Orihime miró todas las cosas que había sobre su mesa: varias cajas de regalo, un conjunto recién planchado, su celular con varias llamadas perdidas y con un mensaje a medio escribir.
—Creo... que le diré a Ulquiorra que entregue todo por mí —Se dijo pensando en todos los reclamos que recibiría al regresar de las vacaciones.
Su celular comenzó a vibrar al recibir una llamada, segundos después se detuvo.
Se tiró en el sofá y estiró cada una de sus extremidades. Casi se queda dormida, de no ser por el timbre que la hizo dar un brinco.
Se levantó con pesadez y abrió la puerta.
—¿Eh? —Fue casi un quejido lo que salió de sus labios.
—¿Por qué aún estás en pijama? —Preguntó Ulquiorra mirándola de pies a cabeza.
—¿Qué haces aquí? —Preguntó arqueando la ceja.
—Nelliel me escribió diciendo que no le respondías ninguna de sus llamadas, me pidió que viniera a verte.
—Mhm.
—Anda, vístete.
—La verdad es que no quiero ir.
—¿Estuviste toda la semana emocionada y ahora me dices que ya no quieres?
—Mmm, lo pensé mejor y creo que me gusta más quedarme en mi casa.
—¿Y qué hay de todos los regalos que compraste?
—¿Podrías entregarlos por mí?
—Claro que no.
—Por favor... —Puso la cara más tierna que tenía.
—No —La tomó del hombro y la condujo al sofá —Explícame, ¿por qué no quieres ir?
—No me apetece estar viendo como todos conviven con sus familias mientras que yo me quedo en una esquina sola y abandonada.
—No vas a estar sola y abandonada, estarás conmigo.
—Eso es peor, no quiero separarte de tu familia sólo para que me hagas compañía.
—¿Hablaste con tu madre? Mencionaste que le pedirías que fuera contigo.
—Bueno... —Dirigió la vista a su móvil. Ulquiorra lo tomó y vio el mensaje que Orihime había escrito.
"Hola, ¿cómo estás? Espero que bien. Lamento si te interrumpo, pero quisiera pedirte un favor: ¿podrías venir conmigo a una cena de mi trabajo? Espero tu confirmación y..."
—¿No crees que es un mensaje muy formal para hablarle a tu madre? Sé que su relación no es muy estrecha, pero tampoco es una desconocida.
—Hmm.
—Bien, lo escribiré por ti —Tecleó con rapidez en el teléfono y poco tiempo después le enseñó el nuevo mensaje.
"Hola, espero que estés bien. Iré a una cena en mi trabajo y quisiera que me acompañaras. ¡Espero tu confirmación y te mando besos!"
—Yo no le mando besos a nadie.
—Claro que sí, siempre le mandas besos a todo mundo.
—Ulquiorra, tú eres al único que beso.
—Y eso está bien. Entonces, ¿lo mando?
—Pues bueno... —Ulquiorra le dio a Enviar e inmediatamente Orihime le quitó el teléfono de las manos —¡No! ¿Por qué? —Vio con desilusión la leyenda "mensaje enviado" y enterró la cabeza en un cojín —No puede ser...
—Levántate ya, mujer —Le dijo él masajeando su espalda —Tienes muchas cosas que hacer hoy, entre ellas divertirte.
Orihime soltó un suspiro y se levantó del sofá.
—Apuesto a que Nell-chan le va a dar un ataque si no me ve en la próxima hora —Le dedico una tímida sonrisa al pelinegro y fue a cambiarse de ropa. Con un semblante más radiante regreso a la sala y guardó el conjunto que utilizaría para la cena en una funda.
—¿Lista?
—Claro, podemos irnos.
El camino hacia Las Noches fue ameno, Orihime miraba por la ventana, Ulquiorra en cada semáforo en rojo la veía discretamente.
Ella recibió un mensaje, e inconscientemente ambos supieron que era la respuesta de la madre de Orihime.
—¿Qué respondió? —Preguntó él al notar que Orihime no abría el mensaje.
—Este... —Ella se apresuró a leer —Dice que... Dice que no puede ir —La decepción era evidente en su rostro —T-tiene trabajo y no pidió el día libre.
—Al menos lo intentamos.
—Sí... —Sin notarlo, comenzó a ceñir los dedos alrededor de su celular. Ulquiorra al ver ese gesto deslizó su mano hacia la mano de la chica, ella aflojó los dedos y él aprovechó para entrelazar sus dedos con los de ella. El resto del viaje trataron de mantenerse tomados de la mano el mayor tiempo posible.
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Buscando Mamá
Fiksi PenggemarMientras Orihime busca un nuevo trabajo para arreglar su destrozada vida, se encuentra con memorables personajes que la hacen sentir como si hubiera renacido, entre ellos, Ulquiorra Cifer, su amargado compañero, y junto a él, su adorable... ¿Hijo? ¡...
