el madrileño abrazaba a la morocha mientras dejaba varios besos en su rostro, ella no entendía porque hoy estaba más cariñoso pero tampoco se quejaba tal vez era su momento y por fin las cosas estarían bien para ella en el ámbito romántico.
mientas tanto Javier en su mente se dedicaba a analizar cada parte del rostro de la morocha, quería tatuarse su rostro en la mente porque después de lo que se venía no estaba seguro si podría tenerla así de cerca nuevamente.
—te han quedado muy bonitos los mechones cenizos —decía mientras pasaba su mano por ellos.
— ¿sí? Gracias, igual estaba pesando en teñirlos de gris o azules —contestó— para la próxima me ayudas a elegir color.
el alma se le rompía, quizá la próxima vez que ella se tiña ya no querrá saber de él, aunque sabía que él próximo cambio que ella haría en su vida sería sacarlo a él de esta. Le dolía pensar en que la va perder, estaba enojado con él mismo por no acabar con lo insano que llevaba y le quemaba el corazón pensar en lo triste que ella estará a causa de su egoísmo.
tomó la mano de Valeria y caminaron hasta la cocina para ayudar a servir lo de la cena, la morocha notaba que sus amigas estaban extrañas y con los años que llevaban juntas sabía que le estaban ocultando algo.
—Enrique —lo llamó la morocha— ¿sabes que les pasa a las chicas? Las noto extrañas.
—no pasa nada Vale, yo las veo igual que siempre. —respondió, se encogió de hombros.
se sentaron a comer los seis juntos, y lo tenso que estaba tornándose el ambiente no le estaba gustando ¿desde cuando habían dejado de reír juntos para estar así?
—Valentina me harías el favor de pasarme una servilleta. —pidió el madrileño con timidez, Valeria frunció su ceño ¿desde cuando era tímido?
Valentina tomó una servilla de tela para después lanzarsela y darle en la cara a Javier, la morocha alzó sus cejas y miró a la menor.
— él me pidió que se la alcanzara ¿no?
prefirió no hablar y se dedicó a terminar su cena, Javier fue el primero en acabar no había comido mucho a causa de los nervios y todo lo que estaba sintiendo. Cuando todos acabaron se sentaron en el sofá.
—Vale ¿puedes venir? —la llamó Javier que estaba en el jardín, desde adentro sus amigos podían verlo por medio de la gran puerta de vidrio.
—¿estás bien? no comiste mucho. —dijo preocupada, le hacía todo mucho más difícil si era buena con él.
—sí, pasa que te quiero comentar algo —dijo mientras rascaba su cuello.— Valeria me pareces una chica increíble, probablemente eres todo lo que venía buscando —dijo ella sonrío— pero yo no he hecho las cosas bien, la llamada en el hospital no era la mamá de Gabriel era una chica, con la que me estuve viendo...
se quedó en silencio cuando vio que la sonrisa que ella tenía se había ido y ahora tenía un gesto de confusión.
—estuve con alguien más, pero yo te prome... —no pudo seguir hablando cuando la vio llorar, el corazón se le quebró al verla mal por su culpa.— perdóname porque no te merecías eso, yo soy un estúpido y uno muy grande, pero escúchame —ella miró hacia otro lado— escúchame —pidió tomándola de la barbilla para que lo vea— yo te quiero a ti.
no decía nada, estaba callada. Quería pegarle, gritarle y tratarlo mal, pero el corazón no la dejaba lo quería tanto que ni tan siquiera eso podía hacer.
—¡dime algo Valeria, gritame haz algo!
—¡déjala en paz! —llegó Vicky, Javier hizo acercarse pero la rubia le plantó otra cachetada— ¿no estás viendo que suficiente mal le hiciste ya? —decía mientras Valentina abrazaba a la morocha.
—¡no te metas! —gritó molesto.
—¡me meto porque es mi amiga! —dijo para después darle un empujón— sos un cobarde y un idiota por atreverte a dañarla, no la merecés.
—¡déjala que hable! —gritó.
— bajale el sonido al estéreo que está muy alto papá —decía Valentina mientras se ponía en medio de ambos y encaraba al madrileño— acá mismo debería cagarte a trompadas por ser tan hijo de puta.
— Valeria, yo no quise. —la miró a los ojos, esos ojitos tristes, esos ojitos que ya no brillaban en su dirección sino que detonaban tristeza y decepción.
—Vale —la llamó Enrique, pero no le contestó a ninguno. Salió corriendo hacia dentro de la casa y pudieron escuchar como se encerraba en una habitación.
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almas reflejadas ; khan ; bnet ; gazir
Fanfictionuna leve brisa corrió e hizo que seis almas perdidas se encontraran con sus reflejos ideales, de ahí en adelante aprendieron a bailar juntas al mismo ritmo pero con diferentes pasos.
