11. Confesiones y más cosas

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Me dirigí hacia la mesa donde estaban el resto de mis amigos, me pedí una cerveza y miré al escenario, esperando que Flavio apareciese por allí, creo que estaba más nerviosa que el.

Flavio salió, y las luces de aquel local se apagaron y solo una luz lo ilumino a el, sentado con su piano y un microfono al lado. Instantanemente sonreí y los primeros acordes de aquel piano sonaron, llenando todo el espacio con las notas del piano. A esa melodía se sumo su voz y no pude fliparlo más, estaba sin palabras, sabía que cantaba bien pero eso era de otro universo.

Cantó como tres canciones más y todo  el público se levanto a aplaudirle, incluida yo y todos los presentes en aquella mesa. No cogía en mi del orgullo que sentía por el, estaba cagado de miedo y se ha subido alli arriba y todos sus miedos han desaparecido, y yo sabía que lo iba a hacer.

                                ...

-¡Flavioooo! -Grité levantandome de la silla y acercandome a el -Que bien lo has hecho, lo has hecho genial, que artista es que madre mia -Dije efusivamente abrazandolo mientras el reía-.

-Samantha -Dijo cuando se separó de mi y reía-.

-Es que he flipado, que vozarron chaval, te odio -Dije dándole un leve empujon en el hombro derecho-.

-Gracias Samantha -Dijo riendose y se acerco a mi para darme un casto beso en los labios -Que guapa estah hostiah.

Nos sentamos con los demás y nos unimos a su conversación después de que todos alabasen a Flavio sobre su actuación encima del escenario. Me encontraba hablando animadamente con Eva cuando alguien me dio un apreton en mi muslo derecho, me giré y allí estaba Flavio.

-¿Que pasa? -Pregunte-.

-¿Pasas la noche conmigo hoy? -Preguntó tímido-.

-¿Estaba claro no? -Respondí riendome -Claro que si, bonico.

Seguí hablando con todos los demás hasta que llegó la hora de irnos, nos despedimos de todos y avisé a las chicas de que me iba con Flavio y no me esperasen, cuando nos despedimos de todos fuimos hacia su coche y emprendimos camino hacia su casa.

-Debería cruzarme a mi casa a coger algo para dormir Fla -Informé cuando nos bajamos del coche-.

-No creo que te haga falta ropa, de todas formas te puedo dejar yo algo -Dijo subiendo los hombros y riendose-.

-Flavio que valiente estas -Dije mientras abría la puerta de su casa-.

-Siempre rubia.

Y no me dejo rechistar porque en cuanto nos montamos en el ascensor me acorraló en este y atrapó mis labios con fuerza, devorandome. Las puertas del ascensor se abrieron pero caminamos pegados hasta que entramos en su casa. Me volvió a acorralar en la pared y me devoro el cuello, me desabrocho el sujetador por debajo de mi blusa, que no tardo poco en desaparecer por el salón, todo paso muy rápido, no fue lento, pero si fue con pasión, con ganas, acabamos agotados y apoyé mi cabeza en su pecho.

-Ay Fla... -Suspiré-.

-¿Que pasa? -Respondió-.

-Nada...

-Samantha... -Dijo en un tono amenazante-.

-No pasa nada es solo que...creo que nunca me había sentido tan bien con alguien al terminar de tener sexo -Dije directamente, sin tapujos-.

El me abrazó más fuerte y dejó varios besos en mi cabeza y me animó a seguir hablando.

-Siempre... -Suspiré -Siempre que me acostaba con alguien, al minuto me pedía que me fuese o si estábamos en mi casa, se iban al terminar, nunca había estado así con alguien y me sorprende que no te vayas -Confesé-.

MI REFUGIODonde viven las historias. Descúbrelo ahora