Un repentino accidente de avión, pondrá en suspenso la vida de dos chicos, Harry y Louis, los cuales apenas se conocían de vista. Ambos tienen pareja pero esa traumática situación les hará replantearse muchas cosas, dándoles la oportunidad de conoce...
Para Louis y Harry, el viaje de regreso en el barco de rescate no fue como habían soñado, ya que mientras el resto de los supervivientes cantaron felices y hablaron por los codos contando su odisea, estos permanecieron callados y sentados, uno en cada parte del barco.
Ambos se morían por abrazarse y decirse «lo siento» pero uno estaba demasiado enfadado y decepcionado y el otro estaba hecho un lío.
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Para el ojiverde estaba todo claro pues a pesar de haberse dejado llevar, siempre temió la posibilidad de que al ser rescatados, el castaño optase por su novio y no por él.
De verás había estado dispuesto a enfrentar todo y a todos por el amor pero nada podía hacer si este se negaba a hacerlo también.
Tenía el corazón hecho pedazos pues su felicidad había durado apenas dos días, aunque eso había sido suficiente para saber que era lo que quería.
De hecho está seguro de que ya no había vuelta atrás y si era Louis u otro chico, estaba deseando decirle a su padre que ya no ocultaría más su secreto y pediría perdón a Kendall por no poder seguir con su mutua tapadera.
Por su lado, el ojiazul dio vueltas y más vueltas a lo que diría a Stan y cómo haría para poder vivir con lo que había hecho.
Creía haber sido débil y perder la cabeza por completo, quizás por el lugar y la situación en la que habían estado, aunque contaba poder lograr superarlo y seguir con su vida.
Tras pensarlo durante horas, este finalmente decidió olvidar lo sucedido en la isla y enterrarlo como si hubiese sido un sueño o un breve paréntesis en su vida.
Sabía que sería duro encontrarse con Harry en la Universidad y actuar como si nada pero debía hacerlo pues el sentía que amaba a su novio y por el rizado solo había sentido una total y absoluta pasión pasajera, debido a la situación traumática y la forzosa cercanía que habían tenido.
Al fin, luego de un largo tiempo, el barco llegó al puerto de los Ángeles, entonces los náufragos fueron bajando junto con sus pertenencias, mientras sus familiares los esperaban impacientes por abrazarlos.
En cuanto estos fueron viendo a sus seres queridos, comenzaron a correr hacia ellos felices de reencontrarse, cosa que Louis hizo también al ver a su madre, sus abuelos, su hermana, los cuales habían viajado desde Italia, también a su novio y sus amigos.
Harry sin embargo con el semblante serio y con su interior destrozado de dolor, se acercó a su padre, el cual abrió sus brazos y lo abrazó como nunca había hecho.
…—Bienvenido hijo, que bueno que estas bien y has regresado.
—Si, claro papá, que bueno—habló este con la voz desquebrajada.
—Anda, vayamos a casa—dijo el mayor sonriendo hacia donde Jay estaba con su familia—…estarás agotado.
—Ok, papá.
El capitán del equipo de baloncesto universitario, quiso evitar mirar al castaño antes de irse a casa pero no pudo evitarlo, aunque había preferido no haberlo hecho pues este estaba abrazado a su novio entre lloros de emoción por el reencuentro.
Aguantando las lágrimas y las ganas de separarles, este se fue con su padre, el cual no cesó en todo el camino de hablarle sobre lo emocionado que estaba de recuperarle y de lo mucho que se había preocupado por él.
Al llegar a la mansión Styles, el rizado se bajó del coche y corrió al interior de esta, sin hacer caso a su progenitor quién lo llamó varias veces.
Harry subió las escaleras sin siquiera hacer caso a su nana, ni a los demás sirvientes, quienes estaban felices de volver a verlo y lo esperaban impacientes para decírselo.
Este se encerró en su habitación, echando la llave y acto seguido se quitó la ropa y se metió en la ducha, donde sin poder contenerse más, rompió a llorar.
.....—¿Por qué?, ¿Por qué?, maldita sea, estaba tan jodidamente feliz, ¿Qué voy a hacer ahora?.
Durante un buen rato, este estuvo bajo los chorros del agua mientras escuchaba a su padre llamarlo insistentemente a su puerta.
…—Hijo, abreme...hijo, ¿Estás bien?, ¿Por qué te encierras?, hijo, háblame.
Finalmente el empresario desistió y resignado volvió a su empresa, la cual había dejado abandonada durante todos el tiempo que había permanecido en la terminal.
Cuando el ojiverde decidió que ya era suficiente, salió de la ducha, se secó y tras coger ropa limpia de su cómoda, se dejó caer en la cama.
De repente, recordó su móvil pero entonces reparó en que estaba en la maleta, así que se levantó y salió de su encierro hasta dónde estaba su nana.
—¿Dónde está mi equipaje?
— Oh mi niño ¿Cómo estás?, estaba tan preocupada por ti.
Este resopló molesto.
—He dicho que dónde está mi equipaje .
—Tú maleta la tiene Mary, va ha meterlo en la lavadora.
Este rápidamente corrió y se encontró a la doncella en el cuarto de la lavadora, entonces vio a su móvil sobre la encimera, lo cogió y rápidamente salió de allí, sin darle tregua a esta para saludarlo.
Enseguida subió a su cuarto volviendo a encerrarse y entonces cogió su cargador, lo enchufó y nuevamente se tumbó mirando al techo.
Tras varios resoplidos y maldiciones después, lo encendió, comenzando a llegar multitud de notificaciones, las cuales ni vio pues este fue directamente a la galería donde estaban las fotos que había hecho durante su estancia en Grecia y en la isla, justo antes de que se apagara.
Una a una, las fue pasando hasta llegar a una en la que estaba Louis y entonces volvió a romper a llorar.
...—¿Por qué me dijiste que me querías?, ¿Por qué si ibas a volver con él?....te amo y ahora no sé cómo haré para vivir sin ti.