Después del incidente ocurrido a causa del señor Tomoe, no quise volver a tocar el tema. Me había quedado más que claro que el solo hecho de escuchar acerca de él alteraba a Seiya de una manera que yo desconocía totalmente. De no ser por que el hombre insistió nuevamente, el hecho habría quedado en el completo olvido.
—¿Diga?— respondí al llamado del telefóno que sonaba.
—Disculpe que la moleste señorita ¿Podría comunicarme con Seiya Kou?
—Usted es el señor Tomoe ¿Cierto?
—Así es. Antes que nada quiero pedirle una disculpa por lo sucedido el otro día. Escuché toda su conversación y créame que no era mi intención causarle problemas con mi hijo. Solo deseo hablar con él.
—No se preocupe, cuando se cortó la llamada Seiya se tranquilizó un poco, pero como se habrá dado cuenta, no desea hablar con usted.
—Tu eres su futura esposa ¿Cierto?
—¿Cómo sabe eso? Y también necesito saber ¿Cómo fue que nos localizó?
—Sé que fue un atrevimiento de mi parte aparecer así, pero estaba desesperado. Cuando Zirconia me contó que Seiya estaba por casarse lo único en lo que pensé fue en acercarme a él y reparar el daño que le hice, pero por lo que veo, eso va a ser muy difícil. Toda mi vida fuí un irresponsable, cambié a mi familia por una vida de diversión y falsos amigos que desaparecieron en cuanto ya no tenía nada que ofrecerles y mujeres que juraron amarme y estar conmigo, aunque después de una mala racha se alejaron de mí. Después de mucho tiempo, hice mi última jugada, en la que salí victorioso y gané una gran suma de efectivo. En ese momento, la gente que me había dado la espalda comenzó a acercarse nuevamente, pero yo ya había hecho conciencia de mi situación. Puse en una balanza lo bueno y lo malo de toda mi vida y me di cuenta de que perdí mucho mas que todo lo que hubiera podido ganar. Desde ese día, ingresé a un grupo de apoyo a adictos al juego en el que poco a poco, a base de pláticas, consejos y ayuda psicológica he podido reestablecerme. Aunque realmente lamento que mi esposa, mi hijo y la vida en familia que ambos me ofrecieron y que tontamente hice a un lado son algo que jamás podré recuperar.
La declaración del señor Tomoe me había dejado perpleja. Al parecer no solo Seiya y su madre habían pasado por grandes penas. Del otro lado de la línea se encontraba un hombre arrepentido y con unas inmensas ganas de enmendar sus errores.
—¿Crees que pueda hablar con mi hijo?— el señor Tomoe habló para hacerme salir de mis pensamientos y traerme de nuevo a este instante.
—En este momento se está duchando— tuve que mentirle e idear un pretexto para no incomodar a Seiya.
—Está bien, yo entiendo. Nuevamente discúlpame por importunarte. Quizá tenga más suerte en otra ocasión— con una voz llena de melancolía el hombre finalizó la llamada.
—¡Bombón! ¿Que haces?
—Nada ¿Por qué?— le respondi algo sobresaltada ante su repentina presencia aún con el teléfono en la mano.
—Lo siento, no sabía que estabas en una llamada.
—No, de hecho ya terminé. Estaba hablando con... con tu...— estaba un poco nerviosa de confesarle la verdad, aunque mientras yo comenzaban a titubear, él solo se percató de lo que intentaba decirle.
—¡No me digas que era otra vez ese señor!
—Pues "ese señor" como tú le llamas ¡Es tu padre!
—Serena, no quiero hablar de eso.
—Pues es algo que tarde o temprano tendrás que enfrentar.
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¿Y si nos casamos?
Fanfiction¿Quién dijo que una boda no deja nada bueno? Serena Tsukino, enfocada cien por ciento en su desarrollo profesional está segura de que elmatrimonio no es importante en su vida, o al menos eso pensaba hasta el día en que la suerte parece haberle dado...
