CAPÍTULO 28

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—Arena—susurró tomando un poco de está en su mano, dejándola caer libremente al suelo junto a los kilómetros de la misma que se perdían a lo lejos—... no caeríamos ante la locura como El Rey Loco...

Había sido una muy mala idea dejarlo solo a las nueve de la noche en esa estación policial con una oficina jodidamente cómoda y estable donde sencillamente cualquiera podía dormir sin molestias

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Había sido una muy mala idea dejarlo solo a las nueve de la noche en esa estación policial con una oficina jodidamente cómoda y estable donde sencillamente cualquiera podía dormir sin molestias.

Cuando MinSeok literalmente huyó a cenar junto al resto del equipo y se quedó totalmente a solas con aquel hombre con aura adorable y piel perfecta a su lado, las cosas empezaron a salirse de control entre ambos.

DongYoung tenía todo el material para hacerse pasar por el ángel caído del cielo que venía a llevárselo a cometer el peor pecado de todos. Y Yuta aceptaría, estaba tan encantado y radiante con ese precioso ser que se presentó ante él, no tenía palabras para explicar su belleza, su encanto y su luz brillante que lo llamaba.

Estaba de más decir que le excitaba.

No supo en qué momento, cómo sucedió o que lo llevó a ese punto, él solo recordaba haber empujado el computador al suelo y recibir al chico sobre sus piernas. Lo tuvo encima y le besó, sin preguntas o siquiera alguna palabra, solo cedió a sus impulsos y necesidades de joder el cuerpo de DongYoung bajo sus manos.

Tampoco sabía cómo de un momento a otro habían terminado en la ventana de cristal en la pared contraria a la puerta de entrada. Con el menor contra el vidrio, su mejilla presionada contra el cristal y dándole la espalda al japonés, cabe destacar que el coreano no tenía nada más que el frío en su cuerpo porque el otro en algún momento determinado de la noche se había deshecho de sus prendas.

Yuta mantenía su boca muy ocupada sobre los hombros del chico de espaldas a él que se deshacía en jadeos y suaves gemidos mientras empujaba su trasero hacía atrás buscando algo más que solo los tres dedos del japonés moviéndose y frotándose en su entrada lentamente, obviamente molestando al conejito que más de una vez le había gritado por no tener el ritmo deseado.

—No debí dejarte tomar el control... —Yuta rio con gracia ante aquellas palabras mientras volvía a jugar con el chico y su entrada.

Había sido tan repentino para DongYoung que apenas pronunció palabras y expresó externamente que el japonés era sexy, que le gustaban sus brazos y su cabello y deseaba sentirlo en otro sentido, pero que no iba a ser posible porque Yuta parecía un jodido mojigato que nunca había follado y seguramente lo hacía del asco.

No esperó ser estampado sobre el escritorio cercano y tener su primer jodido orgasmo gracias a la boca del hombre en su entrepierna succionando y chupando. Bien, aprendió a no juzgar a un japonés con cara de imbécil, en ese punto sabía que el hombre fácilmente podía pasar como el mismísimo demonio de la lujuria y el pecado.

No fue una buena idea retar al mayor porque tomó las riendas de absolutamente todo y convirtió al menor en un desastre de gemidos y quejidos porque su lengua se sentía muy bien en su culo, sí. Quizá Yuta no era malo en todo, al menos sabía que podía defenderse bien sexualmente hablando, el no haber tenido sexo en años había causado estragos positivos totalmente. Estaba liberando toda esa tensión que llevaba acumulando por tanto tiempo.

NEO ACADEMY || PRIMER LIBRODonde viven las historias. Descúbrelo ahora