LOS CUATRO GRANDES

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Narra _____:

Después de aquel dia con Shinsou, regresamos a los dormitorios y nos despedimos, después de todo ambos teníamos muchísimo cansancio acumulado y estaba segura que dormir era lo mejor que podía hacer. Al entrar a la sala de nuestra clase noté que estaba relativamente vacía, era normal, un plan de sábado por la tarde no era quedarse en casa.

Suspiré y saludé a Tamaki y a Nejire, quienes por lo que podía ver no tenían mucho tiempo de haber llegado, Nejire se despidió y Tamaki dijo que iría con Mirio, quien seguramente seguía dormido, pues no me había mandado mensaje en todo el dia.

Entré a mi habitación y pesadamente ne tiré a la cama, suspiré, esperé unos segundos y me levanté para darme un baño, el agua ayudaba a relajarme, aún era algo incómodo ver aquellas cicatrices en mi cuerpo pero tenía que lidiar con ello. Al salir de la ducha me dispuse a cambiarme en el baño, sin embargo, había olvidado mi ropa sobre la cama, suspire nuevamente y salí del baño envuelta en una toalla, internamente agradecía que no hubiera casi nadie en los dormitorios, así nadie me vería en toalla andando por los pasillos, al llegar a mi habitación cerré las persianas y comencé a cambiarme.

Con suerte estaba en ropa interior cuando escuché una voz que hizo que mi rostro se colorara de todos los colores posibles.

-Woooooow- volteé y vi a Mirio asomado del techo cuya mirada estaba embobada y su rostro levemente sonrojado.

-Mi-Mirio- tomé la toalla y como pude me medio cubrí -¿Cuánto tiempo llevas ahí?- ya ni siquiera sabía si estaba hablando de manera clara.

-Fatgum le pidió a Tamaki que fuera a la agencia y yo pensé en venir- exclamó con una sonrisa con mucha confianza, mientras aún me miraba -Wooooow- volvió a exclamar.

Yo solo me sonrojara y apenaba aún más con el pasar de los segundos -Volteate- le pedí mientras cubría mi rostro con ambas manos.

-No es justo- soltó él de manera inesperada -Tu me has visto cientos de veces cuando uso mi quirk- alzó una ceja y sonrió de manera divertida.

Mi nivel de vergüenza ya era extremo, así que en un arrebato de adrenalina le dije -¡Entonces observa todo lo que quieras!- quite la toalla que me cubría y mi rostro seguro que se puso de un nuevo tono. Las mejillas de Mirio se sonrojaron.

-Si así son las cosas ¿qué te parece si bajo contigo?- su voz era coqueta y yo no sabía como reaccionar.

-¿A-ahora mismo?- no pude evitar que mi voz se cortara.

El simplemente rió -Cielos, debo de admitir que tu rostro sonrojado es muy curioso, e incluso adictivo- soltó de la nada y ese fue mi límite, ya no aguante la vergüenza y le lancé la toalla a la cara, cubriendo así su rostro a lo que él comenzó a reír.

-Te gusta hacerme sufrir de vergüenza- renegué mientras me ponía mi pijama rápidamente aprovechando que el tenía la cara cubierta por la toalla.

-No digas eso, no deberías avergonzarte, eres literalmente lo más perfecto que existe- con ayuda de su mano se quitó la toalla de la cara, yo lo miré e hice un puchero, pasaron un par de segundos para que sonriera por sus ocurrencias, siempre dice cosas muy tiernas.

-Quisiera algún día verme a través de tus ojos- Siento que él me ve de una manera muy idealizada, sería curioso ver por mi misma todo lo bueno que él ve en mi.

-No creo que sea posible- dijo de manera totalmente seria -Mis ojos son solo míos, si te los diera me quedo ciego- esbozo una sonrisa juguetona y reí levemente por su malo pero inesperado chiste.

Sonríe (Mirio x reader)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora