Capítulo 10

405 74 18
                                        

— ¿Cuál es la necesidad de ir a Kioto a firmar autógrafos? — preguntó Miya mientras metía su mochila al compartimento del autobús.

— Bueno la otra vez que jugamos allá, no nos quedamos a firmar autógrafos y vamos a compensar eso. Además, también dijo el entrenador que íbamos a entrar con el equipo de ahí — le contestó Hinata animado y luego subió al autobús. Solo faltaba Atsumu en entrar además del entrenador quien estaba hablando con alguien.

"Quería ir a ver a Samu con Kita-san y Suna"

Suspiró, caminó hacia la entrada del autobús y vio a Sakusa esperándolo con un cubre bocas entre las manos.

— Omi-kun ¿para qué es eso? — preguntó nervioso. Se hizo hacia atrás.

— ¿Tu para que crees? Ayer fuiste al hospital y sabe Dios qué gérmenes traes — respondió,  mientras se bajaba del autobús.

— ¡Voy al baño! — gritó antes de echarse a correr. Sakusa también se echó a correr detrás de él.

— ¡Tsum Tsum! ¡Omi-Kun! ¡para allá no están los baños! — gritó desde la ventana Bokuto.

(...)

— Y ¿estoy mejor? — preguntó Osamu mientras se sentaba en la cama.

— Tus pulmones están más desinflamados que ayer. Eso es bueno, ya no tendrás que usar el ventilador mecánico — le sonrió y le quitó el ventilador mecánico, — necesito que inhales.

El doctor Nomura le puso el estetoscopio en el pecho y Miya obedeció, inhalo profundamente tres veces.

— Escucho tu respiración ya un poco más normal ¿aún te duele cuando respiras? — preguntó quitándole el artefacto.

— Ya no me duele tanto, solo un poco — respondió.

— Del 1 al 10

— 3

El doctor Nomura sonrió y le palmeo el hombro a Osamu.

— Llamare a Ayu para que te ayude a ir al patio — anunció.

(...)

No era como se lo imaginaba, de hecho, era más grande de lo que sus expectativas cabían. También pensó que sería un lugar bastante deprimente, con pasto seco y una fuente sin agua. Sin embargo, había bastante color.

El pasto se veía verde brillante, parecía cuidado. En efecto, tenía una fuente en medio de todo. Había bancas, unos cuantos árboles e incluso vio que había un perro.

— ¿Cómo? — balbuceo.

— Esta para ayudar a los ciegos; se llama Happy — le respondió Ayu, — la adoptaron cuando tenía tres meses de nacida así que esto es como su hogar.

Osamu vio que también había más pacientes al igual que él. Algunos con muletas, en silla de ruedas, enyesados, vendados, con líquidos intravenosos, entre mucha más variedad. Noto también que había unos cuantos niños que jugaban con Happy.

— Siéntete libre de explorar, pero también cuídate mucho porque te acabas de aliviar — pidió con cierto toque de regañó y Osamu asintió.

— Muchas gracias — respondió.

— De nada, si necesitas algo, estoy en recepción — anunció antes de irse por donde ellos dos vinieron. Osamu comenzó a caminar sin rumbo fijo, viendo lo que pasaba al alrededor.

Happy dejó de jugar con los niños en cuanto vio a Osamu, luego se sacudió el pasto y corrió hacia él con la pelota en la boca. Cuando llegó con él, le dejó la pelota frente a sus pies.

𝓤𝓷 𝓻𝓮𝓰𝓪𝓵𝓸 𝓹𝓪𝓻𝓪 𝓵𝓪 𝓵𝓾𝓷𝓪 //  ʟᴏꜱ ʜᴇʀᴍᴀɴᴏꜱ ᴍɪʏᴀ ✔Donde viven las historias. Descúbrelo ahora