Nakamoto Yuta es un policía con una misión importante, debe infiltrarse como alumno en aquella escuela para buscar pistas sobre el asesinato de una mujer, un caso que se cerró de manera misteriosa en el pasado.
No obstante, Yuta se ve involucrado en...
De vez en cuando las palabras deben servir para ocultar los hechos.
-Nicolás Maquiavelo.
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Era el momento, el momento perfecto para acercarse y comenzar con su pequeño plan de conquista junto a su lindo novio. Jeno estaba en una de las extensas mesas cercanas a las paredes, esas donde solo a los inútiles sin vida social se sentaban –según la mayoría de los estudiantes, incluyéndolo a él-, solo que Jeno era una excepción por ser nuevo y no conocer a nadie, por eso estaba tan solitario, observando la pantalla de su celular sin probar bocado alguno de la comida en su bandeja.
Así, JaeMin decidió que sería el momento perfecto para acercarse con RenJun y entablar una amena conversación con el nuevo, lo conocerían, se ganarían su confianza y sería de ambos por el resto de sus vidas.
Bueno, tampoco tan así, pero con RenJun siempre quiso quedarse el resto de su vida, jamás iba a alejarlo solo, era suyo y jamás lo soltaría. Aún si este le pedía que lo dejara en paz –cosa que nunca iba a suceder porque Ren no era capaz-, no lo dejaría. Estaría a su lado y se encargaría de eliminar a los que impidieran eso.
JaeMin terminó de servirse todo lo que quería comer, colocando doble postre en la bandeja de su pareja para jalarlo con una mano logrando equilibrar la bandeja con la otra para no hacer un desastre. Ya Ren se había resignado con JaeMin con lo del trato que su novio le había dicho, no podría cambiar la opinión suya por nada en el mundo, era una misión imposible.
Si JaeMin quería algo, lo obtenía.
JaeMin pasó entre las mesas de toda la cafetería con RenJun siguiéndolo por detrás, ambos dirigiéndose a la mesa solitaria del nuevo, quien ajeno al mundo exterior deslizaba el pulgar por la pantalla del teléfono. Se veía concentrado y apático de esa forma, aunque eso no impedía su necesidad de querer alejarse del apuesto chico recién llegado, el hombre era casi una piedra, no podía leerlo tan fácilmente como leía al resto de personas con solo verlas.
Solo podía decir que lo vio tierno al principio, sin embargo, necesitaba hablar con él y acercarse lo mejor que pudiera, lo tendría comiendo de su mano muy pronto, todos caían.
—Hola—JaeMin dejó caer la bandeja de sobre la mesa de golpe, ésta provocando un ruido fuerte haciendo que Jeno dejara de ver su celular solo para observarlos con sorpresa, sobresaltado por el golpe—. Na JaeMin, Huang RenJun—señaló al chino a su lado quien se sentó en completo silencio al lado suyo. JaeMin se acomodó en el asiento, quedando frente a frente con Jeno mientras sonreía demasiado alegre como para verse amable.
Vio como Jeno miró a RenJun con duda, agitando su mano muy lentamente en forma de saludo, se veía demasiado tímido, ni siquiera abría la boca. JaeMin se quedó analizando a Jeno en silencio tratando de descifrar algo en él. Cuando lo había visto desde el balcón pudo notar unos buenos músculos bajo ese uniforme, el ver como se marcaban a través de la tela cada vez que se cruzaba de brazos o hacía un muy notorio movimiento con ellos. Además de que lo había visto reír incontables veces, pudo observar su bonita sonrisa que ocasionaba que sus ojos desparecieran, y todo gracias a los estudiantes payasos que hicieron parte de las actividades ridículas esas.