SORPRESAS

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Narra _____:

Los tres nos bajamos del auto, el tío Hizashi me ayudó a bajar puesto que aún me costaba algo de trabajo, cenamos juntos y mi papá y yo nos dirigimos a nuestras respectivas habitaciones mientras que el tío Hizashi se quedaba en la habitación de visitas.

Me rondaba en la cabeza aquella idea que Mirio había mencionado antes, tenía mucho en que pensar y no podía conciliar el sueño. Entonces recordé a Konoe y la confesión que había hecho, jamás la había visto así y dudo volver a verla en la misma situación, pero ahora todo tenía mucho más sentido, por fin comprendía aquel rencor y aun así no podía ni imaginarme la enorme carga que tenía sobre los hombros, su hermano está en prisión, las autoridades no creen en lo que dice y no hay pruebas suficientes para probar su inocencia... me pregunto hace cuanto ocurrió.

Eso explicaba también esa personalidad tan retraída, a su hermano lo traicionaron, era alguien en quien confiaba, ella solo intenta alejarse del mismo peligro.

Mis pensamientos fueron interrumpidos por una piedra chocando con mi ventana, a diferencia de la primera vez reaccioné de inmediato, con algo de esfuerzo me levanté y abrí la ventana, topándome con el rostro del rubio, quien a pesar de estar en pijama, traía consigo una gran mochila.

-Sorpresa- dijo susurrando con una sonrisa juguetona mientras intentaba trepar la pared para llegar hasta mi ventana.

-¿Mirio que haces? La pared es plana, no podrás treparla- le reclamé susurrando también.

-Está bien, claro que podré- en ese instante al brincar para sostenerse del marco de la ventana su mano se resbaló y Mirio cayó, afortunadamente reaccioné rápido y creé flores para evitar que cayera, posteriormente hice que dichas flores crecieran aún más para que lo elevaran hacia la ventana, una vez a la misma altura Mirio entró a mi cuarto.

-Pudiste haberte lastimado- lo regañé, el que estuviera aquí me ponía bastante nerviosa pues si papá lo descubría ambos estábamos muertos.

-La única lastimada eres tú, por eso planee esta sorpresa, para cuidar de ti y también para confirmar por mi mismo que estuvieras bien- sin esperar a que pudiera contestar me cargó entre sus brazos.

-¡¿Mirio?!- reclamé aún susurrando.

-Sin quejas, supongo que mañana te quedarás en casa, así que yo me quedaré contigo- me colocó en la cama como si de un bebé se tratase.

-Mirio no tengo tres años, además mañana iré a la escuela- me intenté poner de pie pero el no me dejó.

-¡¿Enserio?!- posteriormente suspiró -Entonces será el plan B-  se acercó a su mochila y saco de ella una manta y una almohada, para después extender la cobija aún lado de mi cama y colocar su almohada.

-¿Plan B?- dije algo confundida

-Me quedaré toda la noche aquí por si necesitas algo o te duele, no te preocupes, para cuando amanezca no dejaré que Aizawa me vea- se acercó a mi, me arropó sin que pudiera oponer resistencia y me dió un beso en la frente haciendo que mi rostro se tornara totalmente rojo, siento que me tratas como a una niña pequeña -Buenas noches- dijo mientras se acostaba en el suelo aún lado de mi cama.

-B-buenas noches- apenas y pude articular, después de quedarme pensativa un momento me di cuenta que sería muy incómodo para él dormir en el suelo... -Mirio- llamé su atención.

-¿Te duele algo?- se sentó en el suelo mientras me miraba expectante.

-No... solo estaba pensando que puede ser incómodo dormir en el suelo- desvíe la mirada a pesar de seguir acostada

Sonríe (Mirio x reader)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora