Nakamoto Yuta es un policía con una misión importante, debe infiltrarse como alumno en aquella escuela para buscar pistas sobre el asesinato de una mujer, un caso que se cerró de manera misteriosa en el pasado.
No obstante, Yuta se ve involucrado en...
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Yuta se graduó de la universidad como un investigador profesional a temprana edad tras un duro entrenamiento llevándolo a la cima en poco tiempo hasta terminar como uno de los mejores oficiales de la ciudad y del país. Desde pequeño había querido estudiar para convertirse en un policía y poder salvar la ciudad de criminales, quería evitar robos, asesinatos y descubrir casos imposibles de resolver, con tal de traerle seguridad a la sociedad.
Cuando se dio cuenta de que esa sería su profesión fue cuando vio a sus vecinos llorar en la acera frente a su casa gritándoles a todo pulmón a un par de oficiales que eran unos inútiles por no haber hecho nada. Yuta se sintió mal por esas personas y por la policía que no había logrado hacer algo al respecto, creció con miedo, pero con una gran determinación, Yuta utilizó su temor en cada momento para mejorar en todo lo que hacía.
No quería ser un policía malo, de esos que uno ve toda la vida haciendo nada en las esquinas de la ciudad riendo o utilizando el teléfono celular, o los que se supone que debían atender una emergencia y terminaban cagándola más.
Como cuando la pizza llega primero que la policía. Ese era el miedo de Yuta, no hacer bien las cosas y ganarse el odio de los demás, el no cumplir con sus propias metas, el no llegar a tiempo y provocar más caos. Yuta quería ser el mejor policía del país.
En una de sus tantas prácticas fue enviado a Corea del Sur para conocer técnicas, recibir consejos y practicar con otras fuerzas policiales, su entrenamiento allí duró dos meses exactos que lo hicieron sufrir debido a lo fuertes que eran, dos meses en que lloró, dos meses para mejorar, los meses suficientes para convencerse de irse a vivir ahí. Sus padres lo apoyaron en todo y claramente les dolió que su hijo se fuera a vivir a otro país lejos–ya que ellos no quisieron irse con él-, sin embargo, el amor que le tenían era más fuerte que su tristeza y lo alentaron a hacer todo lo que quisiera.
Le costó aprender coreano, fue una total pesadilla para él estar las primeras semanas en Corea por su pésima comunicación con las demás personas, siempre le había costado aprender algún otro idioma como el inglés. Necesitó clases muy intensas para lograr dominarlo todo. Sus prácticas en Corea le habían ayudado bastante para avanzar en el idioma aunque no haya sido suficiente.
La vida se puso de su lado poco tiempo después, al lograr hablar perfectamente el coreano, lo contrataron en la mejor estación de policías, iba subiendo de puesto cada vez más rápido por su excelente trabajo, capturó muchos criminales desde los menos peligrosos hasta los peores casi perdiendo su vida una diez veces por culpa de ellos y algunas misiones complicadas.
Logró evitar robos de dinero, de joyas e incluso homicidios justo a tiempo aun si era demasiado peligroso para él, y desencadenó muchos casos que estaban por cerrarse a falta de información o pruebas.
Yuta se volvió popular en esa ciudad, sus compañeros de trabajo amaban al japonés por su carisma y por su forma de trabajar, le salían pretendientes y más contratos en diferentes partes del país para irse a trabajar a esas partes; y fueron ofertas rechazadas porque Yuta estaba excelente ahí con esa estación.