Narrador omnisciente:
Ahí estaba Ronald Weasley, sentado en su cama en soledad, deliberando en una lucha interna propia: aceptar o no la propuesta de Draco Malfoy; usar o no usar la poción multijugos (por más prohibido que pueda estarpor la normativa) con Hermione Granger, para, así, atraerla a él y, en efecto, alejarla de su pareja actual, Harry Potter, nada más y nada menos que su mejor amigo absoluto.
La pierna del pelirrojo se tambaleaba y movía sin parar ante el dilema en el que se encontraba. Por más que estaba seguro de no querer dañar a su mejor amigo y su fraternal relación, por otra parte ya había sido evidentemente influenciado indebidamente por el rubio de Slytherin, mediante el uso de una especie de demagogia persuasiva sobre Ron.
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Narra Harry:
- ¿La has pasado bien? - le pregunté a mi novia, tomada de mi mano, con la cual aceleramos el paso al caminar por impoluto Hogwarts, mientras el frío viento arropaba nuestros cuerpos de manera incondicional e indiscriminada. Ella, con el pelo más alborotado de lo normal, me arrojó una pequeña mueca irónica:
- He de decir que los sufrí una barbaridad los minutos previos a enfrentar a tus padres, especialmente, a tu madre - respondió acomodándose sus mechones. - Pero el parte resultó positivo, ¿no crees? - me miró.
- Sí, pero me cuesta recordar mucho la hipótesis que tenía mi madre. Es irreproducible mental y verbalmente - me avergoncé y escondí mi dignidad.
- No tienes por qué hacermela recordar- regañó ella también sofocada, mientras entrábamos a la Sala Común (que, por cierto, estaba vacía). - Dejémoslo como un tabú, por favor - me pidió aún afectada por el color rojizo en sus mejillas.
- Estoy de acuerdo - asentí disciplinariamente y moviendo compulsivamente mi mano, mientras ambos nos acomodábamos en uno de los cómodos sillones de la Sala Común. Ella se apoyó sobre mi pecho y mi anhelo incontenible de besarla no pudo posponerse.
Así que me acerqué lentamente, sintiendo el latir acelerado de mi corazón mientras nuestros labios se encontraban en un dulce beso. Nuestros cuerpos se fundieron en un abrazo cálido y apasionado, como si el mundo se hubiera detenido solo para nosotros en ese momento.
Nos perdimos en ese beso, olvidando todo lo que nos rodeaba. El frío viento que antes nos envolvía, ahora era insignificante comparado con el fuego que ardía entre nosotros. Cada caricia, cada susurro, solo aumentaba nuestra conexión y nos sumergía aún más en este mar de amor.
Después de un rato, nos separamos lentamente, con la respiración entrecortada y una sonrisa en nuestros labios. Nos miramos a los ojos, perdidos en el brillo que reflejaba el amor que compartíamos. Era un amor único, lleno de complicidad, pasión y entendimiento, que lamentablemente había sido postergado insolentemente por malentendidos y complicidades absurdas.
- Te amo, Hermione - susurré, sintiendo que mi corazón iba a estallar de felicidad.
- Y yo a ti, Harry - respondió ella, acariciando mi mejilla con ternura. - Eres mi persona favorita en todo el mundo -.
Permanecimos en silencio por un momento, disfrutando de la intensidad de nuestras emociones. Sabíamos que nuestro amor era especial y que juntos podríamos enfrentar cualquier desafío que la vida nos presentara.
Entonces, nos prometimos a nosotros mismos que lucharíamos por nuestro amor, que no permitiríamos que nada ni nadie nos separara. Hogwarts podría ser un lugar lleno de secretos y peligros, pero mientras estuviéramos juntos, sabíamos que siempre encontraríamos la fuerza para enfrentar cualquier obstáculo.
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¡Hermione, sabes que me gustas!
FanficHarry, Ron y Hermione se encuentran cursando juntos su tercer año en el colegio Hogwarts de Magia y Hechizería. El año anterior (segundo año), Harry había derrotado definitivamente al basilisco y a Lord Voldemort (en forma de Tom Riddle), por lo que...