EADLYN
—Eadlyn.
—Joder Nath, qué mierda está mal contigo —digo, intentando recuperar la respiración después de ese susto.
—Eso me pregunto yo —suelta de manera seca. Nunca antes me había hablado así.
Guardo la llave en el bolsillo y me giro. La farola de la esquina es lo único que nos aporta un poco de luz. Hay mucho viento y no ha parado de llover en todo el día.
—No entiendo. ¿Pasó algo? —le pregunto situándome a su lado acomodando la capucha sobre mi cabeza.
—¿Y aún tienes el descaro de preguntarme que me pasa? —su ceño estaba fruncido, y las palabras salían como balas directas de su boca.
—Sí, porque no entiendo que te pasa —insisto, deteniéndome a mitad de camino.
Él pasa la mano por su pelo mojado por la lluvia y mira al cielo encapotado con una sonrisa tenebrosa. Nunca antes había visto a este Nathaniel, y realmente me asusta.
—¿Así que no lo entiendes? Por qué claramente no sabías que Castiel me cae mal, y no me haría ni puta gracia que os vierais —me dice, a unos escasos centímetros de mi rostro. Sus manos se apoyan en el muro de detrás de mi espalda, acorralándome como aquella primera vez que nos vimos.
Su respiración es acelerada y pesada. Una vena se marca en su cuello y esta late al ritmo de su corazón. Sus ojos mieles apenas apreciables por la escasa luz y su pupila sumamente dilatada. Gotas de deslizan por su rostro y es que a pesar de que su cazadora cuenta con una gruesa capucha, no se la puso.
—El problema es que tú te llevas mal con casi toda la puñetera ciudad —le recrimino. La poca gente que supo de mi amistad con él me advirtió más de una vez sobre que él es peligroso. Sigo sin estar de acuerdo con ellos, pero se está comportando de una manera que no es para nada de mi agrado.
—No es mi culpa que todos sean unos gilipollas —sentencia, dándole un golpe a la pared a escasos centímetros de mi oído.
—Tú también dejas mucho que desear, Nathaniel —le recrimino. Esas personas a las que llama gilipollas también son mis amigos—. Tal vez si fueras más como el Nathaniel del instituto les caerías mejor —escupí, con rabia.
Estaba enfadada y sabía que eso le haría daño, aún sin saber a que se debía ese cambio tan brusco, se lo dije; hiriéndole.
Sus manos se hicieron puños a ambos lados de su cuerpo, sus ojos inspiraban rabia y odio. Rabia y odio hacia mi. Hacia la chica que metió en su casa como si fuera una más de la familia. A la chica que prestó su cazadora miles de veces. A la chica que apoyó cuando se enteró de que estaba manteniendo algo con su profesor. A esa chica que tanto quiso, ahora la mira con odio.
Y yo, soy esa chica.
Lágrimas empiezan a salir de mis ojos, pero se camuflan con las gotas de lluvia que llegados a este punto, lo normal sería que pillara un resfriado.
—No tienes ni idea —su mano me sujetó por el mentón un tanto fuerte—, de cuánto me arrepiento —sus ojos me miran con odio—, de haberte ayudado aquel día. Si hubiera sabido lo desagradecida y estúpida que eres te habría dejado pasar frío, y que hubieras ido tu solita a la universidad —una sonrisa oscura se posó en sus labios y me soltó el mentón, chasqueando la lengua—. No te mereces mi amistad Eadlyn Lodge —me miró de reojo—. Te mereces todo lo malo que te pase.
Y entonces, me destruí.
Me deslicé por la pared hasta quedar sentada en el suelo. Los sollozos se veían opacados por el sonido de la lluvia, y las calles estaban desiertas una vez que Nathaniel, desapareció entre las sombras.
![Rayan [en pausa]](https://img.wattpad.com/cover/231077726-64-k506269.jpg)