Nakamoto Yuta es un policía con una misión importante, debe infiltrarse como alumno en aquella escuela para buscar pistas sobre el asesinato de una mujer, un caso que se cerró de manera misteriosa en el pasado.
No obstante, Yuta se ve involucrado en...
La mejor manera de librarse de una tentación, es caer en ella. -Oscar Wilde.
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Todos estaban en fila con la cabeza hacia abajo mirando fijamente el suelo con los brazos tras la espalda. La profesora yacía sentada detrás de su escritorio mirando mal a todos sus alumnos mientras aquel hombre gordo caminaba a pasos lentos frente a la fila de chicos.
Solo se escuchaba el tic tac del reloj del salón y los pasos del hombre mayor yendo de aquí hacia allá repetidas veces con una lentitud que estaba sacándole las canas a los chicos, pero aun así nadie se atrevía a hablar. Los nuevos alumnos estaban quietos en sus lugares por la autoridad que irradiaba aquel señor de rostro serio y duro, con miedo de que les hiciera algo ya desde el primer día.
No se sabía quién de los dos grupos estaba peor, si los nuevos alumnos o los estudiantes que ya estaban ahí años atrás, porque se veían igual de aterrados y pálidos por la presencia del viejo frente a ellos.
—Unos no me conocen—habló poniéndoles la piel de gallina—. Así que me presentaré. Soy Lee SooMan y soy el director de este internado. Estoy consciente que este grupo tiene a los alumnos nuevos de este grado y a los más problemáticos. Y yo junto al comité, creímos que sería una buena idea ponerlos juntos. Igual no se conocían y lograban llevarse, aunque sea... moralmente bien.
La mujer mayor comenzó a jugar con una manzana haciéndola rodar sobre su escritorio atenta a las palabras de aquel señor. Los demás guardaban silencio y oían lo que ese tenebroso hombre les estaba comunicando.
—Pero ya vi que no pueden ser ni un poco decentes. Faltándole el respeto a una profesora que solo cumple con su deber, que viene a educarlos sin buscar ni un problema y aun así son tan descarados para humillarla—habló con dureza—. No lo entiendo, la verdad... es que no lo entiendo. Y no me importa si uno de ustedes no se metió en este alboroto, aquí todos son culpables de lo que ocurre. No me importa si participan directa o indirectamente en los disturbios.
Ciertos chicos se indignaron ante la acusación de ese hombre, entre ellos: DeJun que se mantuvo en silencio descargando su ira en la mesa ¿Por qué él era culpable de que los demás quisieran matarse? No tenía nada que ver con ellos, le parecía injusto que lo culparan de algo así.
—Era mi deber darles una conferencia de bienvenida el día de ayer, sin embargo, ciertos factores impidieron eso y por eso los planes se cambiaron para que los profesores y el comité realizaran las actividades que... al parecer no fueron del agrado para todos. Me disculpo por eso.
SooMan se detuvo frente a TaeYong quien se tensó al tenerlo tan cerca, sintió unas ganas enormes de llorar porque ese hombre le daba mucho, mucho miedo.
—La decisión que voy a tomar ahora será rápida y sencilla, créanme que poco me importa si les molesta o si les caigo mal después de esto. Pero es mi deber tomar estas medidas para que dejen de meterse en problemas—el hombre se alejó de TaeYong tras decir lo último, y este de cabello rosado soltó el aire que estuvo conteniendo—. Es increíble que no haya concluido ni la segunda clase y ya hayan armado un escándalo—se carcajeó.