Has cambiado, hay algo en ti.
Pues el cabello lo tengo rubio, de resto sigo igual.
Es algo en tus ojos, brillan más.
Es la felicidad, la tranquilidad e independencia que he tenido por estos 5 años.
Jose Luis estaba reclinado sobre su silla detrás del escritorio mirándola con tanta intensidad que le ponía los pelos de punta.
— Podemos empezar el trámite del divorcio –sugirió ella esperanzada–
— te diría que si... Pero mi abogado está de viaje por unos asuntos de negocios –el parecía tranquilo al decir aquello—
— ¿qué? ¿Estas bromeando, verdad?
— no, sabes que no me gustan las bromas Altagracia. Jorge regresara en dos días –le dijo muy seriamente y ella apretó los puños–
— lo sabias y me hiciste venir!!
Se levanto exaltada y hecha una furia, lo miro fulminantemente para que viera lo enojada que estaba.
Iba a decirle unos cuantos improperios cuando la puerta se abrió sin aviso, una pelirroja de tez morena muy despampanante, se tensó al ver que era la mujer con la que recientemente se le había visto a su esposo.
La mujer la miro de arriba con altanería, se dejó caer en el sillón rendida para no gritar a las cuatro paredes lo que pensaba de esos dos.
— ¿por qué me haces esto? –Susurro tapándose la cara con las manos— eres un bastardo.
Se levantó y paso a la mujer, escucho a José Luis decir algo en ruso mientras ella cerraba la puerta con dignidad y la cara en alto.
Con pasos firmes fue al ascensor, pulsó el botón de llamado, se abrazó así misma mientras esperaba el elevador en la recepción del piso de José Luis.
Cuando el elevador pito en son de llegada y las puertas se abrieron se dispuso a entrar cuando una mano morena clara le agarró del brazo y la metió sin delicadeza al elevador, gimió de sorpresa al ver el reflejo de su esposo en la pared del espejo del ascensor.
El pulsaba el botón del sótano, su contacto le ardía, revocaba viejos recuerdos felices y dolorosos al mismo tiempo. Se zafó para no dejar que su tacto le perturbará el juicio.
— ¿qué crees que estás haciendo? –Pregunto cruzándose de brazos–
— seguir con la plática –Jose Luis parecía normal—
— no, terminamos de hablar ya –protesto ella–
— pues yo no he acabado de hablar contigo —le reto Jose Luis– así que ahora vamos a hablar.
— ¡no hay nada de que hablar! Sólo firma los malditos papeles —gruño decesperada–
— no, no los firmare –él se reclino sobre la pared metálica del elevador–
Dio un paso atrás al ver la mirada de terquedad de José Luis, Altagracia quiso cachetearlo con fuerza pero se dijo que ella no era así de agresiva.
— ¿por qué no? –pregunto con más tranquilidad de la que sentía–
— no me voy a divorciar Altagracia, soy ruso y no creo en el divorcio. Además no existe el divorcio para nosotros, nos hemos casado ante Dios por la religión ortodoxa... es mas fácil que quedes viuda a que nos aprueben el divorcio.
Eso fue como una cachetada para ella, se le quedo viendo horrorizada para después la furia la invadiera.
— como te atreves hacerme esto!!! Pues me importa si tú no quieres pero yo si No me importa la religión ortodoxa, quiero desligarme de ti, así sea por la parte civil, quiero el divorcio y dejarte fuera de mi vida para siempre.
— me temo que no será así mi lyubov —Jose Luis le sonrió– yo quiero seguir casado...
— oh, te gusta tener tu vida de libertino estando casado para que ninguna de tus putas te lancen el lazo, pues fíjate que yo tengo a alguien y quiero estar con el cómo se debe. —le reto, una pequeña mentira que no tenía pensado decir pero que había salido de su boca en un momento de ira– así que me das o me das el divorcio....
Sorprendída, la boca de Jose Luis golpeo la suya con fuerza, por la sorpresa abrió la boca y el muy canalla aprovecho para hacer le
Beso más real, sus lengua se tocaron y ella perdió, lo beso de igual manera, como si estuviera loca por el...
La magia acabo cuando una de las manos de Jose Luis toco su trasero, furiosa por que dejo engañar lo empujo y lo cacheteo con fuerzas, la puerta de abría en esos momentos en la planta baja de la recepción del edificio y varios tenían los ojos de sorpresa al igual al receptor de su cachetada.
Salió furiosa e ignoro a todos, los guardias y guardaespaldas la miraron sin creer que había golpeado a su jefe, como si tuvieran miedo le dieron el paso libre.
El sol le dio un saludo a su piel, bueno... Lo mejor sería ir a hotel donde estaba hospedada, comenzó a irse cuando la levantaron y grito aterrada, la pusieron boca bajo y vio que era José Luis.
— BAJA ME!!! —protesto furiosa y golpeo la fuerte espalda de su esposo– José Luis!! baja me ahora.
Su respuestas fue darle un azote en el trasero, jadeo sorprendía, alzo la cabeza para mirar a la gente que los observaba divertidos y murmuraban entre ellos.
Una limosina negra le alcanzo, el chofer bajo rápido y abrió la puerta, José Luis entro con ella sin esfuerzo alguno. La dejo con cuidado en el asiento, se alejó y bajo la falda del vestido.
— ¿siempre te sales son las tuyas?
— siempre. –Escucho como Jose Luis le daba órdenes al chofer— me la debías por la cachetada.
Sulfurada bufo, y cruzo de brazos. El comenzó a reír como si le divirtiera la situación. Sin pensarlo se quitó una sandalia y se la lanzo, José Luis la esquivo.
— Te detestó –refunfuño enojada–
— bueno, es bueno que sientas algo por mi ¿no?
— oh! Cállate –le regaño–
— tengo un trato para ti.
Achico los ojos con suspicacia.
— ¿qué trato?
— uno que nos conviene a los dos, Altagracia.
— habla.
— ¿quieres el divorcio?
— ¡pues claro! A eso vine.
— muy bien. el trato es este, se mi amante por un mes y yo firmo los papeles y dejo que en ese transcurso seas tú la que ponga las cláusulas, firmare sin rechistar.
— ¿estás loco? ¿Ser tu amante? No veo por que....
— sencillo, te deseo y tu igual, sólo que no quieres admitirlo.
— das por hecho muchas cosas, Jose Luis.
— la doy por que se lo que sientes por mi, ve el lado positivo, los dos ganamos yo me libero de la ligera obsesión de ti y tu obtienes el divorcio.
— no se....
— Piénsalo, te doy un día para pensarlo –aseguro Jose Luis– te quiero en mi cama otra vez.
— eres un... idiota.
—Quieres el divorcio?
—SI.
— excelente, nos vemos hoy a las siete para cenar y me das respuesta.
El bajo de la limosina, la puerta fue cerrada y el carro se puso en marcha con una Altagracia perturbada, desconcertada e indecisa.
¿En que se había metido?
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Convenientemente amandote.
PoetryQue pasa si te obligan a casar y sales de ti vida llena de dolor y este matrimonio termina por destruirte, se podrá superar tanto dolor? Historia adaptada a Navagracia
