Después de una semana llena de altibajos emocionales por fin Mina y su esposo habían sido dados de alta. Sus lesiones habían sanado en su mayoría y podrían terminar con su recuperación desde la comodidad de su hogar.
En punto del medio día, el automóvil de mi padre se estacionaba en la entrada de mi casa, con lo que solo se anunciaba una cosa; tristemente, Rini y Helios debían partir; era una verdadera lástima.
Nunca antes había pensado en tener hijos, pero de alguna manera, comprobé eso que dicen de que todas las mujeres tenemos un instinto maternal que sale a flote en algún momento, y es que a decir verdad, me estaba empezando a acostumbrar a la presencia de esos niños en mi vida, seguro que extrañaré sus risas, sus ocurrencias y sus tan inocentes muestras de afecto.
El único consuelo que me queda es que si en algún momento deseo verlos solo tengo que ir a casa de mi hermana y ellos estarán ahí para llenar ese espacio vacío en mi corazón y en mi alma que algún día estará completo y pleno con la llegada de mis propios hijos.
Ahora que lo pienso, me pregunto si a Seiya le gustaría tener descendencia cuando estemos casados.
¡Pero que tontería más grande estoy pensando! Por mucho que él y yo estemos juntos, esto de la boda es solo un negocio, y por lo tanto no durará mucho.
—¡Bombón! ¡Hey! ¡Serena! ¿Estás ahí?— Seiya me llamaba mientras se colocaba delante de mí y agitaba su mano frente a mis ojos para poder captar mi atención.
—¡He! ¡Ah! ¡Mmm! ¡Si! ¡Perdón! ¡Estaba distraída!
—¿En qué estás pensando Serena?
—No, en nada— vaya que debía estar bastante distraída y concentrada en mis pensamientos ya que ni siquiera me di cuenta en qué momento habíamos llegado al pie del auto de papá para despedir a los pequeños hijos de Mina quienes se alegraron de sobremanera al ver nuevamente a sus padres, pero a la vez se entristecieron por tener que irse.
—Cuando quieras ve a visitarnos— me decían ambos niños mientras me abrazaban.
—Te voy a extrañar tío Seiya— le decía Helios con gran melancolía, y es que en estos días, ambos se habían hecho muy buenos amigos.
—¡Vamos amigo! ¡No te pongas triste! Es más, te tengo un obsequio— Seiya tomó del bolso de su pantalón un pequeño y misterioso paquete y se lo entregó.
—¿Que es esto tío?— la mirada curiosa de mi pequeño sobrino solo lo observaba mientras lo sujetaba.
—Son los boletos tuyo y de tu hermana un exitoso futuro. Ábrelo cuando estés en el auto y entrégaselo a mamá Ikuko— dicho esto, todos abordaron el automóvil mientras yo también le cuestionaba a Seiya sobre el misterioso regalo que le había hecho a Helios.
—¿Puedo saber que le diste?
—No seas tan curiosa bombón. Ya escuchaste, es el pasaporte a la realización de sus sueños.
—No seas tonto. Anda, dime ¿Si?— le pregunté una vez más mientras ponía una ridícula cara melosa y emitía un tonito demasiado infantil tratando de enternecerlo.
—Pues verás bombón, finalmente comprendí que aveces hay cosas más importantes que alimentar el estúpido orgullo.
—¿A qué te refieres? ¡Creo que no comprendo!
—¿Recuerdas la noche en qué salí corriendo de tu casa?
—Si— le dije observándolo aún sin entender hacia donde iría esta conversación.
—Pues voy a contarte lo que sucedió— entonces comenzó con un sorprendente relato...
FLASH BACK
(narra Seiya)
ESTÁS LEYENDO
¿Y si nos casamos?
Fanfiction¿Quién dijo que una boda no deja nada bueno? Serena Tsukino, enfocada cien por ciento en su desarrollo profesional está segura de que elmatrimonio no es importante en su vida, o al menos eso pensaba hasta el día en que la suerte parece haberle dado...
