¿Y si nos casamos?
CAPITULO 5
El gran día de la fiesta llegó, había acordado con Seiya que el pasaría a mi casa a recogerme y de aquí partiríamos rumbo a la celebración. Faltaban tan solo veinte minutos para que la ceremonia religiosa comenzara y yo aún me encontraba en mi casa, impaciente y desesperada ante la nula aparición de Seiya.
—¿En donde rayos estas?— preguntaba al aire mientras caminaba de un lado al otro. Para mí sorpresa, en ese momento se oyó el sonar de la bocina de un auto al que por supuesto no le preste atención.
Los sonidos de la bocina siguieron insistiendo hasta que mi curiosidad me hizo asomarme por el ventanal para observar algo que me había dejado totalmente impactada.
—¡Bombón!— me gritaba Seiya sacando la mitad de su cuerpo por uno de los cristales de un precioso auto y agitando su mano de un lado para el otro en señal de saludo.
—¿Se puede saber de dónde rayos sacaste un auto como este?— le cuestioné en el momento en el que me reuní con él en la entrada de mi domicilio.
—Un buen amigo mío me lo prestó. Sabía que esa fiesta a la que me invitaste era una reunión de la alta sociedad, así que traté de ponerme a tu altura ¿Que tal me veo? Soy todo un galán ¿No crees? Solo espero que por favor no te enamores de mí— nuevamente me lanzaba uno de sus ya tradicionales comentarios a los que por cierto comenzaba a acostumbrarme.
—¿Quién se enamoraría de ti? Estás loco. ¡Nunca! ¡Escúchalo bien! ¡Nunca me fijaria en ti!
—¡Nunca digas nunca bombón! La vida tiene sorpresas— ante su comentario solo me quedé seria mientras él, al observar mi reacción, solo se reía.
Seiya condujo a través del camino que le fui indicando hasta llegar al recinto de la ceremonia al que afortunadamente habíamos llegado a tiempo.
—Los declaro marido y mujer— después de una hora de estar en el lugar, el sacerdote dió la frase que comenzaba con una nueva historia que seguramente toda mi familia usaría en mi contra.
Salimos del lugar y nos dirigimos rumbo al salón social en el que se llevaría acabo la recepción, una grandiosa fiesta en la que tal y como dijo Molly, de no haber sido por Seiya, yo habría sido la única que asistiría sin pareja, así que me encontraba muy segura de mi misma hasta que un ataque de preguntas comenzó a invadirme.
—¿Y quién es este guapo joven que te acompaña Serena?— mi hermana Mina, quien también había sido invitada así como toda mi familia comenzaba a molestarme
—Mucho gusto, mi nombre es Seiya Kou. Soy un buen amigo de Serena, nos conocimos un día en su despacho y comenzamos un increíble lazo que nos unió desde entonces y hasta el día de hoy— ¡Increíble! Seiya me había sacado del apuro en tan solo unos segundos. En sus palabras había una elocuencia y una diplomacia que hicieron pensar a todos los presentes que mi acompañante había sido educado en las mejores escuelas.
—Mucho gusto, mi nombre es Mina, soy la hermana menor de Serena. Es un placer saber que por fin hay un hombre en su vida— mi hermana soltaba uno de sus venenosos comentarios, pero por fortuna, Seiya sabía a la perfección qué responder y como salvarme de ese incómodo momento.
—La suerte es mía por haberla conocido— Seiya respondió mientras con tomaba mi mano para alejarme de ahí —Serena ¿Me acompañas?— sin poder responder debido a mi impresión, solo lo seguí al momento en que asentí con la cabeza.
—¿En donde aprendiste eso?— le cuestioné cuando nos encontrábamos un poco alejados de la multitud.
—¿A qué te refieres? ¿Crees que eres la única persona con estudios y educación en el planeta o qué? Yo tengo educación y principios, y sobre todo modales, se comportarme perfectamente ante la gente ¡No soy un salvaje!— Seiya habia comenzado a levantar la voz.
—¡No me hables así! ¡Engreído! Tu no eres nadie para dirigirte a mí en esa forma ¿Me entendiste?— como si dos pequeños se encontrarán discutiendo, yo también comencé a elevar mi voz al punto en que nuestra pelea se convirtió en un intercambio de reclamos que resonaban por todo el lugar.
—¡Vaya Serena! Tu amigo es muy gracioso. Se ve que se llevan muy bien— Molly y su ahora esposo se habían acercado a nosotros sin darnos cuenta interrumpiendo así nuestra tonta pelea.
—Se nota que tienen mucho en común. Sin duda son una gran pareja— no lo podía creer, nuevamente alguien percibía algo más entre nosotros.
—Serena, te presento a mi esposo, no lo conocías ya que en mi último viaje al extranjero lo vi por primera vez.
—Mucho gusto, mi nombre es Neflyte. ¿Saben algo? Me recuerdan mucho al inicio de mi relación con Molly. Al principio nos llevábamos tan mal, y vean ahora, estamos aquí, juntos, con nuestras vidas unidas en espera de un futuro feliz— ni Seiya ni yo supimos que responder, ambos estábamos tan avergonzados ante lo que había sucedido.
De pronto se escuchó la música de fondo, Molly y Neflyte ya habían dado su primer baile así que era momento de que los invitados pasará a la pista. —¿Bailamos bombón?— Seiya me había hecho una invitación que no podía desaprovechar, era el momento perfecto para librarme de los comentarios de la pareja festejada.
Cuando logramos llegar al centro de el escenario la música cambió de una melodía con un ritmo pegajoso al de una tierna canción. Al romántico ritmo de "When I Was Your Man" de Bruno Mars, Seiya con delicadeza sujeto mi cintura mientras con su otra mano sujetaba la mía.
Al principio no supe que hacer, estaba extrañada ante la actitud de Seiya —solo déjate llevar por el momento— me dijo para acercar un poco su cuerpo al mío y comenzar a dar los lentos pasos que acompañarían toda la melodía.
Pasos de un lado al otro, de adelante hacia atrás y algunos giros eran la demostración que habíamos dado ante todos los invitados. Efectivamente, como el me lo había pedido, me dejé llevar, tanto así que no me percaté de que solo nosotros nos encontrábamos en la pista de baile siendo observados por todos los presentes.
—¡Bravo!— comenzaban a aplaudir todos.
—¡Hacen muy linda pareja!— se escuchaban los comentarios de algunos otros. —¡Serena se sacó la lotería con semejante galán!— replicaban algunas de mis compañeras de la facultad.
En cuanto a nosotros, solamente agachamos la cabeza y muy avergonzados salimos del lugar para regresar a nuestra realidad. Era hora de volver de ese hermoso sueño a nuestro mundo lleno de problemas.
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¿Y si nos casamos?
Fiksi Penggemar¿Quién dijo que una boda no deja nada bueno? Serena Tsukino, enfocada cien por ciento en su desarrollo profesional está segura de que elmatrimonio no es importante en su vida, o al menos eso pensaba hasta el día en que la suerte parece haberle dado...
