El poder es algo que muchos añoran en este mundo, para tu mala suerte, tu habrás nacido con demasiado, convirtiéndote así en el blanco de los más grandes villanos. Después del caos viene la calma y tal vez, incluso tú, puedas encontrar algo preciado...
Sin esperar más saqué a Shinsou de ahí, apretaba sus puños con fuerza y tenía la mirada perdida, dentro de él, pensaba que había cometido un error y tal vez había otras opciones pero lo que hizo al final del día salvó una vida, así que no tenía que sentirse mal por ello.
-Blossom ¿Participaste en el accidente de la calle Chou-Dori?- era la voz de Sir a través de un canal privado de radio.
-Si, ayudamos a evacuar a las personas del complejo en llamas- tan solo hablar de la situación provocaba que el rostro de Shibsou se frunciera.
-Acabo de recibir el aviso de la queja en tu contra, mañana te explicarás, por hoy ya terminó el patrullaje, regresen a casa- no sabía bien cómo interpretar la voz de Sir, no sonaba molesto pero tampoco era indiferente, Shinsou me miró con arrepentimiento, como si estuviera pidiendo perdón con la mirada.
-¿Están ustedes dos bien?- esa era la voz de Mirio, me tomó un poco por sorpresa pero me fue inevitable sonreír al escucharlo.
-Estamos bien, solo un poco cansados- respondí.
-Mi patrullaje terminó también ¿te parece bien si voy con ustedes para regresar juntos?- lo pensé un momento, creo que debía hablar con Shinshou a solas para animarlo.
-Ve directo a los dormitorios de la U.A., si vinieraspara acá es como si dieras doble viaje, te veré allá- seguro el también estaba cansado.
-Tengan cuidado, te estaré esperando despierto ¡te amo!- me sonrojé un poco.
-Yo también te amo Mirio, nos vemos- podía escuchar la leve risa de Shinsou.
-Basta, basta, este canal de radio no es para sus conversaciones románticas- interrumpió Sir y cortó la comunicación.
-Ustedes dos me van a causar diabetes- dijo Shinsou de manera algo sarcástica.
-¿Celos?- respondí de manera burlona.
-Ni loco- movió los hombros para atrás -Me da escalofríos pensar que estoy en una relación-
-Eso dices ahora- sonreí, el correspondió la sonrisa y no dijo nada más.
A pesar de que el ambiente se hizo más ligero por un corto rato, todo se tornó más oscuro poco después, la sonrisa de Shinsou se desvaneció y su mirada se desviaba de la mía, no quería admitirlo pero ese momento se había quedado grabado en él, aquella señora llamándolo incompetente, poco profesional y antiheroico, esas palabras podían resultar un golpe bajo para cualquiera y más para él.
Tomamos el tren en silencio, sin hablar al respecto, con pequeñas conversaciones vagas que no decían nada. Hicimos una parada en la agencia para cambiarnos a ropa más cómoda y casual, así con nuestros trajes en maletas, caminamos el resto del camino. Mi celular marcaba las 4:30 de la mañana cuando llegamos a los dormitorios, parados frente a la entrada Shinsou tomó mi muñeca.
-¿Podemos hablar?- su voz era casi como un susurro, su rostro estaba inclinado.
-Claro, hay varias bancas cerca de los dormitorios, podemos sentarnos si quieres...- antes de que pudiera terminar de hablar deje de sentir su mano en mi muñeca, dirigí mi mirada a el y verlo me destrozó.
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