15. Dime que no sientes nada

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Descolgue el teléfono con miedo y con ilusión no sabía en lo que iba a terminar aquella llamada, pero necesitaba oirla a ella, oir su voz.

-Flavio... ¿Que quieres? -Preguntó-.

-Hablar contigo -Respondi directo-.

-Flavio todo quedo muy claro, es mejor que empecemos a olvidarnos, tu lo has decidido asi.

-Yo no quiero olvidarme de ti.

-Las cosas se piensan antes de hacerlas.

-Te juro que voy a intentarlo -Respondi yo-.

-Lo mismo es ya demasiado tarde -Me dijo colgandome el telefono-.

Esa noche no pegue ojo en la cama, ni esa ni todas las noches restantes que me quedaban en aquella ciudad, aproximadamente 20 dias.

1 mes despues.

Un mes había pasado desde que Flavio y Samantha habian hablado por ultima vez, el ya estaba de vuelta, y todo el grupo de amigos habian decidido alquilar una casita rural en un pueblo perdido de Asturias, donde apenas habia un supermercado, pero ellos querian relajarse, o esa era la intención. El libro de Samantha ya habia salido a la venta hace menos de dos dias, y estaba contenta con la acogida que le habian dado.

Hoy se iban a ver por primera vez despues de dos meses y no sabia como actuar ante el, daba gracias que al menos, ninguno de sus amigos se habian reencontrado aun con el y podria camuflarse con ellos y librarse de saludarlo, aunque se moria de ganas de volver a estar entre sus brazos, y tanto ella como el sabian que de ese abrazo no se iba a librar.

Quedamos todos en ir en dos coches y nos repartimos, yo me lleve el mio y en el fuimos, Anaju, Eva, Nia y yo. Termine de bajar todas las maletas y las metimos en el coche, cuando en ese momento la puerta de enfrente se abrio y aparecio la unica persona que no queria ver en el día de hoy.

Tanto Anaju como Eva y Nia corrieron hacia el y se echaron practicamente encima mia, mientras yo andaba lo mas lento posible hacia ellos. Cuando terminaron de comerle la cara a besos, se fueron las tres hacia el coche, y me dejaron sola con el.

Lo mire de arriba a abajo pero sin ser capaz de dar un paso hacia el, fue el, el que vino hasta donde me encontraba y nos quedamos mas juntos de lo que a mi me hubiese gustado. No nos tocamos.

-Hola -Dijo el-.

Yo solo mire hacia abajo y solte un timido hola, nada común, porque yo para estos temas era muy echada para delante, pero con el mirandome de esa forma tan intensa y penetrante, me quedaba chiquitita.

Al subir de nuevo la cabeza lo encontre aun mas cerca y sus brazos abrazaron mi cuerpo, le correspondi el abrazo, porque de una forma u otra, necesitaba sentirlo cerca de mi.

Al separarnos ningun dijimos nada, yo solo me gire hacia mi coche donde mis amigas estaban terminando de acoplar las maletas y en quince minutos pusimos rumbo hacia Asturias.

Llegamos y lo ultimo que queria era bajarme del coche, la rabia y la pena a partes iguales que me daba verle, era la misma, centrandome en la casa que habiamos alquilado para pasar estos dias, era grande, muy grande pero era muy rural, tenía una piscina que se podía ver por fuera de la casa, cuando entre me quede alucinada, era mucho más grande de lo que se veia en fotos, tenia una sala de estar, con varios sofás repartidos por aquel espacio, y una plasma que ocupaba medio salón, siguiendo por la parte de abajo había un baño y una cocina, en la parte de arriba habian cuatro habitaciones y aqui estaba el problema, en el reparto de habitaciones, porque todos estaban emparejados ya sea parejas oficiales como Gerard y Anne o lios como Eva y Hugo.

MI REFUGIODonde viven las historias. Descúbrelo ahora