5 de julio de 2017
Mi respiración estaba agitada y mi corazón iba a mil latidos por segundo. Sentía mi piel erizada y un escalofrío en mi columna contrarrestaba el incendio que se formó en mi rostro. Estaba inmóvil. No hubo movimiento durante el contacto, pero permanecía una pequeña presión que nos mantenía unidas.
Me separe de ella con miedo de abrir los ojos. Mi mano, que estaba acunando su mejilla hace unos segundos, se separó con lentitud y cayó en mi regazo como si algo la obligara a alejarse de su suave piel. Inmediatamente sentí la ausencia de calor en ella y la cerré instintivamente intentando conservarlo por unos segundos más.
Cuando por fin me atreví a despegar mis párpados y permitirme visibilidad, me encontré con sus perfectos ojos avellana mirándome con sorpresa y su boca entreabierta. Parecía estar aguantando la respiración. No fue mucho tiempo que nuestros labios estuvieron juntos, solo unos pocos milisegundos en donde el tiempo y espacio ya no existían. Donde parecíamos ser solo nosotras dos en todo el mundo. Donde cualquier cosa que estuviera pasando al rededor no importara. Donde me sentía llena de paz. Entonces, caí en cuenta de lo que había hecho.
Mierda, mierda, mierda.
Agaché mi cabeza al no soportar la intensidad de su mirada.
Sentía mi corazón querer salirse de mi pecho, mi rostro ardiendo en vergüenza, mis manos temblando, mi estómago revuelto y mis labios extrañando los suyos. Tenía que salir de aquí cuanto antes.
–Yo...– No sabía qué decir. –Eh... Debo ir a... a terminar de desempacar mis cosas–, busqué una excusa rápida. –Nos vemos.
Ella no decía nada. Sólo estaba mirándome con la misma expresión de sorpresa de hace un momento plasmada en su rostro. Ninguna de las dos terminaba de procesar lo que acababa de pasar. No sé ni siquiera por qué lo hice.
Me levanté de mi asiento sintiendo su vista sobre cada uno de mis movimientos. Sostuve a Ramón que estaba aún degustando lo que Calle le había comprado sin tener idea de lo que pasaba a su al rededor, inmerso en su mundo. Interrumpí su disfrute para cargarlo y poder salir del establecimiento aún con la mirada de Daniela sobre mí.
Al pasar a su lado, noté de reojo que su mano se movió hacia su rostro, pero no me detuve a averiguar qué hacía. Sólo quería escapar de allí y poner mis pensamientos en orden.
Salí de la cafetería sin haber probado mi orden y con miradas curiosas sobre mí. Estaba casi trotando por las calles de la ciudad con un pug entre brazos, por supuesto que llamaría la atención de más de uno que estuviera presenciando la escena.
Dejé que mis piernas me guiaran a donde gustasen mientras mi mente corría buscando el porqué y, a la vez, torturándome al recordar la sensación de sus suaves labios.
Dios...
El revoloteo en mi estómago no cesaba por más que lo intentase.
Cuando llegué a mi apartamento, entré dejando a Ramón en el suelo y quitándole la correa que usaba para pasearlo. Corrió feliz a buscar su peluche favorito como si nada. Yo también estaba aliviada de haber salido de allí, pero no esperé a llegar a mi cuarto para lamentarme. Inmediatamente, mi mente hacía de las suyas.
Me senté ahí mismo, junto a la puerta de entrada, con la cabeza recostada a la madera y las llaves del departamento entre mis manos. Mi primer instinto fue tocar mis labios con la yema de mis dedos como buscando el rastro que la boca de Calle había dejado atrás. Por un momento parecía un cuento de hadas. Sonreí.
Se sintió tan... hermoso y familiar. Como si nuestros labios se hubieran conocido antes, hace años o en una vida anterior. Quería volver a tener el privilegio de sentirla así de cerca. De sentir esa paz de nuevo. De volver a besarla.
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Someday | Caché
FanfictionCalle y Poché | Fanfic • Historia desde el punto de vista de Poché • ×××× -Te amo, Calle, y no sólo como se aman las mejores amigas. -No podemos estar juntas. No ahora. El corazón de Poché se detuvo. -Algún día-, prometió. Algún día. Y sin importarl...
