CAPITULO 23

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Al llegar al maravilloso lugar ya nos esperaban nuestros invitados. Todos eran personas conocidas para mí a excepción de uno, el mejor amigo de Seiya nos hacía el honor de acompañarnos.

¿Pueden creerlo? Seiya Tenía un amigo al que pronto me presentó. Su nombre era Haruka, un chico proveniente del mismo barrio que mi prometido y con el que había creado un gran lazo desde pequeños. Por propias palabras de Seiya, ese joven había sido su gran apoyo durante su adolescencia, sobre todo en aquellos momentos de debilidad que ya todos conocemos.

Tras la presentación de aquel joven, todos pasamos a tomar asiento para disfrutar de una deliciosa cena en la que el plato principal fue lasaña con ensalada y trozos de pan con queso, y como postre, sirvieron unas deliciosas bolitas de helado acompañadas con frutas y una ramita de menta.

De parte de Seiya, además de Haruka, habían asistido su madre y su recién perdonado padre. Por parte mía, estaban mis padres, mi hermana y su esposo, y desde luego, no podía faltar mi mejor amiga Moly y su esposo Neflyte.

La cena fue de lo más divertida, todos nos hacían preguntas y desde luego, Seiya y yo respondíamos, aunque nuestras palabras eran solo mentiras y más mentiras. Era el mismo discurso siempre, la forma en que nos conocimos, como nos fuimos enamorando, la mágica propuesta de matrimonio, en fin, todo lo que nos habíamos aprendido de memoria para hacer creíble nuestra relación.

-¡Si tan solo supieran qué en verdad esto es solo un negocio!- nuevamente mi mente se distraída del momento vivido y se llenaba con montones de cuestionamientos hasta que llegó el momento más esperado de la noche, el brindis y las palabras de todos los que nos querían.

El primero en hablar fue Haruka -Seiya, me da mucho gusto que hayas encontrado a una mujer hermosa que soporte tus niñerías- decía riendo un poco -les deseo lo mejor- finalizó el joven.

Ahora era el turno de los padres de mi prometido -Hijo- comenzó el señor Tomoe - me da mucho gusto que estés feliz. Me siento orgulloso de ti, te has vuelto un hombre responsable y estás por formar tu propia familia...

-¡No lo vayas a hechar a perder! ¿Escuchaste?- la señora Zirconia interrumpía al señor Tomoe haciendo referencia a lo que habían pasado en sus vidas. Nuevamente todos reíamos, aunque una vez más venía esa pregunta a mi mente ¿Por qué mentirle a estas personas?

-¡Amiga! ¡Que gusto que vayas a casarte!- Molly interrumpía mis pensamientos -francamente pensé que nunca lo harías.

-¡Molly! No seas grosera- el refinado Neflyte intentaba silenciarla, y es que vaya comentario el que había hecho mi amiga, aún así, fue gracioso observar su rostro cuando decía semejante cosa.

Ahora venía el discurso de mi hermana Mina, el más largo de la noche, y el que me hizo entrar en razón sobre lo que estábamos haciendo Seiya y yo.

-Hermana, yo coincido con Molly. También pensé que nunca llegaría este día- el momento se tornó más maduro y centrado, pero mi interior comenzó a sentir aún más remordimiento del que ya sentía con sus siguientes palabras -En tan poco tiempo haz cambiado mucho. Pasaste de ser una mujer sería, solitaria y fría a una chica que disfruta, se divierte y corre riesgos y sé que eso es gracias a Seiya. De alguna manera él ha logrado contagiarte de toda esa vitalidad que tiene y te ha devuelto esa chispa que en algún momento de tu vida perdiste. He visto como tus ojos brillan cuando lo ves, te preocupas por él y estás al pendiente de su bienestar- ¿Que había dicho? ¿Todo eso expresaba yo sin ser consciente? -estoy completamente convencida de que amas a mi hermana- Mina continuo ahora dirigiéndose a Seiya -eres un hombre tierno, llevas un pequeño niño dentro de ti aunque a veces tratas de parecer rudo y fuerte, pero esas ganas de protegerla y hacerla sentir bien lo dicen todo de ti. Muchas veces te vi observarla aún cuando ella ni siquiera lo notaba, y la ves con una mirada llena de amor.

Tras la última declaración de mi hermana, ella levantó su copa para hacer el brindis final, pero en mi cabeza estaba de vuelta la duda.

-¿Que estoy haciendo? ¡Esto no está bien- se repetían una y otra vez en mi cabeza. El miedo comenzó a invadirme y entonces no pude soportar más toda esta farsa.

-¡Brindó por los novios!- Mina comenzaba con la dirección del momento final -¡Por que sean muy feli..!

-¡No puedo!- exprese en voz baja y con el rostro totalmente agachado interrumpiendo sus palabras de firma drástica.

-¿Perdón?- expreso mi hermana ante mis palabras.

-¡He dicho que no puedo! ¡No puedo continuar! ¡No puedo hacer esto!- sin más qué decir, ante las miradas confundidas de todos los presentes, me levanté de la mesa, abrí la puerta de cristal y salí hacia el balcón esperando que un poco de aire fresco me devolviera la cordura y la calma que necesitaba.

-¿Que sucede?- Mina le cuestionaba a Seiya.

-¡Está nerviosa! Eso es todo- en ese instante él también se levantó y fue a mi encuentro cerrando la puerta para que nadie pudiera escuchar nuestra conversación.

-Serena ¿Que fue eso?- me dijo colocando una mano sobre mi hombro.

-No puedo Seiya, no puedo seguir con esto, no es correcto. Le estamos mintiendo a todos.

-¿De qué estás hablando? Ambos sabíamos que esta mentira envolverla a mucha gente, a todos los que nos rodean, y aún así seguimos adelante, y ahora, justo cuando faltan unas cuantas horas para finalizar el plan ¿Me dices que no quieres y no puedes casarte? ¿Que te pasa?

-Lo siento Seiya, es solo que no me puedo casar con alguien que no me ama.

-¡No me vengas con eso ahora Serena! Tuve la oportunidad de pagar mi deuda con el dinero que me dió mi padre, pero no lo hice, preferí devolverle todo a tu familia y utilizar el resto para pagar todo lo que faltaba para la ceremonia de mañana.

-¿Por qué no lo hiciste? ¿Por qué no no simplemente le pagaste al Gran Sabio y desapareciste de mi vida.

-Pues porque.. porque... Yo te... Ay ¡No lo sé! Además ¿eso qué importa? Aquí lo único realmente importante es que tenemos un trato y somos un equipo, y como tal debemos seguir juntos hasta el final.

-Pues no Seiya ¡he dicho que no! Esto se termina aquí. No quiero seguir con más mentiras. En verdad discúlpame por haberte hecho perder estos dos meses de tu valioso tiempo y sobretodo por qué ahora tendrás que buscar otra forma de solucionar tus problemas.

-¿En verdad no nos casaremos?- Seiya me miró fijamente esperando que cambiará de opinión, pero eso no pasaria.

-Así es Seiya ¡No habrá boda!- fue lo único que respondí mientras todas las miradas de nuestros invitados nos observaban a través del cristal sin ninguna posibilidad de saber lo que decíamos.

¿Y si nos casamos?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora