15. La culpa de Malfoy

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Narra Hermione:


Salí corriendo de aquel lugar, ignorando cualquier tipo de insistencia de Harry. A partir de ese momento, precisaba no verlo ni en foto; no lo quería tener cerca ni lejos.

Al mismo tiempo que trataba de secarme las saladas lágrimas que aún seguían recorriendo mis mejillas, vagaba sin rumbo y completamente desorientada a través de los pasillos interminables del castillo.  No sabía a donde iba. Tampoco podía pensar a donde ir. Mis instintos se bloquearon.

De repente, en medio de mi sombrío y deprimente trayecto, como por arte de magia (paradójicamente) 'choqué' de frente con Luna, quien venía en contra de mi corriente. Lo primero que visualicé fue su reacción al verme triste. Se puso completamente seria y, a mi parecer, preocupada:

- ¡Mione! - espetó y se acercó hacia mí. Medio-abrazándome, continuó: ¿Qué pasó? -.

- ¡Se terminó, Luna!, ¡se terminó algo que ni siquiera empezó! - encaré hacia su hombro, desechando todo mi tsunami de lágrimas allí.

- ¡¿Qué cosa?! - se comenzaba a alterar ella al no recibir respuesta certera de mi parte.

- ¡Lo mío con Harry! - levanté mi cabeza de su hombro para mirarla. Seguidamente, volví a apoyarme en él.

- ¿Pero cómo? ¿Cuándo? - me interrogó mientras me acariciaba la cabeza con delicadeza. Nuevamente, volví a desprenderme de su hombro y levanté la cabeza, para esta vez no volver a él.

- Es un idiota..., no quiero volver a verlo en mi vida. Lo odio - no podía parar de llorar ni por un segundo.

- Mione, en primer lugar, tranquilízate un poco. Respira hondo y tendido. Tranquila - hice lo que me decía y, por lo tanto, me tranquilicé en gran medida. Estaba hiperventilada. - Ahora siéntate allí - me indicó un asiento de dos plazas que estaba ubicado a unos pocos metros nuestro. Asentí.

- Bien. Ahora cuéntame - comenzó Luna mientras ambas nos sentábamos frente a frente. Suspiré y proseguí:
- Lo vi... lo vi... - cerré los ojos. - ¡No puedo ni decirlo! - volví a quebrar en llanto.

- Mione, dime ya qué has visto - me tomó la mano y me miró directamente a los ojos. 

- ¡Lo vi besándose con la imbécil de Parvati! ¿Puedes creerlo? - me tapé el rostro con mis manos debido a la vergüenza y tristeza que contenía.

- Pero..., ¿por qué?, ¿cómo puede ser? - evidentemente Luna no terminaba de procesar lo que ocurría. Sí, ella que sabía y se anticipaba a cualquier situación adversa.

- No lo sé - jadeé. - Te juro, Luna, tenía ganas de escupirle la cara a ese cretino. Porque eso no fue lo peor... - continué llorando intensamente.

- ¿Y qué fue lo peor entonces? -.

- Llegué a presenciar esa situación gracias a que en mi habitación me encontré con una nota que supuestamente firmó él, citándome en aquel lugar. No tiene corazón, Luna. Apuesto a que no crees que haya hecho una crueldad así - agaché la cabeza muy deprimida. 

- ¿Estás sumamente segura que él fue el ideólogo de esa artimaña? Se pudo haber equivocado o hacer algo mal, pero realmente veo casi imposible que Harry haga una maldad semejante en ese grado de maldad - dedujo muy inteligentemente ella.

- De seguro tienes razón, Luna. Pero el daño ya está hecho. Aunque él no haya escrito la nota lo vi besándose con otra persona. Él solo jugó con mis sentimientos - volví a quebrarme.

- Ay..., Mione... - me abrazó consolándome. -No estés mal, estoy contigo, siempre. - me palmeaba y acariciada al unísono. - Jamás pensé que Harry fuese capaz de todo eso. No tenía dudas que él te quería de verdad. Pero bueno. A veces me equivoco - reflexionó ella.

¡Hermione, sabes que me gustas!Donde viven las historias. Descúbrelo ahora