Once

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Stan estaba furioso pues su novio le había vuelto a decir que se quedaría más tiempo en Italia.

Habían pasado ya quince días desde que Louis se había ido al entierro de su padre y había dicho que regresaría en una semana pero finalmente había decidido quedarse por más tiempo.

En la última vez que habían hablado, ya dos días atrás, el castaño había vuelto a comunicarle un nuevo cambio pues había decidido quedarse el resto del mes pues necesitaba ese espacio y más pasar tiempo con sus abuelos y su hermana, a los cuales tan solo podía abrazar una vez al año.

El mellizo deportista ya no sabía que hacer ni que pensar y furioso lo pagaba multitud de veces con su hermano, con su mejor amigo y también con el resto del mundo.

...—Hermano, Zayn y yo iremos a la playa, ¿te vienes?, te hará bien distraerte—le preguntó el mellizo más joven al ver salir a su hermano de la casa.

Este chasqueó la lengua con fastidio y acto seguido se subió a su moto y se puso el casco.

—Déjame en paz, Liam...iros vosotros a la playa, yo no pinto nada ahí.

—Hey...oye, estoy aquí, podías al menos saludarme ¿no?—habló su mejor amigo tras verlo bajarse de la moto e irse hacia el bar donde pretendía tomarse una cerveza.

—Déjame, no tengo ganas de escuchar tus quejas—dijo el mellizo sin siquiera girarse.

—Desde luego, no hay quién te soporte, ojalá tu novio venga pronto.

El mellizo se detuvo y resopló con molestia.

—Si, ojalá

Varias semanas después

Finalmente, el mes en Italia se cumplió y vio óptimo el regresar a Los Ángeles pues ya se estaba preocupando de su impaciente, inseguro y gruñó novio, el cual al parecer había empezado a beber muy a menudo, a fumar y a trasnochar, según el para evitar pensar o matar a alguien.

Liam lo había estado informando de todas esas nuevas y autodestructivas hazañas del mellizo pues él también estaba preocupado por su hermano.

Ya tenía todo listo para regresar, así que junto con su hermana, el castaño cogió su equipaje y se fueron en taxi a la terminal.

Tras llegar y facturar, estos se sentaron en la sala de espera.

...—No quiero que te vayas—Habló su melliza haciendo un puchero.

—Debo irme Lottie, Stan me necesita.

—Yo también te necesito, ¿Qué haré ahora que papá no está?

El mayor de los mellizos suspiró con pesar.

—Pronto tendremos nuevas vacaciones pero siempre puedes venirte...arreglamos todo y así podrás viajar y vivir en Los Ángeles.

La chica negó.

—No, iré en vacaciones a verte... jamás viviré en ese país, amo estar aquí.

—Ok, como quieras, yo siempre te estaré esperando con los brazos abiertos, hermana.

Tras abrazarse, el castaño se quedó mirando hacia el otro lado de la sala de espera donde un grupo de personas se sentaban a esperar.

—¿Qué demonios hará ese aquí?

La ojiazul lo miró frunciendo el ceño.

—¿Quién?, ¿A quién has visto?

Este le hizo una seña con la cabeza para que esta mirase hacia el grupo de personas donde sentado se encontraba nada más y nada menos que el capitán del equipo de baloncesto de su Universidad.

—Wow, ¿Quién es ese chico?, me enloquecen sus ojos verdes.

El castaño estaba sorprendido.

—Es Harry Styles, el mujeriego del que te hablé muchas veces.

—Es Harry Styles, el mujeriego del que te hablé muchas veces

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Su hermana le agarró del brazo aguantado su nerviosismo.

—Oh vaya, si que guapo, no me extraña que tenga a tanta gente tras él.

El semblante del mellizo cambió a molesto, cuando el moreno se percató de su presencia y le dedicó una amplia sonrisa.

—Bueno, no creo que sea para tanto...por su culpa he tenido muchas broncas con Stan.

La chica sonrió.

—Buah... yo si fuera tu novio también estaría de los nervios.

—Si ok, si es muy guapo y tiene un cuerpo genial pero su personalidad deja mucho que desear...jamás me fijaría en un hombre así.

—Oye, tranquilo...oye además me dijiste que solo habíais cruzado dos palabras, ¿Cómo sabes cómo es él?.

El castaño chasqueó la lengua con fastidio.

—No necesito hablarle para saberlo..salta a la vista lo mujeriego que es, además de un insensible, un jugador y un ser sin escrúpulos que usa a las mujeres a su antojo.

Lottie asintió incrédula.

—Ya pero creo recordar que me dijiste que al parecer se había asentado ya con su última novia.

Este suspiró con pesar.

—De momento hermana pero no creo que tarde mucho en darle puerta...los hombres así nunca cambian.

.......

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61. La isla - Larry Stylinson TerminadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora