COMO UNA ESPINA EN EL PECHO

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Narra _____:

Ahora que la primera misión con Midoriya como el nuevo integrante de la agencia estaba terminada, no quedaba más que retomar la investigación que estaba pendiente. Aquel día entregué a Sir la muestra de sangre de aquella droga que inhabilitaba los dones por un período de tiempo, había más casos, al parecer, era una droga que comenzaba a hacerse famosa en el bajo mundo.

Ese día Mirio y yo nos encargaríamos de enseñarle a Midoriya cómo hacíamos para patrullar y recolectar información para la investigación. El pecoso parecía inquieto, sus manos temblaban levemente y miraba a todos lados; después de un rato logró calmarse un poco. Mirio platicaba con alegría algunas anécdotas cuando de la nada, el frágil equilibrio se rompió.

Una niña salió corriendo de un callejón y chocó con la pierna del peli verde -¡Lo siento! ¿Estás bien?- se disculpó de inmediato e intentó acercar su mano, la reacción de la pequeña fue encogerse, parecía atemorizada -¿Estás herida?- Midoriya cambió su pregunta.

Miré a Mirio de reojo, ambos lo notamos, los brazos y piernas estaban llenos de vendajes y ella claramente parecía huir de algo. El peliverde se hincó a la altura de la pequeña de cabello plateado pero ella estaba aún muy asustada, me hinqué a un lado suyo también.

-Hola ¿necesitas ayuda? Si es así ¿Crees que pueda acercarme a ti?- noté que el contacto la ponía nerviosa, así que considere conveniente primero preguntar por su permiso, la pequeña bajó la mirada mientras apretaba los labios y asentía a medias, yo también asentí y tomé su mano. Está helada.

Junté sus manos con las mías y creé una pequeña petunia de un color morado que era exótico pero encantador, la niña admiró con asombro la flor y pareció bajar la guardia un poco.

-No hagas eso- de las sombras del callejón salió un hombre vestido de traje y... máscara, maldición, es él -No le causes problemas a los héroes- y la poca paz que esa pequeña logró obtener, se desmoronó. -Lamento lo que ha hecho mi hija, héroes, siempre se lastima jugando, ya no sé que hacer con ella- sus palabras parecen amables pero transmiten esta constante amenaza que me hace sentir tan incómoda.

El rostro de Midoriya comienza a fruncirse al darse cuenta de la identidad de aquel hombre -No olvides tu capucha, compañero- Mirio reacciona a tiempo y lo cubre con su traje.

-Deberías arreglar la talla- dije de manera casual y me puse de pie intentando no sobresaltarme.

-Oh, esa máscara que lleva es del Hassaikai, ¿verdad? son muy famosos por aquí- explicó Mirio con una sonrisa.

-No se preocupen por la máscara, tengo alergias. Por otro lado, no los había visto antes por la zona- su mirada cambió un poco, se veía más a la defensiva que antes.

-Eso debe ser porque somos nuevos, seguimos aprendiendo- No podemos permitir que esta pobre niña regrese con él, es lo único que rondaba en mi mente, pero igual estábamos en una zona concurrida y podría tomar rehenes, tal vez con un ataque a distancia... pueda asegurar un perímetro para luchar...

-¿De qué agencia son?- estaba más insistente.

-De ninguna- reí un poco para disimular -conseguir lugar en una agencia es muy complicado, sólo somos estudiantes en busca de experiencia- aclaré.

-¡Vaya! Debemos irnos, tenemos que terminar antes del almuerzo, de pie compañero- Mirio le dijo a Midoriya.

-No... no te vayas- la voz temblorosa de la pequeña me partió el corazón y me hizo pensar que podíamos hacer más por ella.

Sonríe (Mirio x reader)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora