el celular, copié la dirección y me la envíe a mi teléfono.

Se lo regresé y le dije: A trabajar y de esto ni una palabra a Nadie.

Cuando se fue, tomé mi teléfono y reenvíe la dirección, con un mensaje que decía: Chequea esta dirección ip, necesito saber de donde están operando.

Papá no dejaba de verme y yo necesitaba salir del Asturiano sin que el se diera cuenta, me tocó decirle una mentira: Estoy al rojo padre, debo irme a cambiar.

¿AMIGAS?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora