Capitulo 8

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-Recibió un mensaje de Regina, quien le daba las indicaciones de donde iba a estar, pues Magdalena y Matamoros se habían ido de trabajar de la mansión.

En su mensaje le indicaba que cuando volviera a la mansión, tendría que buscar la forma para volarse sin guardaespaldas, había algo que le iba a cambiar su vida y que ella estaba ahí para apoyarla siempre…

Se asustó, pero el mensaje fue claro… Regina aclaro que se encontraban bien y felices… se miró en el espejo y sólo vio a una mujer que cada día se estaba quebrando y que al paso del tiempo sólo sería un cascaron vacío de lo que fue antes.

Se coló polvorete para cubrir su leves hematomas que estaban desapareciendo, había pasado un mes desde la paliza de su padre y su "esposo" no lo sabía, suplicó a Diana la nueva ama de llaves que no le dijera nada y que dejara a Jose Luis seguir su rutina de trabajo.

Se colocó suficiente maquillaje para ocultar los golpes en el rostro, satisfecha se puso los aretes de perla y un poco de labial color rosado pálido, un poco de crema en el cabello para amoldar su cabello para que no parecieran rebelde sin causa.

Lista y contenta consigo misma se puso un vestido sencillo, de corte recto, con maga de tres cuarto y que le llegaba hasta mitad de los muslos, el vestido se ajustaba su figura, blanco como su piel, busco con el closet las zapatillas, negras de tacón de ocho centímetros, se las coloco y después suspiro.

Hoy su marido llegaba con las visitas menos esperadas para ella, su suegra y sus cuñadas venían a comer, había ordenado al ama de llaves que eligiera el mejor menú y pusiera la vajilla de porcelana, el mantel adecuado al igual que vino.

Lista se levantó de la silla y a pesar de que le dolían las costillas podía aparentar normalidad. Si le tocabas los otros golpes obvios que le dolerían así que evitaría ser toca. Sus pasos eran amortiguados por la alfombra persa de alta calidad, la figura de la diosa afrodita estaba en una mesilla al doblar para las escaleras, la diosa mostraba una belleza sin igual, sus pechos desnudos eran exuberantes al igual que su delgada figura, tomo aire y comenzó a bajar las escaleras con cuidado ya que el golpe en las costillas le dolía.

Escucho voces y unas cuantas risas, todos estaban hablando ruso y aunque sabía un poco el idioma no entendía sus costumbres y dialectos, en resumidas cuentas entendía poco o nada de lo que hablaban, nerviosa se pasó las manos por el vestido y entro a la sala de estar.

Su suegra era una mujer hermosa a pesar de su edad avanzada, rusa hasta la médula y cuando la vio hizo una mueca, no le sorprendía, ella no había estado de acuerdo con el matrimonio, después vio a su suegro el señor Navarrete un magnate de la construcción y tras de ser el dueño de medio Moscú este tambien se dedicaba a las bolsas de valores y  unas porciones navieras que aumentaban su riqueza, después estaban Katerina y luego Katra la hermana menor de su esposo.

- buenas tardes a todos -saludo cordialmente cuando entro a la sala.

El único que se acercó a saludarla de un beso y abrazo fue patriarca de la familia, le dio una sonrisa cariño y él le hablo en perfecto castellano ella le regresó el saludo de igual forma.

- estas bellísima niña -le dijo el anciano.

- gracias -le agradeció el halago.

Jose Luis la rodeo con posesividad y ella ahogó una mueca cuando su mano toco el golpe de su costado, se aguantó las ganas de quitarle la mano pero estaba en presencia de la familia de su esposo y no iba a ser descortés.

La comida fue bien, su suegra y sus cuñadas no la habían tomado en cuenta para nada, se sintió mal pero no se quejaría, José Luis se portó de manera impecable con ella adelante de su padre.

Convenientemente amandote.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora