Será que la amistad puede esconder el amor por mucho tiempo? .
Esta historia ambientada en la actualidad (y sin Covid) de Luisita y Amelia nos va a mostrar cuanto puede aguantar el amor de amiga, o no?
- Sigue muy cerca de los Gómez y las pruebas que quieres no las tenemos.
- Joder, joder, joder!!!
Solo pensaba en Luisita, en el peligro que eso encerraba, el personal que habíamos contratado solo me cuidaba a mí, Marcelino me aseguró que el se encargaría de su familia, pero siguen estando en peligro, que impotencia.
- Rentaste el vehículo?
- Sí, espera en la dirección que te envié.
- Ok, salgo esta madrugada.
- Podrías esperar? Si te ve acercarse será peor.
-NOO, no quiero esperar más, se convirtió esto en un círculo vicioso que debemos enfrentar.
- Ok, te envié al correo todas las indicaciones, nos vemos en Madrid.
- Listo.
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Luisita
Día normal en el Asturiano con papá más paranoico que nunca y ya estaba medio harta de todo, estaba limpiando unas mesas cuando llegan unos clientes, Vicente está cerca y espero que los atienda, no lo veo moverse, está absorto en su celular y me acerco para decirle que los vaya a atender.
- Vicente!
No tengo respuesta, me acerco más y alzó la voz: VICENTE!
Pegó un brinco que casi cae su celular, hizo una maniobra y lo agarró en el aire.
- Casi me matas del susto!
- Te estoy llamando y no contestas por estar metido en ese celular. ¿Que tanto miras ahí?
Me mira como indeciso, luego mira en todas partes como buscado a alguien, más específicamente a papá, cuando comprueba que no está me muestra el móvil, quedé en una pieza, no podía creer lo que me estaba mostrando, era una página web con el título MUERTE A LAS BOLLERAS, habían varias mujeres en ese portal, cada una tenía una reseña, identifiqué a varias mujeres que ahí estaban, algunas eran activistas reconocidas y de pronto estaba también una foto de Amelia y mía, le arrebate el celular, copié la dirección y me la envíe a mi teléfono.
Se lo regresé y le dije: A trabajar y de esto ni una palabra a Nadie.
Cuando se fue, tomé mi teléfono y reenvíe la dirección, con un mensaje que decía: Chequea esta dirección ip, necesito saber de donde están operando.
Papá no dejaba de verme y yo necesitaba salir del Asturiano sin que el se diera cuenta, me tocó decirle una mentira: Estoy al rojo padre, debo irme a cambiar.