13. No volverá a ser lo mismo

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Narra Harry:


Bajé rápidamente las escaleras que daban a la sala común. Allí me estaba esperando Nev para ir a desayunar. Él estaba sentado en un escritorio del lugar.

- ¡Harry! - me exclamó y se levantó del asiento. - ¡Buen día! - me saludó con la gratitud y bondad que tanto lo caracterizan.

- Buen día, Nev - sonreí medianamente. 

Yo aún me encontraba algo triste por lo ocurrido y, desde luego, temeroso por el inevitable reencuentro con Ron; en algún momento se iba a tener que dar. Mi amigo se dio cuenta:

- ¿Sigues preocupado por lo de Ron? - me palmeó el hombro izquierdo con su mano derecha.

- Para qué mentirte, amigo - suspiré. - Tengo una 'poción' revuelta de emociones encontradas en mi cabeza. Por un lado, siento tristeza por haber herido a uno de mis mejores amigos. Luego, también me siento presionado al estar tan pendiente de mi reencuentro con él. Y, como si fuese poco, me siento mal por relegar nuevamente mi... ya sabes... - gesticulé.

- Amor por Mione... - completó él. Asentí apenado.

- Ya han pasado cinco días de todo. Pero no puedo evitar recordarlo. De tan desorientado que estoy, incluso, hice que perdiéramos contra Ravenclaw en el último juego de Quidditch - me lamenté tomándome la frente. 

En ese momento Neville de seguro me iba a tratar de consolar de alguna manera. Pero, repentinamente y sin esperarlo, bajó mi querida Mione, aquella tan linda muchacha. ¿Para qué detallar cómo estaba si siempre estaba hermosa? Siempre, en cada momento lo estaba.

- Mione - saludó mi amigo.

- ¿Cómo estás, Neville? - devolvió el saludo ella. Sin lugar a dudas ella aún no estaba en óptimas condiciones emocionales. Se le notaba a lejanía.

- Hola Mione - dije cabizbajo.

- Hola Harry - ni me miró al saludarme. No por estar enojada por algún motivo, sino que por vergüenza (supongo). 

Si bien nuestros temas estaban 'parcialmente' hablados y saldados, todavía había un ambiente tenso, terco y pesado. Pues, un beso no es cualquier cosa. Y mucho menos cuando está un amigo en común en el medio de la situación.

- Me enteré que han visto a Ron ayer y Pomfrey les dijo que hoy ya podría salir de la enfermería... - consulté.

- Sí, efectivamente - comenzó ella. - ¿Se sabe algo de tu castigo? - me preguntó ella ahora.

- Realmente ni Dumbledore ni Mcgonagall me hablaron al respecto. Imagino que, a lo mejor, Dumbledore decidió perdonarme - reí nervioso.

- Bueno, ¿vamos a desayunar? - intervino Nev en el distante y frío diálogo. Ella y yo asentimos al unísono y, mientras yo hacía de cuenta que hablaba con Neville, ella mantenía 'cierta' distancia de mí.

Y sí, así fueron casi todas nuestras pláticas durante los últimos días. Lamentable, pero real.


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Llegamos al Gran Comedor bastante temprano. Aún no habían muchos alumnos. Enseguida visibilizamos a Luna. Parecía mimetizarse con los otros alumnos, ya que no llevaba ningunos lentes y/o disfraz extraño. Eso era sorpresivo al menos para mí. Nos acercamos y, al vernos, sonrió.

- Siéntense, por favor - nos indicó los asientos frente a ella. Lo realizamos.

- ¿Cómo estás, Luna? - Nev como siempre el primero en saludar.

¡Hermione, sabes que me gustas!Donde viven las historias. Descúbrelo ahora