Nakamoto Yuta es un policía con una misión importante, debe infiltrarse como alumno en aquella escuela para buscar pistas sobre el asesinato de una mujer, un caso que se cerró de manera misteriosa en el pasado.
No obstante, Yuta se ve involucrado en...
Echan a perder todas las historias de amor intentando que duren para siempre. -Oscar Wilde
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—SiWon me contestó—dijo Yuta tras colgar la llamada con prisa, pálido del susto.
Las miradas de los presentes cayeron sobre él notando lo terrible que era eso. La expresión del japonés ya decía mucho.
Se bajó de la mesa de un salto, devolviéndole el teléfono a Moon y sintiéndose ansioso por el estado de su amigo MinSeok. ¿Acaso SiWon le había hecho algo? Si ya había asesinado a la familia de JungSoo a sangre fría, ¿por qué no con MinSeok?
Joder... no. Él era fuerte, él estaba vivo y podía sentirlo. MinSeok era imposible de matar, el cabrón había resistido a mil cosas. Era medio inmortal el muy desgraciado.
Pero enserio... necesitaba saber que su amigo estaba bien. ¿Qué haría sin él?
—Reunámonos después, será mejor que vayan a dormir—susurró TaeIl al observar a Nana dormido en los brazos de DongYoung y queriendo romper el incómodo silencio.
Los demás estuvieron de acuerdo, aunque ninguno hizo algún gesto o emitió un sonido, tan solo sus miradas perdidas en cualquier punto vacío.
Nakamoto estaba lamentándose dentro suyo porque sentía que todo eso estaba ocurriendo por su culpa. Si MinSeok estaba muerto... joder, estaría destrozado el resto de su vida.
Kun y TaeIl salieron primero del lugar, seguido de un silencioso Johnny que le pidió a DongYoung el cuerpo de su hermanito. El psicólogo se lo entregó con mucho cuidado permitiendo que fuera a dejarlo a su cama.
Los únicos que habían quedado ahí eran HanSol, Kim y Yuta, en una notable tensión bastante incómoda. Primero porque estaba Ji odiando en silencio a Dong, luego Yuta molesto con el psicólogo por no haber abierto la boca... y pues el último solo estaba apenado.
—Gracias, pudiste haber dicho todo eso desde un inicio.
—Tenía órdenes de no abrir la boca.
—¿Órdenes de quién? ¿De SooMan? —cuestionó enfadado. Kim se vio indignado por la acusación.
—Te estás comportando como un inmaduro, Yuta—arrugó su naricilla, un gesto que solía hacer cuando comenzaba a enojarse mucho— ¿Qué habrías hecho tú con esa información si te la hubiese dicho antes?
—Quizá poder avanzar un poco más ¿no lo crees?
—¿Y avanzaste algo con lo que llevas investigando desde hace más de un mes? —atacó cruzándose de brazos.
—¿Y tú qué mierda sabes? Ni siquiera haces algo útil como un infiltrado. Todo lo que sabes sobre el caso te lo tragas en vez de confesárnoslo a nosotros que sí hacemos algo bueno en la investigación.