Capítulo 5

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Sortilegios Weasley, Conociendo a Charlie, y Bill

Narra Lily

Di vueltas cada vez más rápido con los codos pegados al cuerpo.

Borrosas chimeneas pasaban ante mi a la velocidad del rayo, hasta que me sentí mareada y cerré los ojos.

Cuando por fin me pareció que bajaba la velocidad, estiré los brazos, a tiempo para evitar darme de bruces contra el suelo de la cocina de los Weasley al salir de la chimenea.

-¿Qué tan larga fue la lengua?- preguntó Fred ansioso mientras Sam me tendía la mano para ayudarme a levantarme.

-Un metro y medio o más, de tanto jaleo no vi bien- respondí poniéndome en pie-. ¿Qué era? No alcanzaron a decírmelo.

-Caramelo longuilinguo -explicó Fred, muy contento-. Los hemos inventado
George y yo, y nos hemos pasado el verano buscando a alguien en quien probarlos...

Todos prorrumpieron en carcajadas en la pequeña cocina; miré a mi alrededor, y vi que Harry, Ron y George estaban sentados a una mesa de madera desgastada de tanto restregarla, con dos pelirrojos a los que no había visto nunca, aunque no tardé en suponer quiénes serían.

Bill y Charlie, los dos hermanos mayores Weasley.

-¿Qué tal te va, Lily? Supe de tu hermano que te gustan las criaturas mágicas y los dragones-preguntó el más cercano a mi, dirigiéndome una amplia
sonrisa y tendiéndome una mano grande que estreche.

Estaba llena de callos y ampollas.

Aquél tenía que ser Charlie, que trabajaba en Rumania con dragones.

Su constitución era igual a la de los gemelos, y diferente de la de Percy y Ron, que eran más altos y delgados.

Tenía una cara ancha de expresión bonachona, con la piel curtida por el clima de Rumania y tan llena de pecas que parecía bronceada; los brazos eran musculosos, y en uno de ellos se veía una quemadura grande y brillante, era increíble.

Bill se levantó sonriendo y también me estrechó la mano, y me sorprendí bastante.

Sabía que Bill trabajaba para Gringotts, el banco del mundo mágico, y que había sido Premio Anual de Hogwarts, y siempre se lo había imaginado como
una versión crecida de Percy.

Quisquilloso en cuanto al incumplimiento de las normas e inclinado a mandar a todo el mundo.

Sin embargo, Bill era (no había otra palabra para definirlo) cool: era alto, tenía el pelo largo y recogido en una coleta, llevaba un colmillo de pendiente e iba vestido de manera apropiada para un concierto de rock, salvo por las botas (que, según reconoció Harry y le di la razón, que no eran de cuero sino de piel de dragón).

Antes de que ninguno de ellos pudiera añadir nada, se oyó un pequeño estallido y el señor Weasley apareció de pronto al lado de George.

No lo había visto nunca tan enfadado.

Y yo me acerqué con Sam al lado de Harry

-¡No ha tenido ninguna gracia, Fred! ¿Qué demonios le diste a ese niño muggle?

-No le di nada -respondió Fred, con otra sonrisa maligna-. Sólo lo dejé caer... Ha sido culpa suya: lo tomó y se lo comió. Yo no le dije que lo hiciera.

-¡Lo dejaste caer a propósito! -vociferó el señor Weasley-. Sabías que se lo comería porque estaba a dieta...

-Solo para confirmar ¿cuánto le creció la lengua? -preguntó George, con mucho interés.

Mellizos Potter y el Torneo de los Tres MagosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora