Capítulo 26

248 28 4
                                        

Di la vuelta, sin darle más explicaciones a mi padre comencé la huída. Salí corriendo a toda velocidad y con un rumbo desconocido. Lo único que deseaba era escapar de ahí y esconderme en donde nadie pudiera encontrarme, por lo menos hasta que pasara toda la confusión del bochornoso momento. Al menos todo eso era lo que mi mente imaginaba y lo que mi cuerpo deseaba hacer, pero por fortuna, papá siempre estaba para apoyarme cuando más lo necesitaba.

-¡No puedo! ¡No puedo casarme con él!- le repetía una y otra vez con las puertas cerradas y todos los invitados en el interior preocupados sin saber qué sucedía.

-¿Por qué no puedes?- me preguntaba papá Kenji con bastante calma.

-¿Que pasa si esto no funciona? ¿Que tal si no es real?- sin duda yo me estaba refiriendo a todo este enredo planeado por Seiya y por mi, pero era más que obvio que él no lo comprendía.

-¡No seas tonta! ¡Está bien sentir miedo!- en ese momento tomó mi mano y comenzó y con un discurso que me tranquilizó un poco y que no hacía más que confirmar lo que ya mucho otros nos habían dicho antes.
-Serena, sinceramente no pensé que algún día fueras a casarte- estaba llena de dudas y confusiones y mi padre hacia un comentario desatinado.

-¡Gracias por tu comentario!- le dije un poco molesta.

-¡Serena, escúchame! No lo digo por molestarte sino porque no creí que encontraras a alguien que estuviera a tu altura, alguien digno de recibir todo eso que tú tienes para dar. Eres una mujer maravillosa y estoy muy orgulloso de ti. Cuando tú madre y yo nos casamos, también hubo dudas y mucho temor, no sabíamos si iba a funcionar o no, y aún así, nos arriesgamos y puedo decirte que los años más maravillosos de mi vida los he pasado a su lado ¿Sabes algo? Para mí va a ser muy difícil entregarle mi más preciado tesoro a ese joven, pero lo hago con gusto por qué se que estarás en buenas manos. Seiya te ama de verdad, he visto como te trata y como se preocupa por ti, además, esa mirada que siempre pone al verte lo delata.

-¡Gracias papá!- le dije mientras lo rodeaba con un fuerte abrazo. Sus palabras me habían dado tanto ánimo, y por fin estaba lista.

-¿Entramos?- me preguntó ofreciéndome su brazo nuevamente.

-¡Por supuesto que sí!- le respondí con un poco de entusiasmo.

Las puertas se abrieron una vez más, y la marcha nupcial comenzó a escucharse de fondo otra vez.

Era mi momento de aparecer. Lentamente, del brazo del hombre que me vió nacer comencé a hacer ese recorrido que me llevaría a encontrarme con Seiya.

Todos los presentes me observaban mientras yo les sonreía amablemente y ellos correspondían mi gesto.

-¡Wow!- el susurro de Haruka en el oído de Seiya al verme no se hizo esperar.

-¡Lo sé! ¡Es hermosa!- fue lo único que mi prometido pudo responder debido a que se encontraba totalmente embobado viéndome.

Por fin llegamos al final del pasillo central. Mi padre tomó mi mano y la colocó sobre la de Seiya, me dió un cálido beso en la mejilla y colocó una palmada en la espalda de Seiya en señal de aprobación para posteriormente tomar su lugar junto a mi madre y comenzar con las palabras del reverendo.

-Estamos aquí reunidos para unir con el sagrado lazo del matrimonio a estos dos jóvenes- el hombre que dirigía la ceremonia dio una pequeña introducción para continuar su hablar. -Deben saber que el matrimonio es un equipo que en ocasiones será muy difícil de complementar, que tendrá sus momentos buenos y sus momentos difíciles, y está en ustedes saber sobrellevar cualquier obstáculo que se les atraviese en el camino para lograr el éxito. Hoy en día muchas parejas se casan por que creen que ya son muy viejos para estar solteros, otros más se casan por presión social, y otros simplemente quieren los regalos- en ese momento, Seiya y yo nos quedamos totalmente rígidos ante lo que acabábamos de escuchar, hasta que de pronto todos los presentes comenzaron a reír, y después de observarlos algunos segundos, nosotros hicimos lo mismo.

-¿Quién querría los regalos?- yo lanzaba esa pregunta al aire.

-Si ¡Que ridículo- decía Seiya aún con esa sonrisa nerviosa.

-He podido pasar un poco de tiempo conviviendo con Serena y Seiya- continuó el reverendo -y puedo decirles que sus inusuales sentimientos del uno por el otro son de lo más sinceros que he visto- ahí estaba otra vez esa afirmación, nuevamente alguien decía que nos amábamos de verdad. En este punto comencé a creer que todos tenían razón, y que los únicos que no lo habíamos notado éramos presisamente nosotros dos.

-La pareja ha decidido redactar sus propios votos- finalizó el hombre para darnos la palabra.

Sigilosamente, Mina se acercó a Seiya y le dió el pequeño papel que yo había escrito para él. Seiya lo abrió y comenzó con la lectura.

-¡Serena! No sabía que se podía amar tanto hasta que te conocí. Un día, la vida me dio la sorpresa de cruzarme en tu camino y...- en ese momento Seiya dejo de leer y me observó y fijamente para cambiar un poco su discurso -¡No puedo! ¡No puedo hacer esto!- todos lo observábamos con cara de asombro esperando que hiciera algo, aunque su primera reacción fue tomar el pequeño papel y romperlo en varios pedazos. En ese momento, lo único que pasó por mi mente y estoy segura que también por la de todos los presentes, era que Seiya se había arrepentido de todo esto, pero definitivamente con lo que hizo enseguida nos dejó claro que lo único que quería era ser sincero. -Voy a hablar desde el corazón- dijo Seiya para poder continuar con sus palabras -Serena, eres una persona realmente irritante, la más irritante que conozco, eses perfeccionista, muy enojona y aveces eres muy... Mucho muy mandona- todos comenzábamos a observarlo con más asombro, y yo, desde luego, tenía un semblante de molestia ante sus palabras, aunque lo siguiente me hizo cambiar drásticamente de humor -aun con todo eso Serena, quiero decirte que no se cómo pasó, no lo planeé, simplemente me enamoré de ti, sin darme cuenta, y fue justo en ese momento cuando pude notar el gran corazón que tienes, tu amplio sentido del humor, la gran calidez de tu alma, y sobre todo, esa fortaleza que posees para enfrentar a todo el mundo y darle una sonrisa ¡Eres una gran mujer! Y estoy más que orgulloso de que esta guerrera invencible sea mi esposa.

No lo podía creer, finalmente Seiya me había confesado sus verdaderos sentimientos. Era mi turno para hablar y francamente no sabía que decirle. Mina se acercó a mi y me entregó el sobre con el pequeño papel que Seiya había preparado para mí, aunque al descubrir el contenido quedé más que impactada.

Poco a poco fui quitando la cubierta de la pequeña nota mientras Seiya se iba colocando de rodillas frente a mí. Por un instante, desvíe mi vista y la coloqué sobre ese pedazo de hoja solo para leer su mensaje "¿Te casas conmigo de verdad?"

En ese momento mi mirada se dirigió nuevamente a Seiya quien aún mantenía su posición, y me mostraba una pequeña cajita con un hermoso anillo en el centro.

-Era de mi abuela ¿Que dices?- Seiya me habló y se quedó observándome fijamente esperando mi reacción.

Desde luego, los invitados y nuestros familiares, también se encontraban desconcertados, pues no comprendían lo que estaba sucediendo, solo yo, que me quedé petrificada con la nota y que ahora debía dar una respuesta a esa propuesta.

¿Y si nos casamos?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora